martes, 28 de junio de 2016

El retorno de “Gran Cuñado”


Por Javier Bruggia.


Volvió el humor político a “Showmatch” con una nueva emisión del famoso “Gran Cuñado”.

“Showmatch” presentó “Gran Cuñado”, la versión política del reality show“Gran Hermano”, donde se presentaron los imitadores de las figuras políticas del momento.

Ya hicieron su aparición el Presidente Mauricio Macri, interpretado por Freddy Villareal, la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, quienes entraron a la casa en bicicleta de una manera desopilante.

Además, ingresaron Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, quien adelantó detalles de su boda con la actriz Macedo, y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, acompañada de Máximo, Luis, Alicia y Amado. Cristina bailó en el balcón y habló de la Asignación Universal por Pala (en clara alusión al acto de corrupción cometido por José López, mano derecha del ex Ministro Julio De Vido.).También ingresaron a la casa de “Gran Cuñado”  figuras secundarias que rodean a los políticos argentinos, como Isabel Macedo, José Ottavis y Vicky Xipolitakis.

Esta emisión del programa presenta una diferencia fundamental respecto de otras anteriores. Este año, en sintonía con los temas políticos del momento, “Gran Cuñado” incorpora figuras de la agenda de los medios, y lo hace en tiempo récord. El programa va tomando personajes que surgen en la agenda diaria, y los incorpora en la misma semana, tal es el caso de Pérez Corradi, acusado de ser el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez y del ya mencionado López.

“Gran Cuñado” busca, desde la ironía y el humor, retratar la actualidad política argentina. Toma la agenda de los medios y la reproduce a partir de brillantes actuaciones.  Y si bien sólo es un fragmento dentro del “Bailando por un sueño”, es seguramente el mejor.

Existe una fuerte conexión entre “Gran Cuñado” y la actualidad argentina del momento, y se logra, de forma exitosa, incorporar los temas de la agenda periodística actual para ironizar al respecto. Si bien este año no hay elecciones en nuestro país, veremos de qué modo este fragmento del programa trae consecuencias concretas en el accionar o pensar de los argentinos, "Gran Cuñado" se ha transformado nuevamente en una tribuna de opinión que influye de modo directo en los ciudadanos de nuestro país.

martes, 31 de mayo de 2016

"Dueños de la Cocina"…¿diferente o más de lo mismo?


Por Estefanía Brid.

El 24 de abril Telefé estrenó su nuevo reality show basado en el arte culinario: “Dueños de la Cocina”.
Si bien se especulaba con nuevas ediciones de “Masterchef” y “Masterchef Junior”, programas que habían funcionado muy bien en la pantalla comandada por Tomás Yankelevich, estos formatos fueron dejados a un lado para darle paso a este nuevo programa. Las razones de dicho alejamiento parece que nada tienen que ver con el rating sino solo por cuestiones comerciales.

Ahora, cuál es la real diferencia entre “Masterchef” y el recientemente estrenado “Dueños de la Cocina”. Pocas, a simple vista. El jurado, al igual que en el programa anterior, está compuesto por tres personalidades importantes de la cocina nacional e internacional. Y no solamente esto, sino que dos de ellas, como es el caso de Cristophe Krywonis y Donato de Santis, se repiten de la versión anterior. La incorporación de Narda Lepes es la vedette del programa y ella cumple un poco la función de Germán Martitegui, al ser quien ejerce las críticas más ácidas.

“Dueños de la Cocina” se presenta como algo novedoso en relación con lo anterior. Esta vez los participantes tienen que ser cocineros expertos en la cocina, aunque en lo que va de las emisiones, muchos de ellos no parecen serlo. Tampoco en el desarrollo del programa, hasta el momento, se conoce dónde trabajan o han trabajado.

La originalidad del formato es que los participantes de “Dueños de la Cocina” tienen que batirse a duelo para conseguir la llave del restaurante “La Panadería de Pablo” y poder demostrar que pueden llevar adelante una cocina con un menú de tres pasos y deleitar a una cantidad importante de comensales y no solamente al jurado.

Si bien la parte del duelo para ganarse la “llave” es muy similar a la de “Masterchef”, la participación en una cocina real con los contratiempos que pueden existir en cualquier restaurante hace de “Dueños de la Cocina” algo interesante y digno de ver. Y es justamente en esta sección dónde se puede apreciar el reality en su formato más puro, porque es aquí en donde comienzan a jugar fuerte los participantes y empiezan a conocerse las miserias de quienes comandan las cocinas en plena competencia.

La incorporación de Marley es otro cambio y otro acierto. Mariano Peluffo es un gran conductor de reality shows e hizo un papel destacable en “Masterchef”, pero Marley le da ese condimento grotesco que descontractura las críticas, la devolución de cada plato y las caras poco amigables de algunos jurados a la hora de evaluar las performances.

Veremos si el público acompaña esta “nueva” oferta de Telefé. Al menos, la televisión, más allá de las competencias y polémicas, apela a la trasmisión de conocimientos y hábitos que pueden enriquecer a la audiencia que la mira: aprender a cocinar, conocer platos e ingredientes típicos y nuevos, incorporar técnicas y despertar en cada espectador el placer de cocinar para otros, es la intención que debería prevalecer en este tipo de oferta televisiva.


Los programas de entretenimiento se instalan en la televisión argentina


Por Magdalena García Pena.

Parecía que atrás habían quedado las “respuestas redondas” de “Tiempo de Siembra”, “Feliz Domingo”, el programa hecho con amor, o los cantantes amateurs de “Si lo sabe, cante”, el popular programa conducido por Roberto Galán.

Pero en la TV todo se recicla. El género de entretenimiento volvió a tener su auge y también en el prime time. Entre 2015 y el comienzo de 2016 diez programas de entretenimiento permanecieron en la pantalla con ratings más que aceptables.

El Trece es el canal que más fuerte apostó al entretenimiento en estos últimos años. Hoy no está Pancho Ibáñez, pero tenemos a Guido Kaczca premiando el saber en “Los Ocho Escalones”; lo que antes era “Feliz Domingo” resurgió hace años como “El Último Pasajero” y fue mutando hasta convertirse hoy en “La Mejor Elección”, un programa que apela a que dos extraños terminen besándose en vivo; y ya no tenemos a Roberto Galán, pero José María Listorti logra que los del desopilante “Canta Si Puedes” terminen cantando bajo condiciones extremas.

Para Telefé, su caballito de batalla fue “Escape Perfecto”, programa que consagró a Leandro “Chino” Leunis como conductor. Aquí participaban parejas que desplegaban conocimiento, agilidad física e ingenio. 

“Combate” es otro fenómeno que ya lleva dos años en la pantalla de Canal 9. Este formato traído de Ecuador y conducido por “Fierita” Catalano es muy similar al programa “El Muro Infernal” que conducía Marley hace años. Dos equipos compiten en distintas pruebas de destreza física y mental, pero el programa tiene tantos condimentos extra que los juegos originales ya no son los protagonistas.

Queda claro que muchos programas de entretenimiento de hoy son una nueva versión de clásicos del pasado ya mencionados. Pero ¿cuánto conservan del formato original? Quizás sólo la estructura del juego. Los desafíos en sí son más osados, más dinámicos y también más efímeros. La exageración, el extremo y el riesgo cada vez forman parte de la adrenalina de cada programa, que se aleja día a día de la sana competencia, de la valoración de la lectura y el saber, o de la riqueza en las competencias artísticas. 

En “Tiempo de Siembra” no era extraño ver a un mismo participante en juego durante tres emisiones seguidas. Hoy eso es impensable. Ninguna prueba o prenda demanda ese nivel de profundidad. Hasta “Los 8 escalones”, programa que hemos elogiado en nuestra publicación anteriormente, ha caído en su esencia: ahora ya no se valora lo que saben los participantes, si no a si aciertan a cómo piensa un personaje sobre determinadas temáticas. Si este personaje fuera Ricardo Darín, Jorge Lanata, o Damián Szifrón, por nombrar algunos al azar, bienvenido el cambio, pero si los referentes son Alberto Samid o Vicky Xipolitakis, la televisión abierta y el formato están en problemas….

Pero los participantes también son cada vez más protagonistas desde sus historias personales. Varios de estos programas de entretenimiento incluyen a famosos en sus emisiones para darle valor y legitimidad al programa desde el invitado y no desde el formato en sí. Algunos ejemplos son “Como Anillo Al Dedo”, “Pasapalabra”, “Tu cara me suena” y “Canta si puedes”.

Sin embargo, existen casos en donde la fórmula del entretenimiento no funciona. “El Argentino Más Inteligente”, conducido por Jorge Lanata en El Trece, llegó como una propuesta novedosa desde Canadá, donde es líder de audiencia desde hace dos años. Pero acá no tuvo el mismo éxito: en la segunda emisión el canal decidió levantarlo por sus bajas mediciones de rating. La falta de ritmo del programa y la sencillez de los juegos que debían resolver los participantes fueron los principales factores que llevaron al fracaso a este ciclo que había generado grandes expectativas.

El rating manda y pareciera que no hay una fórmula exacta que asegure el éxito de este tipo de programas. Lo que sí existe es una necesidad de los canales de reinventar este género, buscando entretener a un espectador cada vez más disperso y acostumbrado a contenidos ágiles, dinámicos y superficiales.

GH2016: una apuesta que asegura la polémica


Por Javier Bruggia.

Comenzó la nueva edición de “Gran Hermano”, un reality show que recurre una vez más a una propuesta llena de conflictos y sexualidad.

El programa tiene una fórmula imbatible, que año tras año le asegura un alto rating: un preconcebido  casting, una fuerte impronta sexual en sus historias y conflictos y excesivas polémicas entre los participantes.

La pregunta que nos formulamos radica en por qué el público sigue eligiendo este tipo de contenidos plagados de disvalores que ya se vivencian en la vida real.

La emisión del 2016 parece que no será la excepción. Los personajes que se sumaron este año no solo se muestran desinhibidos, sino que también ya han salido a la luz historias, mentiras y relaciones con personajes de la farándula, que darán mucho de qué hablar.


Algunos de los participantes ya batieron récords en relación con las ediciones anteriores al desnudarse en menos de una hora desde su ingreso en la casa. Otros son noticia por las relaciones que mantuvieron con personajes controvertidos como Leonardo Fariña o mediáticos como Lizy Tagliani. Lo que queda claro es que esta edición no sólo seguirá la misma línea de conflicto que la anterior también transmitida por América, sino que parece que la superará.

A menos de una semana de haber comenzado el ciclo ya se vislumbraron situaciones de agresión que ameritaron la toma de decisión por parte de su conductor, Jorge Rial, de expulsar a un participante.


GH 2016 ya empezó. América copó su grilla de programación con debates y galas especiales para generar más rating y seguir posicionándose como el tercer canal más visto en la Argentina. GH 2016 es el claro ejemplo de un programa que genera rating a costa de mostrar las miserias y disvalores humanos. Habría que preguntarse por qué una productora lo sigue realizando, un canal lo sigue “estrenando” y la audiencia lo sigue mirando. Tal vez porque los límites entre lo privado y lo público se han perdido, y los guionistas y productores saben que todos tenemos una cuota de voyeurismo y tentación de espiar al otro, que nos tienta a sentarnos frente a la pantalla. Lástima que ellos usan su creatividad e “innovación” basándose en esa potencia humana, y no la que también poseemos de esforzarnos, valorar el diálogo, el trabajo y la solidaridad. 

Quizás Gran Hermano perdura en la grilla de nuestra televisión porque los disvalores que promociona también perduran en nuestra sociedad, tal vez sea momento de que la televisión y los excelentes productores que tenemos piensen qué pueden hacer desde sus programas para revertir esta triste tendencia.

"Vikings", una serie que combina ficción con rigurosidad histórica


Por Alfredo Solari.

En una grilla televisiva cuya oferta de series cada vez es más grande se hace muy difícil elegir cuál ver. Obviamente son los gustos particulares los que inclinan la balanza hacia un lado u otro. Claro que los nuevos soportes y tecnologías hacen que la demanda sea a la carta y esto ayuda.

Pero no hay duda de que este camino de elegir se aliviana para los amantes de la historia, las producciones épicas y las grandes puestas en escena, ya que dentro de la oferta encontramos "VIKINGS". De la mano de Michael Hirst, guionista y productor ejecutivo de "LOS TUDORS" aparece esta cuarta temporada que cuenta la historia del vikingo Ragnar Lodbrok, uno de los héroes más famosos de la cultura nórdica que saqueó Northumbria, Francia y Bretaña. La serie presenta a Lodbrok como guerrero curioso y navegante tecnológicamente innovador, ambicioso y rebelde, que se lanza a explorar los territorios al oeste de Escandinavia.

Las actuaciones son ponderables, el guión tiene ciertos desajustes narrativos pero la estrella de esta serie es sin duda su ficha técnica. No es casual que esto sea así ya que el rigor histórico lo demanda. Y no se puede esperar menos de una serie producida para History Channel. "VIKINGS" tiene una cuidadosa reproducción de la religión, la sociedad y las costumbres vikingas. Esto implica un trabajo detallado y minucioso en su vestuario, escenografía, maquillaje y por sobre todo en una impecable investigación histórica que sustente y sostenga cada uno de estos rubros que hacen de esta producción un ejemplo en su tipo. 

Las producciones de época parecen haber llegado para quedarse (DOWNTON ABBEY, VELVET, GRAN HOTEL, TIEMPO ENTRE COSTURAS, LOS TUDORS y muchas otras). Esto atrae, fascina y vende. Pero si la serie además combina la ficción con la rigurosidad histórica, y específicamente la historia épica, es un triunfo asegurado como el de "VIKINGS".

La violencia de género en la TV argentina


Por Camila Mejía.

¿Es la televisión un medio que suma voces y conciencia sobre la violencia de género, o contribuye a la banalización y espectacularización del tema?

La fuerte campaña “Ni una Menos”, que tenía como objetivo concientizar y ayudar a erradicar la violencia de género que se vive en nuestro país, resultó impactante y poderosa. La movilización y debate que ocurrió gracias a esta campaña marcó un antes y un después en la vida de muchas mujeres. Tal fue el impacto que meses después aún resuena, e incluso la primera dama estadounidense Michelle Obama se refirió a ella en el discurso que dio en su última visita a la Argentina.

No obstante, en los últimos meses su sumó un jugador al debate que lamentablemente pareciera tener un rol negativo en este asunto. La televisión se ha transformado en un escenario donde se muestran y debaten asuntos de violencia doméstica, que tienen como principales víctimas a mujeres del mundo del espectáculo local. Ellas son cuestionadas en cámara, y se pone en duda si en realidad son o no las víctimas del asunto. Los conductores de TV asumen el rol de la justicia, y hacen su propia investigación del tema frente a los televidentes. Recorren los hechos, historias y comentarios de todos los que crean que pueden opinar.


Si bien muchos de los involucrados levantan la bandera de estar haciendo público el tema para ayudar a otras mujeres, poco se parece este escenario a la realidad que viven las víctimas de violencia de género. La discusión pública del asunto, el escrutinio que sufren las mujeres, y los comentarios sin fundamento de personajes televisivos no contribuyen a ayudar a ninguna mujer a sentirse protegida. 

La banalización y espectacularización solamente suman frivolidad y sensacionalismo, y separan al público de la noción real de este tipo de violencia, alejándolo aún más de la posibilidad de ayudar verdaderamente a las víctimas. La televisión tiene un poder maravilloso de referencia y como transmisor de conductas y actitudes. Ojalá los comunicadores acudan a ella con este fin, y no para sumar más puntos de rating “atrayendo” a más espectadores frente a sus pantallas.

Dos hermanas gemelas, dos mundos completamente distintos, y una gran confusión


Por Antonia Bensusan.

De la mano de Sebastián Ortega, Telefe estrenó la nueva telecomedia que ya es gran éxito entre los argentinos.

El canal comandado por Tomás Yankelevich apostó en grande a esta nueva telecomedia producida por Underground, de Sebastián Ortega, elegida para ocupar el prime time. “Educando a Nina” se estrenó el pasado 11 de abril, y está protagonizada por Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Rafael Ferro, Diego Ramos y Verónica Llinás, entre otros actores nacionales destacados.

“Educando a Nina” cuenta la historia de Nina y Mara, dos hermanas gemelas, separadas al nacer, que llevan vidas opuestas y que desconocen la existencia una de la otra. Mara, interpretada por Griselda Siciliani, fue criada en una familia acomodada y vive un lujoso estilo de vida. Mientras que Nina, también interpretada por Siciliani, es bailarina y corista del mundo del cuarteto cordobés. Vive de gira en gira haciendo varios shows por noche y sueña con debutar como solista. Sus vidas cambiarán por completo cuando Nina tenga que suplantar la de su hermana.

El burdo contraste entre los perfiles de las protagonistas deriva en cómicas situaciones que divierten tanto a grandes como a chicos. La actuación de talentosos actores como Verónica Llinás y Rafael Ferro no deja de sorprender y entretener, como siempre, pero la representación del mundo del cuarteto y en especial la tonada cordobesa resulta un poco exagerada.

Sobre este último punto las críticas no tardaron en llegar. Tras el estreno, las redes se colmaron de quejas de los televidentes sobre lo sobreactuado de las actuaciones en relación con el mundo del cuarteto cordobés. Entidades del género, como la Tota Santillán y Beatriz Olave, madre del cantante Rodrigo, se sumaron a los comentarios acusando a la tira de ser una burla y no un homenaje, como desde la productora intentaron explicar.

La respuesta de los protagonistas y la producción de la telecomedia, llegó con la misma rapidez. En una entrevista con Ciudad.com, Pablo Culell, productor, defendió la actuación del reparto: "Esto no es un documental, es una ficción y encima es una comedia grotesca donde justamente están exagerados los estereotipos de los personajes, precisamente para causar humor con el cruce de dos mundos".


Si bien la actuación puede parecer un poco exagerada es evidente que no es a modo de burla, si no, como aclaró Culell, para divertir a los televidentes. A pesar de los entredichos, “Educando a Nina” ya es éxito entre la audiencia argentina que la elige noche a noche como la alternativa cómica y la convierte en la opción con más rating del prime time.