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lunes, 21 de abril de 2014

"¿Quiénes miran TV abierta?", análisis del Diario PERFIL sobre encendido televisivo y anunciantes

Recomendamos la lectura del artículo de Alfredo Mera, publicado en el diario Perfil el domingo 20 de abril de 2014, que analiza el comportamiento de los anunciantes frente a la baja del encendido televisivo.


Un análisis segmentado acerca de quiénes eligen a los “tanques” Avenida Brasil, Guapas, Sres. papis, Intrusos y Cuestión de peso. 

Cuando se habla de baja en el encendido de la TV abierta, uno de los análisis devuelve que la merma sería resultado de la segmentación del público y de la migración a otros formatos audiovisuales. La tendencia se inició con el auge de la “TV cable”, que absorbió cada vez más televidentes de “aire” con contenidos no producidos con aspiraciones de masividad, pero sumó al creciente consumo de programación online.

La radiografía de los números de Ibope, cuyo punto de rating equivale a 80.000 personas, en algunos de los programas más exitosos o con seguidores más fieles podría otorgar datos representativos. Estos son: Guapas, con un promedio de 13,3 puntos durante el primer mes de emisión, y que marcó el top del prime time en ficción; Sres. Papis, con 11,5; Avenida Brasil, con 16,6 puntos, lo cual lo convirtió en lo más visto de la TV argentina (ambos números del miércoles pasado), 8 puntos que suma Intrusos en la primera tarde —en sus mejores días— y los 3,5 de Cuestión de peso (en su nuevo horario, a las 11.45).

Lo cotidiano muestra a espectadores mucho más activos, lo que genera no sólo el desvío de personas a nuevas maneras de mirar contenidos, sino también la posible caída de la economía de los canales. “La pérdida del rating siempre dispara discusiones de costos, porque la baja al final del día te dice que hay menos gente mirando ese formato”, dice Adrián Barreiros, CEO de MEC, la agencia de medios de Young & Rubicam, quien agrega que, si bien se hacen miradas cualitativas, lo que le vende un medio al anunciante es audiencia. Clientes que puedan consumir sus productos.

“Lo que se disputa en esos casos es el valor del segundo de publicidad, ya que se pacta una compra que debería garantizar cierta performance. Si al final del día no pude hablarle a la gente que quería las veces que deseaba, subcomuniqué. Como pagué por eso, es un tema de negociación que tenés que ver cómo lo resolvés. Lo que no te puede dar un canal lo buscás por otro lado, como podría ser el cable o los soportes digitales”, explicó Barreiros.

El interés de los anunciantes y el del espectador por los productos que ofrece la TV de aire están muchas veces atados a su nivel socioeconómico. Y en los líderes de la televisión abierta no mandan los ABC1. Como reflejan los gráficos, la pirámide social del rating retrata que los programas más vistos se nutren de los sectores medios y bajos, las mujeres y de los mayores de 35 años. Avenida Brasil, Guapas o Sres. Papis son el ejemplo más claro de que quienes sostienen la audiencia son los segmentos populares. El culebrón carioca, al ser masivo, tiene un 84% de sus seguidores en esos segmentos sociales. Entonces, por ejemplo, si una marca de autos importados quiere promocionar un producto, va a revisar ese recorte y allí se encontrará que, por poner un caso, la primera tarde de América casi duplica al público de clase alta de la novela de Telefe.

“Cuando analizás un perfil de audiencia de cualquier programa, vas a ver de todo. Un ejemplo claro es lo que pasa con Intrusos. Antes se decía que al programa de Jorge Rial no lo veían hombres del sector medio y alto, y si revisás te vas a dar cuenta de que no es así. El tema es que el anunciante muchas veces prefiere a su firma asociada a otro tipo de contenidos”, asegura Alejandra Vázquez, directora de medios de la agencia TBWA. Aunque el mercado masivo busque audiencias, hay empresas que eligen auspiciar espacios de determinadas características, con un sesgo más cultural o sólo porque creen que su producto empatiza con el personaje que está al frente, más allá del rating que tenga. Ahí la marca intenta asociarse a menciones o zócalos, los denominados PNT. Se establece el vínculo por valores o porque se tiene mucha llegada, que no siempre tiene que ver directamente con cuánto mide, algo que enseguida repercute en los costos. Hoy un segundo de PNT es aproximadamente 50% más caro que ese tiempo en una tanda. En la actualidad, la fracción mínima en una tanda del prime time de los canales líderes va desde los $ 14 mil que se cobran por Los ocho escalones a los $18 mil que factura Guapas, un programa muy distinto al de entretenimientos que el conducido por Guido Kaczka, y que tiene un target, un público, con ingresos más elevados entre sus televidentes.

Para Pablo Culell, director de Underground, en cualquier circunstancia hay que apuntar a ese público por más que las masas se diversifiquen. Opina que “siempre se tiene que pensar en el gusto del ‘multi-target’, de la familia completa".

Así y todo, va a seguir cayendo la cantidad de gente que mira un programa de TV, lo que no implica que cambie la base de lo que se considera popular”.

Las agencias de publicidad comentan que ya hay discusiones sobre si este año conviene invertir en TV abierta y que se están evaluando todas las posibilidades. Entienden que en algunos casos deben buscar otras alternativas para conseguir la misma llegada que se tenía antes, gastando lo mismo. “Hace tres años costaba más que el cliente entendiera el valor de lo digital, pero si miro cómo tenemos distribuidas las compras de medios, este soporte va cobrando cada vez más relevancia”, grafica Barreiros. El segundo de Sebastián Ortega cree que, desde el punto de vista de los contenidos, el aire está quedando viejo y que el público de menos de 25 años no ve más a través de un televisor. Lo ejemplifica con el fenómeno mundial de Violetta, que en El Trece no tiene audiencia porque el segmento infantil prefiere otros soportes.

Oxidada

“En unos años, la TV abierta va a ser algo vetusto, va a terminar siendo para las clases socioeconómicas bajas o para el consumo de gente mayor. Lo que no quiere decir que las grandes compañías dejen de tener a los canales de aire como base”, dice Culell.

En cambio, Martin Kweller, director general de Endemol, sostiene que la TV abierta está fuerte y la cosa pasa por los contenidos, por tener propuestas nuevas. Opina que desde el punto de vista de los ingresos por publicidad, no cambió nada por más que los números apunten hacia abajo. “La pauta sigue rigiéndose por el PBR (punto bruto de rating), y según el target de cada anunciante. Si antes había 30 puntos, pagaban por 30. Hoy lo hacen por 15. A nosotros nos podría afectar, porque se supone que cuanto más rating hacés, más dinero entra. Pero todavía nos regimos por lo que facturó el canal por año o por mes. Por cuánto termina creciendo la torta publicitaria; y en los últimos años creció”, cuenta. Esto último lo relativizan las agencias de medios y explican que si se evalúa la cantidad de espacios que se comercializaron en 2013 versus 2012, puede verse que sólo creció el uno por ciento. Eso significaría que el aumento se explicaría sólo por la inflación, y que el mercado no estaría creciendo sino que está prácticamente estancado.

No se esperan grandes cambios para este año, y ya hay empresas que se preguntan por qué pagar lo mismo si hay menos público mirando sus productos. “Hace un par de años que lo venimos conversando, ya que la baja de encendido es una tendencia. Hoy podría llegar a subir el gasto 20%, pero no es inversión real, ya que eso se lo devora la inflación”, afirma Barreiros. En esa línea, Alejandra Vázquez piensa que no hay medio que no se pueda reemplazar y que hay estudios que explican que la televisión tiene tanta masividad como la pueden tener otros sistemas de medios, a pesar de que sigue siendo la que mejor resultado genera. “¿Si en la tele habrá una caída de la pauta? .Yo te tengo que decir que no, pero te estoy mintiendo”, dice Kweller y sonríe.

Entrevista a Reed Hastings (Netflix), el hombre que está creando la televisión del futuro (Diario LA NACIÓN)

Compartimos la entrevista a Reed Hastings, creador de la plataforma de video a demanda Netflix, realizada por Martina Rúa y publicada en el diario La Nación del domingo 20 de abril de 2014.


Cuando terminó su reunión en la Casa Blanca con Barack Obama, salió apurado del Salón Oval y llamó por teléfono a su mujer: "¡Es todo idéntico a House of Cards!", dijo emocionado, como un fanático más de la serie. Es que desde hace tres años, Reed Hastings, CEO y cofundador de Netflix, se mueve como un turista que está redescubriendo su propia tierra.

La inmensa popularidad que cobró su servicio global de streaming de contenidos (que brinda la posibilidad de ver películas y series online sin descargarlas) lo puso en el centro de la escena tecnológica de la que forma parte desde hace más de 30 años. Conversa telefónicamente con  La Nación Revista una tarde lluviosa de abril desde el pequeño poblado de Los Gatos, en Silicon Valley, California. Allí, en la casa central de Netflix, son las 16.30, y aunque su agenda está trazada con precisión milimétrica, Hastings no tiene prisa. Habla tranquilo y bromea cada vez que la ocasión lo permite. Hace silencios significativos antes de hablar de su empresa y del futuro de la industria del consumo de entretenimiento.

Sin pensarlo demasiado y si repasa rápidamente los últimos dos años, ¿cuáles son los primeros sentimientos que surgen?

Estoy muy feliz, el hecho de que la compañía sea tan aceptada y popular en tantos países, que la gente ame ver contenidos en Internet cómo y cuándo quiere. Es todo muy nuevo para mí, que las personas me reconozcan por la calle y me digan cuánto les gusta una serie no deja de sorprenderme. Además, conozco a gente increíble y creativa todo el tiempo.

Wilmont Reed Hastings Jr., dice el documento de este hombre de 53 años, oriundo de Boston, Massachusetts, que para hablar del germen de su espíritu emprendedor y aventurero se remonta a sus 22 años. Luego de un fugaz paso por el cuerpo de marines viajó a Suazilandia, en África, donde trabajó como maestro de matemáticas por dos años como miembro del Cuerpo de Paz de los EE.UU. Luego de aquella experiencia fue aceptado en la Universidad de Stanford, donde estudió ingeniería informática. Ya con el mote de joven Silicon Valley se lanzó a fundar su primera compañía en 1991, a la que llamó Pure Software, dedicada al desarrollo de sistemas, la que creció rápidamente, quizá demasiado para su falta de experiencia. En poco tiempo pasaron de 10 a casi 700 empleados, y Hastings, que se sintió sobrepasado por la situación, le pidió en dos ocasiones al directorio de su compañía que lo reemplace, pedido que fue desoído y que moldeó al ideólogo de Netflix en un hombre de negocios, además de un experto técnico. En 1995 la compañía se hizo pública y empezó a cotizar en la Bolsa. Siguió una fusión con otra empresa que dio como resultado a Pure Atria, que finalmente fue adquirida por una tercera, Rational Software, en 1997. Y aunque Hastings quedó como el referente técnico, al poco tiempo, y desencantado por la creciente burocracia, decidió alejarse para comenzar a darle forma a su siguiente startup: Netflix.

Junto a su socio, Marc Randolph, fundó en 1997 una compañía que ofrecía alquileres de DVD a través de Internet. La primitiva Netflix comenzó a crecer a paso firme y a evolucionar según lo que le dictaba el mercado. Agregó así un servicio de suscripción mensual que permitía el alquiler ilimitado de títulos hasta que, diez años más tarde, en 2007, se estrenó el servicio de streaming, con lo que comenzó una rotunda reconversión hacia una plataforma digital que sacudió a la industria del entretenimiento y del consumo de contenidos a través de Internet. Con una cuota mensual que cuesta menos que una entrada al cine (8 dólares, o su valor similar en cada moneda local), el usuario puede consumir más de 120.000 títulos de shows televisivos, películas y series con una experiencia totalmente personalizada: desde el dispositivo que quiera, a la hora que quiera y por la cantidad de tiempo que se le antoje.

Su negocio simplifica y ofrece una manera legal de consumir contenidos a través de Internet. Netflix posee en su catálogo contenidos de terceros (grandes y pequeños estudios de televisión y películas, mayormente) por los que paga una licencia para ofrecerlos en su catálogo. Con ese servicio logró más de 30 millones de usuarios en todo el mundo. Entonces, el año último dio un paso más en su camaleónica personalidad y se puso el traje de productor de contenidos. Hastings fue el encargado de anunciar su decisión de invertir 100 millones de dólares para realizar las dos primeras temporadas de House of Cards con la condición de que se viera exclusivamente en su plataforma. La serie, protagonizada por Kevin Spacey y dirigida por David Fincher, excedió todas las expectativas; fue la primera distribuida sólo en Internet en obtener una decena de nominaciones a los premios Emmy. Este acierto le dio a la empresa 20% más de abonados. Hoy Netflix cuenta con 44 millones de suscriptores.

Su competencia es toda y es ninguna. HBO es la que más se le está pareciendo en la oferta por su plataforma de demanda online GO, pero en realidad toda la industria del entretenimiento y los fabricantes de dispositivos (desde televisores hasta consolas de juego) están preparando opciones de contenidos en línea. Hasta Yahoo, que sigue buscando su nueva identidad, se apunta como competidor. La compañía está a punto de encargar cuatro web series, comedias de entre 30 minutos y 10 episodios de duración que estarán escritos por directores y guionistas con experiencia en televisión. Además están los sitios de descargas y de streaming que posibilitan la visualización de material, pero sin un marco legal que los contenga. Algunas quejas de los usuarios suelen referirse a la falta de estrenos, que por lo general llegan a la plataforma digital luego de un año de su estreno. Y claro, Hollywood no quiere perder su tajada.

¿Cuál es su opinión sobre servicios de streaming como Cuevana o PopCorn Time, que entregan una experiencia similar a la de Netflix?

Queremos contratar a los desarrolladores de software de Cuevana y de PopCorn Time, son obviamente personas muy talentosas, nos encantaría darles un lugar y la tecnología necesaria para trabajar en una plataforma para crear contenido legal. Definitivamente los queremos en Netflix.

¿Y cómo es su relación con los grandes estudios de Hollywood?
Nuestra relación es muy buena mientras les escriba abultados cheques [ríe]. A ellos les encantan los grandes clientes y mientras licenciemos muchos contenidos de ellos tenemos una genial relación. Pero también seguiremos desarrollando más y mejores contenidos exclusivos de Netflix.
Para entender el fenómeno Netflix hay que analizar un combo de aciertos e innovación aplicada. Series sin cortes publicitarios y la posibilidad de darse una panzada de capítulos dejando el sillón sólo para ir al baño o para preparar más pochoclos, son algunas de las características más elogiadas por los usuarios. El primer mes de servicio es gratis y resulta un incentivo para probar la experiencia que sorprende por la simplicidad de uso y la calidad de imagen y servicio. Para recomendar nuevas películas a sus suscriptores, Netflix aplica un algoritmo que utiliza inteligencia artificial que aprende del uso que le da cada usuario a la plataforma. En 2006 Hastings lanzó una iniciativa que premiaba con un millón de dólares a aquella persona o grupo que lograra mejorar la recomendación automática en un 10%. "Tenemos mucha gente muy inteligente trabajando en Netflix, pero nos dimos cuenta de que también había mucha gente inteligente afuera. Entonces pensamos en hacer el concurso. Pasaron dos años hasta que un maravilloso grupo de investigadores lo ganó. Eran estudiantes austríacos, profesores de Quebec, investigadores de Nueva Jersey. La primera vez que se conocieron las caras fue cuando vinieron a cobrar el cheque: todo lo que habían aportado había sido online", cuenta Hastings.

Sin embargo, antes de tanto éxito hubo turbulencias. En 2011, mientras cambiaba una vez más de piel, Netflix sufrió una desvalorización de más del 50%. El intento de Hastings de separar sus negocios online y de alquiler de DVD desorientó a a sus clientes, y a menos de 20 días de haber anunciado Qwister, la pata de alquileres de DVD físicos, se dio marcha atrás con la decisión. La pena duró poco, porque la apuesta de ir por los contenidos propios puso a Netflix al frente de la innovación en entretenimiento digital en pocos meses.

¿Cómo cambió su trabajo diario la rápida expansión de Netflix a más de 40 países?

Es bastante similar. Internamente la mayor parte del tiempo me reúno con los diferentes equipos de trabajo. Pensamos cómo hacer mejores contenidos, cómo mejorar la experiencia del usuario y también trabajamos mucho sobre nuestra cultura interna, que es pilar fundamental para contar con tanta gente creativa. Cuando viajo sí es muy distinto y tengo la posibilidad de conocer gente increíble todo el tiempo, que es una de las cosas que más me gustan.

Además de ser la cabeza de Netflix, Hastings, casado y padre de dos hijos, forma parte del directorio de Facebook, mismo puesto que ocupó también en Microsoft por más de cinco años hasta 2012. Es miembro también de Technology Network, una red de ejecutivos que promueve el desarrollo de la innovación y la tecnología en EE. UU. Aunque no lleva su actividad filantrópica con un alto perfil, Hastings sostiene un compromiso de más de dos décadas con el sistema educativo de California. A través de importantes donaciones, participación política y como consejero, centra sus esfuerzos (y dinero) en las reformas de la educación secundaria a través del tiempo. Fanático de Mad Men, Hastings casi no consume nada de la televisión tradicional. La entrega de los Premios Oscar y algunos partidos de fútbol americano son la excepción. En Netflix sus preferidas son Orange is the New Black y algunas películas de culto. Para informarse lo hace a través de sitios en Internet.

Como referente tecnológico, viajó el mes último a Washington a reunirse con el presidente de los Estados Unidos junto a los CEO de Yahoo, Google y Facebook, entre otros. Obama quería saber, de primera mano, cuáles eran las principales preocupaciones de este grupo de titanes vinculadas al espionaje descubierto por Edward Snowden por parte de la Agencia de Seguridad Nacional sobre la información de miles de usuarios. "No se trató de un acuerdo específico, el presidente quería saber y entender el impacto de esto para luego avanzar sobre diferentes acciones", aclara Hastings.

Otro tema con tinte político en el que Hastings lleva una fuerte voz está relacionado con la neutralidad de la Web, concepto en boga que se refiere al tratamiento igual que debería tener todo el contenido que circula y la necesidad de que llegue de un punto a otro sin sufrir modificaciones o interferencias. En el medio de esta discusión global, Netflix hizo un acuerdo con Comcast, la compañía proveedora de servicios televisivos por cable más grande en los Estados Unidos, para que su tráfico llegue con buena calidad a los hogares de sus suscriptores, lo que inevitablemente les da un acceso preferente. Netflix -Hastings, en realidad- describió el accionar de la compañía en su blog corporativo y la describió como una acción en el corto plazo. Una maniobra compleja que en el largo plazo podría herir de muerte a los competidores que no puedan pagar para mejorar su servicio.

¿Cree que es justo pagarle a Comcast para llegar con mejor calidad que otros servicios a los hogares?

Sí, creo que es justo. ¿Por qué no lo sería? Nosotros no pagamos para tener acceso prioritario en contra de nuestros competidores, sólo pagamos por interconexión para que nuestros usuarios vuelvan a tener una buena experiencia de uso.

Pero no todos los jugadores del mercado pueden pagar para llegar a los hogares con mayor velocidad y esto podría debilitar a jugadores más pequeños.

"Netflix cree fuertemente en que la neutralidad de la red es crítica; en el corto plazo sólo pagaremos en algunos casos para proteger la experiencia del usuario. Comcast ha sido un defensor de la neutralidad de la red y contamos con ellos para que así continúen."

Para que los usuarios puedan ver cuál es la velocidad con la que su operador de Internet trabaja desarrolló un índice de velocidad de los ISP (proveedores de Internet), del cual se desprende que los proveedores de Internet de la Argentina son los más lentos en la comparativa global.

El contenido es el rey y todo indica que está lejos de abdicar. Así lo cree Hastings, que apuesta por más contenidos exclusivos para su plataforma con anuncios mensuales de nuevas series.

"A los usuarios no les importa quién hace los contenidos, quieren que los sorprendan, sentirse conmovidos con lo que ven, que sean grandes show".

Para el CEO la televisión del futuro seguirá siendo transformada por Internet. "Veremos pantallas por todos lados, con calidad de UHD o 4K, que por momentos mostrarán las fotos de la familia, en otros contenidos de la TV de aire, en otros Netflix. Serán autosuficientes energéticamente hablando y serán cada vez más económicas", vaticina.

El Smartphone será el centro de control de otros dispositivos y contenidos, y crecerá la oferta basada en la movilidad que reclaman los usuarios. "Muchos menores de 25 años consumen las series y películas de Netflix desde sus notebooks, tablets y celulares. Las pantallas de dentro de cinco o diez años serán muy superiores a las de hoy", opina.

En enero último, Hastings anunció, junto a los mayores proveedores de televisores del mundo, la adaptación de sus principales contenidos a la tecnología del momento, que es el formato 4K, que entrega una resolución de imagen hasta ocho veces mejor que la HD. Según Hastings, en un futuro no lejano todos sus contenidos estarán adaptados a lo que cree que será un estándar.

La empresa ya confirmó que en 2015 llegará a su plataforma la tercera temporada de House Of Cards, y según Hastings, trabajan en nuevas producciones propias que alcanzarán las múltiples pantallas desde la que se mira Netflix en los próximos dos años. Desde el televisor, la consola de juegos, una tablet, un celular inteligente o una computadora. Detrás de cualquier de ellos se asoma Reed Hastings que, como un buen acomodador en un cine, nos señala sonriendo nuestro asiento privilegiado: It´s show time.

PUERTAS ADENTRO

La cultura interna de Netflix es citada como un caso de innovación en el mundo del management. Para Hastings, todo gira en torno de darles a los empleados libertad y responsabilidad. Y los ejemplos demuestran que se lo toman muy en serio. Son los mismos empleados los que deciden cuántos días se toman de vacaciones al año, quienes regulan los días de descanso por enfermedad y los que deciden cuánto dura cada una de sus jornadas laborales. También reciben salarios que suelen estar por encima de otras compañías de base tecnológica, y tienen la posibilidad de cobrarlo en dinero o con acciones de Netflix. "Yo trato de dar el ejemplo y me tomo muchas vacaciones. Cuando regreso estoy muy enfocado y revitalizado. A veces, en las vacaciones se me ocurren grandes ideas. Hay que tener la estimulación del afuera", dice Hastings.

Según el directivo, la curiosidad y la innovación son pilares fundamentales. "Por eso, todo lo que debo hacer es no impedirlo, eso es lo que pasaría creando reglas y procesos. La gente en Netflix hace un trabajo maravilloso y creativo porque tenemos muy pocas reglas y todas son flexibles", asegura.

LOS NÚMEROS DEL FENÓMENO
  • 44 millones de usuarios de 41 países (30 millones son de EE.UU.)
  • 1000 millones de horas de series y películas es lo que ofrece
  • 8 dólares al mes (o su equivalente en la moneda local) cuesta el servicio ilimitado
  • 2000 fue el año en que Blockbuster pudo comprar Netflix y no lo hizo porque dudó del modelo de negocio
  • 29 millones de suscriptores logró en octubre del año último, y superó a los usuarios que pagaban por la señal convencional HBO
  • 3,42% subieron las acciones tras firmar un convenio con Comcast para una transmisión cualitativa y veloz
  • 148%se revalorizaron las acciones en lo que va de este año con respecto a 2013
  • 112 millones de dólares cerró el ejercicio en 2013. En 2012 había sido de 17 millones
  • 2013 se estrenó House of Cards, la primera serie original de una plataforma Web premiada con un Emmy y que se convirtió en un éxito
  • 120 mil títulos de shows televisivos, películas y series

sábado, 28 de diciembre de 2013

"Dime qué edad tienes y te diré qué miras" (LAMAC, 2013): ¿qué contenidos de TV Paga prefieren los jóvenes y adultos argentinos?

LAMAC, asociación sin fines de lucro formada y financiada por 49 cadenas televisivas, publicó recientemente un informe sobre las preferencias de los argentinos respecto a los géneros temáticos de los contenidos disponibles en la oferta de TV Paga ("Dime qué edad tienes y te diré qué miras").

Para elaborar dicho informe, se basó en los indicadores "afinidad" (rating de un grupo específico o target versus rating del total de individuo) y "adhesión" (composición de la audiencia entre los targets) reportados por IBOPE en las 4 plazas con mediciones: Buenos Aires (Capital Federal y GBA) e Interior del país (Gran Rosario, Gran Córdoba y Gran Mendoza).

Respecto a la oferta de contenidos, consideró los siguientes géneros temáticos y canales de TV Paga:

1. Documentales y naturaleza, historia, ciencia, tecnología: Animal Planet, Bio, Discovery Channel, History, National Geographic.
2. Deportivo: El Garage TV, ESPN, ESPN+, ESPN3, Fox Sports, Fox Sports2, Fox Sports3,TyC Sports.
3. Infantil: Cartoon Network, Discovery Kids, Disney Channel, Disney Jr, Disney XD, Nickelodeon.
4. Cine y Series: A&E, AXN, Fox, Mundo Fox, FX, ID, Sony, Syfy, TBS, Universal Channel, Warner Channel, Cinecanal, Cinemax, De Pelicula, Europa Europa, Film & Arts, Film Zone, Golden, HBO, HBO PLUS PanReg, HBO Plus LA, HBO Signature, HBO2, Infinito, ISAT, Max, Max HD, MGM, Space, Studio Universal, TCM, TNT, Volver.
5. Utilitarios: Discovery Home & Health, El Gourmet.com, Magazine 24, TLC, Fox Life.
6. Noticieros: A24, C5N, Canal 26, CNN Español, Cronica TV, Todo Noticias (TN).
7. Música y Variedades: Canal A, Ciudad Abierta, Comedy Central, CM TV, Cosmopolitan, E! Entertainment, Glitz, Metro, MTV, Quiero Música en mi Idioma, truTV, VH1.
8. Adolescentes: Boomerang, Sony Spin.
9. Novela: Canal de las Estrellas, TL Novelas.

La principal conclusión del informe es que la preferencia o afinidad hacia los diversos contenidos temáticos de la TV Paga depende en gran medida de la edad del televidente. En cada grupo etario es posible identificar preferencias en relación con ciertos contenidos.

Los géneros infantiles y noticias fueron fáciles de ubicar en los extremos de los grupos etarios: los contenidos infantiles prevalecen en la audiencia infantil, mientras que los contenidos de noticias prevalecen en la audiencia mayor a 50 años. 

En contrapartida, el género Cine & Series es el más transversal en términos de edad. 

El interrogante más fuerte está en la franja adulta más joven, que presenta intereses y preferencias heterogéneas.




A continuación, se detallan las principales observaciones en cada grupo etario:

Niños de 4 a 12 años

La preferencia está claramente identificada; se trata de los contenidos producidos específicamente para ellos, el denominado género “infantil”. 

El índice de afinidad con este género es de 300. Esto indica un interés tres veces más alto hacia el género que en la media poblacional. Se trata del índice de afinidad más alto de todos.

La oferta disponible en Argentina para este género es amplia en canales, variada en tipos de programas y de muy alta calidad, y ha logrado construir una audiencia interesada y fiel

La apreciación del género infantil es alta incluso en los adultos: una investigación reciente de LAMAC determinó que este género es uno de los más valorados por la audiencia adulta en términos de “calidad televisiva”.

Adolescentes de 13 a 18 años

Las preferencias se amplían a más géneros temáticos, pero también se destacan los contenidos producidos especialmente para ellos: los canales de música y adolescentes.

Jóvenes adultos de 20 a 34 años

Las preferencias se fragmentan en múltiples opciones dentro de la oferta de TV Paga. No se identifica ningún género como prioritario en términos de afinidad. En este grupo etario el comportamiento no es en absoluto homogéneo y la fragmentación corresponde a distintos intereses y preferencias individuales.

Adultos mayores de 35 años

Las preferencias también son variadas, y todos los géneros temáticos tienen similar relevancia. En la adultez, las preferencias e intereses individuales inclinan la elección hacia ciertos géneros, canales y/o programas, pero ya no es posible discriminar solo por edad. 

Sin embargo, se observa un crecimiento notable en la preferencia hacia contenidos de mayor impacto en la vida cotidiana y en la formación cultural, como los canales de documentales y naturaleza, los utilitarios (cocina, viajes, decoración) y los noticieros.

Adultos mayores de 50 años

El consumo de todos los géneros televisivos es alto pero la preferencia está claramente marcada respecto a los contenidos informativos. La afinidad hacia canales de noticias es la más alta de todos; tanto así, que el 78% de la audiencia del género noticias tiene más de 35 años. En este grupo también se destaca la afinidad hacia el género utilitario.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Televisión abierta argentina: encendido versus apagado

La televisión abierta sigue siendo un referente muy fuerte en nuestro país. Por ella pasa “la realidad”, por ella conocemos la intimidad de famosos y no tanto, casamos y separamos, velamos y honramos. Cada día hablamos más de ella y, sin embargo, cada día la vemos menos. Es obvio pensar en la competencia de la TV por cable, en la de You Tube, en la TV On Demand, etc., etc., pero vale la pena detenernos un instante en este panorama.

Por Gabriela Fabbro, Directora del Observatorio de la TV

En el mes de octubre, según IBOPE, 28.4 puntos fue el encendido acumulado del mes de los 5 canales de aire. Solamente subió 1.2 con respecto al mes de septiembre. ¿Qué significa este dato?: que del total de televisores que forman parte de la medición que realiza dicha empresa, menos del 30% está encendido en un canal abierto. ¿Contradicción, paradoja? 


Ese es el contexto que nos presenta la hipertelevisión actual, aquella en la que el espectador tiene un protagonismo mayor, en la que singularmente (único país del mundo que perdura) aún está vigente la medición minuto a minuto y en la que los contenidos cada vez se hacen más temáticos en lugar de generalistas, como debería ser su función inicial. Lo que debería ser una televisión diversa, en la que cada uno, en un momento de la grilla de programas, pueda sentirse identificado por un contenido que le fue atractivo, se transforma en una TV especializada. 

Según un informe de la Cámara Argentina de Agencias de Medios, este fue el comportamiento de los auspiciantes en los medios de nuestro país:

Volúmenes físicos - Tercer trimestre 2013 vs. 2012
Vehículo
Jul-Sept 2012
Jul-Sept 2013
Dif '13 vs '12
TV Capital
3.891
4.092
5,2%
TV Interior
5.171
5.298
2,5%
TV Paga
13.782
14.884
8,0%
Diarios Capital
21.332
21.550
1,0%
Diarios Interior
9.938
10.113
1,8%
Revistas
14.920
14.805
-0,8%
Radio Capital
8.206
8.150
-0,7%
Cine
988
1.022
3,4%
Total ponderado
3,2%
Segundos (en miles) en TV, radio y cine y páginas en diarios y revistas. Sin campaña PASO. Valores expresados en millones de pesos.

Ampliando la mirada, al comportamiento de los primeros 9 meses del año comparando 2013 vs. 2012, el 1er. T. mostró un crecimiento leve del 1,3%, el 2do.T. no tuvo variación y finalmente el 3er. T. mostró –como ya indicamos- un crecimiento del 3,2%, de modo que con estos guarismos llegamos a un acumulado de los primeros 9 meses del año 2013 con un crecimiento leve del 1,5% sobre el 2012. Llevando aún más lejos el análisis, es decir a los últimos años (2010 a 2013), podemos observar que 2011 y 2012 fueron años que mostraron una disminución del 0,9% y 5,3% respecto del 2010, de modo que finalmente podríamos estar más bien frente a una “recuperación parcial” más que a un “crecimiento real” de la industria.

Si nos focalizamos en la inversión en TV abierta citamos a continuación, los 10 programas del primer semestre del año, que superan los $ 15.000.- por segundo y pauta oficial. Todos ellos pertenecen a los dos canales en competencia por el primer lugar: El Trece y Telefé:

1) Solamente vos - Canal 13-: $15.000 - Rating promedio: 16,3
2) Farsantes - Canal 13-: $15.000 – Rating promedio: 15,2
3) Susana Giménez -Telefe-: $15.000 – Rating promedio: 12,2
4) Los vecinos en guerra -Telefe-: $14.700 – Rating promedio: 14,2
5) Aliados -Telefe-: $13.200 – Rating promedio: 13,3
6) Perdidos en la ciudad -Telefe-: $12.500 – Rating promedio: 12,2
7) Celebrity Splash -Telefe-: $12.400 – Rating promedio: 14,9
8) Periodismo para todos -Canal 13-: $12.000 – Rating promedio: 19,6
9) Peligro sin codificar, martes y jueves -Telefe-: $11.700 – Rating promedio: 12,8
10) CQC -Canal 13-: $7.000 – Rating promedio: 7,7

Estos datos nos describen gráficamente que hoy no hay relación directa entre rating y pauta, entre encendido y puntos de venta, entre géneros y contenidos vistos, etc.

Es claro que los números no representan la real dimensión e influencia del discurso televisivo en sus espectadores. En realidad, ya no importa en qué plataforma miramos televisión, si no qué contenidos miramos de ella. El referente se pierde, ya no sabemos si vimos el programa original, si lo vimos en un programa de archivo, si lo vimos en un video que nos recomendaron de You Tube, o si nos desviamos a un link desde un diario on line, etc. 

Pero lo importante es que lo vimos. Por lo tanto, la televisión seguirá siendo ese fuerte referente para su audiencia, baje o suba el encendido, baje o se redistribuya la pauta publicitaria, mida o no el minuto a minuto, seguirá siendo un modo de acercarnos a la realidad. Eso sí, no olvidemos que es UNA construcción de la realidad, no la realidad misma y estará en los espectadores, y en su capacidad crítica, discernir si lo que se vio en televisión fue verdad o no. Por lo pronto, fue la verdad de la TV.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

"Televisión Digital Abierta Argentina: alcances y posibilidades". Exposición de Osvaldo Nemirovsci

Osvaldo Nemirovsci, Coordinador General del Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (TDT), brindó una charla abierta para periodistas y estudiantes sobre los alcances y posibilidades de la TDT en Argentina.

El encuentro fue organizado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y tuvo lugar en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.

A continuación, destacamos los fragmentos más interesantes de su exposición:

Acerca de Osvaldo Nemirovsci

Nació en Villa Urquiza (CABA). Perteneció a la Juventud Universitaria Peronista en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde se licenció, y fue representante del claustro de estudiantes en el Consejo Superior. A partir del golpe de Estado de 1976 se radicó en San Carlos de Bariloche. Es licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades. Fue legislador por la provincia de Río Negro en dos períodos desde 1987 a 1995 y volvió en 2003 en este caso a la Cámara de Diputados de la Nación donde ejerció hasta 2007 la presidencia de la Comisión de Comunicaciones e Informática. Fue funcionario del Gobierno Nacional en el área de la Dirección del Sistema Nacional de Aeropuertos. Desde 2009 es el Coordinador General del Consejo Asesor del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre. Además, es profesor de un seminario de posgrado en la Universidad Nacional de Córdoba. Es autor del libro "El Desafío Digital en la Televisión Argentina. Comunicación, conflictos y dilemas".

jueves, 14 de noviembre de 2013

Damián Kirzner: "Es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales"

La Web 2.0 llegó para tender redes entre los realizadores audiovisuales y su público. Hoy, gracias a blogs, redes sociales y "otras yerbas", todos estamos conectados. Y también todos podemos expresarnos, siendo a la vez espectadores y protagonistas del show televisivo. Damián Kirzner, creador del formato "Conectados...", nos explica cómo identificar las inquietudes de la audiencia en redes sociales, para traducirlas en un producto televisivo.

Por: Carolina Roncarolo

A grandes rasgos, ¿qué historias prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Las historias son las que se eligen desde toda la vida. En cuanto a sus tópicos, los contenidos audiovisuales son siempre iguales: “Montescos y Capuletos”, por un lado, “La vuelta al mundo en 80 días”, por otro.

Conforme pasa el tiempo, los realizadores vamos reinventando las historias, contándolas de diferentes maneras y a través de nuevos soportes: la película, la telenovela, el libro, Internet… Y probablemente mañana sigamos contando las mismas historias, en alguna otra nueva plataforma.

En cuanto a cómo la gente está consumiendo estas historias, puedo decir que los hábitos están cambiando radicalmente. Las nuevas tecnologías están agregando nuevas opciones y cambiando la manera en que la audiencia se vincula con las plataformas de consumo de contenidos.

Hoy podemos ver que, en Argentina, el espectador promedio pasa más tiempo en la web que frente a la TV. Por otra parte, sabemos que el 70 por ciento del público que mira televisión lo hace con otra pantalla adelante, y que la mitad de ese público está opinando sobre lo que ve en el televisor.


¿Cómo interactúa el televidente con los contenidos que ve en pantalla?

Las personas utilizamos las redes sociales para comentar nuestra vida en general. Y, ahora, también conversamos y compartimos con los demás nuestras opiniones sobre contenidos televisivos. Si bien la audiencia más joven es la que más activamente participa en las redes sociales, me parece que hoy todas las audiencias están conectadas, ya no solamente los chicos y adolescentes.

En mi experiencia como realizador, los eventos en vivo son los que despiertan más fruición por parte de los “prosumidores”, que son espectadores que consumen y, a la vez, generan contenido a través de redes sociales. Cuando me refiero a evento en vivo, menciono desde programas como “Sin codificar” (Telefé) hasta un partido de fútbol, que generan más tensión e interacción, y mayor deseo de participar que una novela o una ficción grabada.

En términos generales, ¿qué grado de interés cree que tienen los realizadores en escuchar a su público y promover su participación?

Me parece que el interés es creciente. Por una cuestión generacional, la mayoría de los realizadores no somos nativos digitales: en promedio, somos personas de 35 a 40 años de edad, y los más jóvenes no tienen menos de 25 años. Quienes trabajan en televisión son “adaptados digitales” que van asumiendo la tecnología a su manera.

En general, al realizador le interesa lo que le pasa al público cuando su producto está en el aire. Algunos pocos productores logran tomar y tener muy presente el contenido que se genera en redes sociales.

Particularmente, antes nombraba a “Sin codificar” (Telefé); es un producto con una gran masa de fanáticos que lo siguen, acompañados por productores que escuchan y prestan atención a lo que dice su público en redes sociales. Esto me consta porque he dialogado con la producción. Ellos mismos son los curadores del producto, y la producción escucha, lee y presta atención a qué personajes o a qué momentos generan más adeptos o más rechazo, y van moldeando su contenido a partir de ello. Y no sólo hacen un análisis cuantitativo; también valoran mucho lo cualitativo: si el programa les gusta, si no les gusta, qué les pasa…


En este contexto, ¿cómo surgió la idea del programa “Todos estamos conectados”?

La idea de “Conectados…” surgió hace como tres o cuatro años, y lo pudimos poner al aire en 2012 en Uruguay. Hoy estamos negociando transmitirlo en diferentes territorios. Hace ocho años que me dedico a la realización de productos multiplataforma; soy un productor que viene del cine y la televisión, pero también tengo inquietudes en cuanto a consumo de medios… Y hace tiempo me di cuenta de que puedo utilizar otras plataformas para crear contenidos, no solamente la TV, que es mi medio “madre”.

El formato “Conectados…” se propone ver de qué manera las nuevas tecnologías de la comunicación pueden ser utilizadas como herramientas expresivas. Y, a partir de ello, surge la fascinación por la webcam, que en definitiva es un canal de televisión individual desde el cual uno puede transmitir contenidos.

Pero aquí el problema es cómo conciliás a las audiencias, cómo hacés que te mire alguien. El webcam es una transmisión particular, y la TV es una transmisión masiva. Entonces, esa unión de plataformas, en donde yo puedo incluir una transmisión particular dentro de una transmisión masiva, me permite que el espectador pase a ser la estrella. Transmitiendo vía webcam desde su cuarto (y gracias a la masificación de la TV), el televidente puede transformarse en una figura pública.


Desarrollamos “Conectados…” como una plataforma de contenido que permite la utilización de tecnologías maduras (la webcam es una tecnología madura que está en cualquier celular o computadora), pero para llevar a ese público que está en la segunda pantalla (la PC, el celular, la tablet, etcétera) a la primera pantalla, que es la televisión.

Lo particular de “Conectados…” es que esa gente que está con la segunda pantalla adelante la redirige nuevamente a la primer pantalla, porque se ven como protagonistas del show televisivo. Jugamos con el deseo de poder “hacerte famoso desde tu casa”, y desde cualquier lugar del mundo. Utilizando su pantalla, el espectador pasa a ser el protagonista del show.

¿Qué criterios manejaron para seleccionar los contenidos que pasaban de la webcam a la TV?

“Conectados…” es un programa que está curado por una producción, es un programa que no es un caos que sale al aire. Hay una producción que cura, elige y selecciona, como sucede con cualquier producto masivo. Un producto masivo como es un programa de TV necesita orden. La producción es la que propone: propone un segmento, propone un concurso, propone jugar, propone una entrevista, e invita a la gente a que participe. Por ejemplo: “mañana vamos a hacer tal juego…anotate”, “mañana vamos a entrevistar a tal persona… ¿qué le preguntarías?”. Y, a partir de las propuestas que recibimos de la gente, seleccionamos, curamos y preparamos el contenido.

A veces, utilizamos criterios eminentemente prácticos: calidad de conexión, posibilidad de participación de la persona… Y a veces son criterios de calidad: la persona está haciendo una pregunta interesante y hay que darle espacio, porque puede traernos una artística interesante. También es muy importante el criterio artístico: si organizamos un concurso de talentos, y nos envían un video de un gran cantante haciendo una interpretación de su tema favorito desde su dormitorio, lo tenemos muy en cuenta.

¿Cuál es el target del formato?

“Conectados…” es un formato semi híbrido que permite adaptarse a diferentes target. En Uruguay fue un all target; el programa se emitió en prime time.

Ahora estamos analizando diferentes versiones, para distintos targets. Se van generando secciones, y se va adaptando el contenido para diferentes audiencias. El formato permite adaptar la orientación del programa a diversos públicos: podría ser un programa de mujeres, un programa deportivo, o un programa más subido de tono, pensado para ser transmitido a media noche.



Actualmente, estamos haciendo una versión para el Mundial 2014. También nos encontramos evaluando una versión para late night, un poco más picaresca y con ciertos permisos para jugar con temas un poco más subidos de tono. Hicimos una versión para público netamente femenino, que se está analizando transmitir el año que viene.

¿Qué estrategias pusieron en marcha para estimular la participación del público, y su interacción con los contenidos de la pantalla?

Cuando comenzás con un show televisivo, la gente no conoce el contenido; primero, hay que buscar el modo de que se enteren de las propuestas del programa. Cuando yo hice “Sorpresa y 1/2” (Canal 13), salíamos al aire diciendo “¿A quién querés que le cumplamos un sueño?”. Después llovían los pedidos, pero los primeros dos o tres programas había que buscar un candidato para cumplirle el sueño, y luego transmitirlo en el aire.

En Uruguay pasó lo mismo; para las distintas secciones empezamos diciendo: “¿Quién quiere participar?”. Después, cuando el programa ya estuvo al aire, llegaban cientos y miles de propuestas. Así que el incentivo lo va dando el aire mismo: el aire es un gran llamador de audiencia, es por definición un emisor que transmite hacia miles de personas. Eso hace que, como medio masivo de comunicación, la gente se acerque.

¿Qué grado de feedback obtuvieron, tanto en el rating como a nivel de redes sociales?

Nos fue muy bien. Uruguay es un país muy pequeño, con una particularidad bastante especial, y es que el público está bastante envejecido, porque el público joven de edad laboral emigra a la Argentina. Tuvimos una muy buena performance de audiencia, estando siempre por encima de la media del canal que lo emitió, que es Canal 10, la tercera cadena en Uruguay en ese momento, porque es el canal que no repite Canal 13 ni Telefé de Buenos Aires, y produce televisión local. Es un canal al que le cuesta más generar audiencia, y que invierte más en producción propia.

Tuvimos muy buena repercusión en redes sociales, y gran repercusión en sponsors: al programa lo auspició la Compañía Nacional de Telecomunicaciones del Uruguay, ANTEL, que fue el main sponsor de todo el formato. Después, cada segmento tenía sponsoreo en particular, porque cada segmento permite su comercialización, y esa comercialización continuaba en el mundo digital.

Se hacían combos de comercialización entre el digital y el aire. Naturalmente, había relación entre la temática del segmento y el producto o servicio promocionado. Por ejemplo, uno de los segmentos, “Uruguayos por el mundo”, era auspiciado por una empresa de viajes y aéreos. De hecho, la temática central del programa giraba en torno a la comunicación y a las redes sociales, y fue auspiciada por una empresa de telecomunicaciones. Los juegos tenían que ver con empresas que venden gadgets, aparatos de tecnología.

Manejamos avisos tradicionales, pero el valor agregado estaba en que, al multiplicarse las pantallas, también se multiplicaban las posibilidades de publicitar. Aparte de en la TV, se podía publicitar en redes sociales y en los sitios del canal, si bien todavía es (y por unos años más seguirá siendo) la pauta televisiva la que claramente marca la monetización.

En Uruguay no se llegó a la comercialización de espacios en redes sociales; sí se comercializó la publicidad en el sitio del canal. Las redes sociales no fueron tenidas en cuenta porque no hubo una masa crítica que lo justificara: Uruguay es un país muy chico; Montevideo tiene un millón y medio de habitantes, y no justificaba una estrategia de monetización de redes sociales.

En conclusión, ¿en qué medida el monitoreo de la actividad del televidente en redes sociales permite que el realizador conozca los intereses y preferencias del público?

Me parece que es una herramienta fundamental. Quienes trabajamos en medios estamos acostumbrados a leer las viejas planillas de rating minuto a minuto, desagregadas por audiencia. Pensemos que ahí tenemos 800, 600, 900 personas que nos van mostrando sus gustos, sus deseos y la manera en que consumen televisión. Pero, en cambio, en redes sociales hay “miles y miles y miles” de espectadores que permanentemente y “segundo a segundo” (ya no minuto a minuto) van diciendo no sólo qué miran, sino que además van expresando sus sensaciones, sus sentimientos, van respondiendo a consignas…

Creo que es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales, tanto para generar contenido como para entender qué está pasando con el producto en relación con el público al que está dirigido.



¿En qué clave leer e interpretar toda esta información que llega desde las redes sociales?

En primer lugar, me parece que hay que tener cuidado, porque los medios digitales permiten el anonimato: podés escribir lo que quieras, sin hacerte responsable por las consecuencias. Tanto en los foros de los diarios online como en las redes sociales, la gente es criminal y escribe de una manera animal: si algo no le gusta, dice las peores barbaridades. Y tal vez si lo ves de frente dice “mucho no me gustó”. Esa sensación de ser juez desde el anonimato hace que la gente a veces sea excesivamente cruel.

Pero, si uno es capaz de despegarse del primer impacto que puede generar la crudeza de los testimonios, en las redes sociales se puede leer y entender qué le está pasando a cierto público, qué le gusta y qué no le gusta, dónde sienten que estás siendo fiel a tu producto.

Creo que es un trabajo interesante ir haciendo un análisis cualitativo y cuantitativo de lo que sucede en redes sociales, para ir teniendo un estudio de mercado online. Opino que el rating tiende a morir; están surgiendo nuevas formas de mensura del consumo en medios que van a estar más relacionadas con la participación de la gente en redes sociales que con 600 personas que tienen un people meeter.

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Francisco Albarello: "En el futuro, el concepto de calidad televisiva deberá incorporar la visión del fan"

Francisco Albarello, investigador y docente en la Universidad Austral y la Universidad Nacional de San Martín, describe el perfil del televidente del siglo XXI. Quiénes son, cómo piensan y cómo se vinculan con la TV los "prosumidores" y "fans" de contenidos audiovisuales. Claves para contar historias que los involucren en las ficciones y en los programas informativos.

Por: Carolina Roncarolo

Hoy los realizadores audiovisuales se enfrentan a un espectador que ya no se “contenta” con el relato “dirigido” y unidireccional de la TV tradicional. El público toma el control de la situación e interpela al relato televisivo y a sus hacedores a través de los nuevos medios.

Blogs, foros, redes sociales y canales de Video On Demand constituyen un espacio clave para la participación y expresión del público. A la vez, son fuentes de información valiosa para que canales y productoras comprendan por dónde pasan sus intereses.

Francisco Albarello explica por qué la Web 2.0 es un ámbito propicio para que canales, realizadores y anunciantes puedan tener un intercambio fructífero con el público. Intercambio que resultará en una mayor integración del televidente en el circuito televisivo. Y en productos audiovisuales más cercanos a los intereses de los espectadores.

¿Qué cambia en el vínculo que las audiencias tienen con la televisión? 

Estamos ante una crisis del concepto de audiencia que explican las teorías de Comunicación hasta el siglo XX. Se impone nuevamente el concepto deprosumidor de Alvin Toffler, que pareció profético en 1980, pero que actualmente deja en claro que no sólo estamos frente a un consumidor. Hoy contamos historias a un consumidor que, a la vez, también es productor de contenidos. Productor que genera conversación a partir de los contenidos audiovisuales (para hablar de un término más amplio que productos televisivos), gracias a las nuevas posibilidades de expresión que le otorga la Web 2.0. Por ello, surge la necesidad de estudiar de nuevo modo a la recepción.

¿Se puede seguir hablando de prime time, grilla de programación, rating, meros "receptores" del mensaje televisivo, televisión asociada al televisor…? 

Definitivamente, estamos en un momento en que hay que redefinir lo que es “ver televisión”. Porque claramente se ve cada vez más televisión en dispositivos digitales. A su vez, el consumo simultáneo de todos mirando el mismo programa, al mismo tiempo y en el mismo canal es algo del pasado y, por ende, la grilla de programación va dejando de tener sentido.



En estas transformaciones de la audiencia, la variable generacional es un factor clave: los jóvenes ven cada vez más televisión en forma multi tasking o multitarea, combinando medios. Por su parte, los adultos todavía conservamos el rito de ver televisión.

No obstante, según las mediciones actuales, la televisión sigue siendo el medio hegemónico, sobre todo por las características de la transmisión en vivo, y por la posibilidad de generar agenda, en el sentido de los eventos deportivos o los actos políticos.

La televisión sigue siendo la generadora de los grandes relatos. Pero no es el único dispositivo que hoy emite contenidos audiovisuales, sino que convive con otros que están en permanente proceso de modificación mutua, coevolución o mediamorfosis, en términos de Roger FidlerY todavía no sabemos cómo va a terminar esta ecología de medios.

A grandes rasgos, ¿qué relatos prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Hay que tener en cuenta el dispositivo de recepción. Por ejemplo, se ve cada vez más que los videos en You Tube, Vimeo y demás tienden a ser cada vez más breves. Esto tiene que ver con una tendencia al microconsumo, a los consumos intersticiales, las “burbujas de ocio”, en términos de Roberto Igarza.

Por ejemplo, en el caso de las publicidades de You Tube, la idea es concentrar el mensaje en los primeros tres a cinco segundos (que es antes de que el usuario pueda saltear el aviso), y hacer el mensaje lo suficientemente atractivo como para que la gente se quede mirándolo.



El microrrelato es una tendencia que aparece con el control remoto, el zapping y el videoclip como género televisivo nativo. Después, se fueron acrecentando la velocidad, la brevedad de los planos, la edición cada vez más rápida… Hoy en día, las tecnologías móviles y ubicuas con acceso a Internet promueven un consumo de relatos breves, pildorizados, que pueden ser ficcionales, publicidades y demás.

Me parece que las generaciones más jóvenes irán eligiendo cada vez más los relatos en función del tipo de dispositivo audiovisual que estén utilizando. Como dice Henry Jenkins, con la convergencia uno va migrando de pantalla en pantalla y de dispositivo en dispositivo en busca de entretenimiento y de acuerdo al interés, al tema y demás. Y, cada vez más, el smartphone será el dispositivo más elegido.

¿Cómo interactúa el "prosumidor" con los contenidos audiovisuales? ¿Qué lo motiva a expresarse y participar?

Sobre todo el entretenimiento. Esto lo trabaja mucho Jenkins en “La cultura de la convergencia”.


Cuando un programa televisivo lanza un hashtag para que, a través de las segundas pantallas, el público pueda participar mientras mira TV, lo hace porque sabe que del otro lado hay un "prosumidor". "Prosumidor" que tiene cada vez más necesidad de conversar sobre lo que ve, de ver en forma colaborativa, de comentar lo que se está viendo… Esto es algo que antes uno hacía quizás con su familia mientras miraba un programa. Luego vino la multiplicación de pantallas y el consumo individual, que hoy deja de ser tal porque la gente comenta lo que está viendo, pero lo hace a través de Internet.

La interacción del "prosumidor" con el contenido audiovisual es potenciada por las redes, pero fundamentalmente tiene que ver con el interés hacia el producto en sí, y cómo ese interés es manejado por los realizadores del producto. Este fenómeno ha crecido con la cultura del fan.

La motivación tendrá que ver con la apelación que haga el contenido al "prosumidor", en cuanto a completar el mapa incompleto que propone el producto audiovisual. Hay quienes hablan del "consumo forense", que consiste en analizar trozos de información dispersa que te da el relato, y participar reconstruyendo la historia, como si el espectador fuese un "forense de la información".

¿Cree que el monitoreo de la actividad del televidente en los nuevos medios permite conocer sus preferencias y sus intereses? ¿Por qué?

Me parece que es fundamental, y que realizadores y anunciantes tienen más posibilidades que nunca de saber que lo que están haciendo se ve, y qué dice el público sobre lo que está viendo. Actualmente, los criterios de medición de audiencia están caducos. El rating, basado en el encendido televisivo, los sistemas con people meeter y las encuestas telefónicas explican muy poco qué hace la gente con la televisión.

Hay un montón de alternativas para ver qué está haciendo la gente e interactuar con ella. Los realizadores de ficciones podrían indagar en qué líneas argumentales alternativas sugieren los fans o "prosumidores" a través de las redes sociales, o con qué personajes manifiestan sentirse identificados. En cuanto a los productores de programas informativos, identificar qué noticia y qué suceso son más seguidos o más comentados, y qué es trending topic o tendencia en Twitter .

Saliendo de esta tendencia "cosmética" de mostrar qué dice la gente en Twitter, creo que se pueden hacer muchas más cosas. Principalmente, los realizadores deberían apuntar a tener en cuenta lo que están diciendo los "prosumidores" e integrarlo al producto audiovisual, no sólo añadirlo como anécdota, como antes se hacía con las secciones de llamados telefónicos o cartas.


¿Qué estrategias podrían ponerse en marcha para lograr que los canales, realizadores, y anunciantes entren en diálogo con el público a través de los nuevos medios?

En cuanto a narrativas transmedia, actualmente se habla de “plataformas de contención”, que consiste en generar plataformas virtuales, donde generalmente el fan, seguidor o "prosumidor" puede dar a conocer su punto de vista y sus propias producciones. Las plataformas de contención pueden aplicarse a géneros informativos o ficcionales.

Hoy estoy analizando el caso de "Aliados" (Telefé), una serie para adolescentes. En su página web creó un canal que se llama Tu Tube, donde el consumidor, usuario o "prosumidor" puede subir videos recreando los temas del CD del programa. Luego, la producción elige los videos más destacados y después los difunde.


Algo parecido es lo que hacen TN y la gente, y otros canales informativos, que transmiten noticias registradas por el público, en lo que se llama periodismo ciudadano. Generalmente, esto se da en casos más extraordinarios, como inundaciones, granizos, accidentes...


Creo que las plataformas de contención son un gran laboratorio de análisis sobre qué dice la gente del producto, qué está en condiciones de decir, qué quiere decir... Este concepto no solamente se refiere a producciones audiovisuales; también incluye lo que el "prosumidor" hace en foros, redes sociales, blogs, etcétera.

Claramente, una plataforma de contención debería tener un Community Manager o alguien que gestione toda esa información, para volver a traducirla en datos útiles. No obstante, los prosumidores van a seguir comentando por sus propios medios, a través de sus redes. No es factible tener el control, pero sí se puede ofrecer abiertamente espacios donde los fans pueden participar. Eso es muy valorado por ellos; se sienten escuchados y saben que su aporte es tenido en cuenta.

Durante muchos años, el fan ha sido marginado o tenido como “el que le gusta el programa y nada más; mientras lo mire, ya está”. Hoy es un error ponerse en contra del fan, como, por ejemplo, lo hizo la gente de Warner Bros. con los fans de Harry Potter. Cuando los fans hacen parodias de las series, las suben a Internet y las comentan, están generando publicidad gratis, en primer lugar. En vez de ir contra ellos y establecer demandas judiciales, tuvieron que aliarse. Y hoy, muggle.net es una plataforma de contención de la marca Harry Potter. Y aunque hayan terminado las novelas y las películas, sigue habiendo un mundo de Harry Potter en la web, y siguen participando fans de todo el mundo. Incluso la misma autora, J. K. Rowling, participa de esa plataforma.


Me parece que la industria tiene que reaccionar inteligentemente, generando estos espacios de modo auténtico, abriéndose a escuchar lo que piensa la gente y sin esperar que los fans digan lo que ellos quieren. Y ahí está la gran oportunidad para alimentar las producciones. En el futuro, el concepto de calidad de producciones audiovisuales deberá incorporar la visión del fan. Porque seguir insistiendo con un sistema broadcasting en un medio red sería bastante contradictorio.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Las grandes cadenas internacionales continúan fieles a sus nichos

Mayo fue el mes de los upfronts en Estados Unidos. Se trata de un momento decisivo en el cual las cadenas de televisión exponen el futuro de su grilla de programación para la temporada septiembre-mayo. Se dan a conocer las cancelaciones y renovaciones, pero la mayor atención está concentrada en las nuevas propuestas,  ya que es un espacio para conseguir nuevos anunciantes.

Por: Rocío Zorzenón.

Lo más esperado es la presentación del futuro de las Networks (canales de TV abierta) porque sus contenidos son distribuidos y emitidos de forma global; se trata de las cadenas ABC, CBS, FOX y NBC, que concentran la mayor audiencia en los Estados Unidos.


ABC necesita buscar nuevos éxitos y ampliar horizontes, pero siempre manteniendo su promesa y estilo. La cadena es fiel a su nicho y a su política; inclusive apuesta una y otra vez a los proyectos creados por Shonda Rhimes, que ocupa el prime time de la cadena con Grey's Anatomy (joya de ABC por 10 años y que ahora llega a su final en una décima temporada), Scandal (un éxito muy prometedor que renovó para su tercera temporada) y Private Practice (que llegó a su final en su quinta temporada).

De las 20 series que emitía la cadena que pertenece a The Walt Disney Company, 11 lograron renovarse. Los géneros que mejor le quedan a ABC son el policíaco y el dramático, y necesita series fuertes para destacarse entre su público. En la temporada que sigue, ABC lanzará 7 nuevos dramas,  de los cuales vale destacar la serie de MarvelAgents of S.H.I.EL.D, que tiene todas las miradas puestas encima. Once Upon a Time, su otro éxito, rencarnecerá en Once Upon a Time in Wonderland, un spin off con los mismos creadores y basada en la historia de Lewis Carrol “Alicia in Wonderland”. En cuanto a comedia,  ABC renovó Modern Family para una quinta temporada y lanzará Super Fun Night como una nueva promesa, que incluye el temaGeek que está muy presente en las nuevas series.



La cadena CBS es la que menos series cancela cada año y presenta pocas propuestas para esta temporada. De los 21 programas de la temporada pasada, sólo se cancelaron 6. El éxito How I Met Your Mother renovó para una novena y última temporada. Two and a Half Men presenta renovaciones para su nueva temporada: el actor Angus T. Jones (Jake, el sobrino de Charlie) se retirará de la serie y su lugar será ocupado por una joven que tocará la puerta de la casa en Malibú en busca su padre, el personaje fallecido Charlie Harper.  Con respecto a las series de investigación, continuarán CSI sólo en su versión original, que es la que más atención capta, y el NCIS Los Angeles, el sping off de la original NCIS.

Las miras están otra vez en The Big Bang Theory, que empieza la séptima temporada y espera ser el futuro de la cadena. Otra vez la cadena se destaca en emitir contenidos producidos por Warner Bros, tanto sitcom como policiales y series dramáticas. En  cuanto a lanzamientos, los dos más prometedores son Hostages y Intelligence, ambas de  drama criminal. Hostages es una adaptación de un guión israelí que nunca se produjo. En cuanto a comedia, se destaca Bad Teacher, la adaptación de la película protagonizada por Cameron Díaz y Justin Timberlake.



FOX continúa confiando en la animación y la comedia. Nadie dudaba de la renovación de The Simpsons, American Dad Family Guy, porque todas tenían datos de audiencia muy positivos. El mejor estreno del año,The Following, regresa para su segunda temporada y, de sus series populares, se mantienen Glee y Bones. La cadena mantendrá New Girl Raising Hope por el buen rendimiento en el público juvenil, a pesar de haber tenido datos bajos en la audiencia en total. 

FOX renueva la mayoría de sus series e incorporara otras grandes promesas. El drama Almost Human, la nueva producción de J.J Abrams  y la adaptación del cuento de terror Washington Irving,  "Sleepy Hollow", son parte de lo novedoso y prometedor. Con respecto a las nuevas comedias, el creador de Family Guy producirá Dads, apuntando siempre a la misma audiencia que caracteriza a FOX.



NBC escucha a sus espectadores y se destaca con series que, a pesar de tener poca audiencia, mantiene un público concentrado y fiel. Se renovaron para una próxima temporada Hannibal, Community,  Parks and Recreation, Grim, Law & Order: SVU (la única de la franquicia Law & Order que se mantiene en emisión), y Parnethood. La cadena necesita nuevas propuestas que funcionen,  por eso presenta una temporada cargada de novedades tras cancelar un gran número de ficciones (12 shows de 20 fueron cancelados).

Este año, una de las grandes promesas es la adaptación televisiva del personaje Drácula creado por Bram Stoker. En comedia se estrenará The Michael J. Fox Show, una historia inspirada en la propia vida del actor Michael J. Fox. También el tema Geek estará presente en el estreno de Undateable, una serie muy parecida a la popular The Big Bang TheoryNBC regresará a lo clásico del drama criminal con el estreno de Ironside, una ficción policial que tiene como escenario Nueva York.



En cuanto a series del cable, llegan a su fin dos grandes éxitos que tienen mucho en común: Breaking Bad, que termina con su quinta temporada por AMC y Dexter que, si bien estaba planeada para nueve temporadas, terminará con la octava, por Showtime. De forma diferente, estas series presentan similitudes en sus personajes, que son personas comunes pero que llevan una doble vida. Son antihéroes que justifican las atrocidades que  cometen. Habrá que ver hasta qué punto el fin justifica a los medios.

Este año, de los casi 40 estrenos del año pasado en TV abierta, sólo 10 se renovaron. Los datos se repiten cada año, la audiencia continúa siendo leal a las series que ya consiguieron más de 3 temporadas y las cadenas apuestan una última vez a series cuyo rating ha disminuido en el último periodo, pero que esperan éxito en la segunda temporada.

Como siempre, las cadenas emiten y producen proyectos concentrados en temáticas y en nichos, porque tienen un target específico y fuerte, con una audiencia ya asignada. Sin embargo, el riesgo está presente tanto en agregar nuevas temporadas de series ya con trayectoria como en empezar una nueva, porque la audiencia se transforma en versátil o fiel capítulo a capítulo y siempre teniendo presentes las expectativas generadas.