viernes, 31 de octubre de 2014

El formato de Preguntas y Respuestas: la vigencia de un clásico


Por Gabriela Fabbro.



A lo largo de la historia de la televisión, los programas de preguntas y respuestas han estado siempre presentes en las grillas de los canales. En Estados Unidos, los primeros programas de concursos televisivos, transmitidos durante las década de 1940 y 1950, derivaban de otros ya realizados y probados en las cadenas de radio. La popularidad de los game shows (que originalmente eran llamados quiz shows, debido a que la mayoría se trataba de juegos de preguntas y respuestas, que luego derivaron a juegos de palabras y apuestas), tuvieron grandes éxitos hasta el escándalo del programa TwentyOne, en donde uno de los miembros de la producción le daba las respuestas a uno de los participantes (este escándalo fue muy bien mostrado en el film de Robert Redford del año 1994).
O los ejemplos españoles como Saber y ganar, que se emite ininterrumpidamente desde el 17 de febrero de 1997, por lo que es el concurso más veterano de la historia de la televisión de España. El 6 de junio pasado cumplió 4000 programas en el aire. O El tiempo es oro que estuve vigente a lo largo de 5 años, conducido por Constantino Romero.

Y en nuestra televisión local, Odol Pregunta (en Canal 13, 1964), fue un formato de gran éxito, vendido en su momento a EE. UU., auspiciado por la famosa marca de dentífricos, conducidos por el recordado Augusto “Nene” Bonardo y Cacho Fontana más tarde. No olvidemos al ping pong de preguntas de Feliz Domingo, a Pancho Ibáñez en Tiempo de Siembra o a Julián Weich en su versión local de ¿Quién quiere ser millonario? Estos ejemplos demuestran que el formato de preguntas y respuestas siempre ha sido un aliado de éxito en la televisión.

Sana competencia, respeto por  los participantes, jurados que aportan desde su mirada y reconocimiento, un conductor ameno y sensible que logra la fluidez del programa. La fórmula se repite, las reglas del juego parecen ser nuevas cuando en realidad, son siempre las mismas, y el objetivo último de un premio que tampoco es la solución a los problemas, son los principales ingredientes de este formato.

Susana Giménez y su versión de Preguntados o el segmento de Escape perfecto de preguntas previas a los desafíos físicos, son más ejemplos actuales de la vigencia del formato.

¿Cuál es la  empatía que logran con el público? Nunca mejor que en otro programa, nos ponemos en el lugar de los participantes… Apelamos a nuestra memoria, deducimos con él, hacemos inferencias, ejercitamos nuestros recuerdos y vivencias y a su vez, aprendemos… Es como hacer palabras cruzadas por televisión. Cuánto más las ejercitamos, más avanzamos. 

Algunos cuestionan si lo que este tipo de programas ofrecen es conocimiento o información, probablemente sea esto último, pero Los ocho escalones, con tres presencias semanales, aportan un aire fresco y sano a la pantalla local, sin conflictos, aprendiendo y demostrando que la televisión forma desde  la sana competencia.



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