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sábado, 28 de diciembre de 2013

"Dime qué edad tienes y te diré qué miras" (LAMAC, 2013): ¿qué contenidos de TV Paga prefieren los jóvenes y adultos argentinos?

LAMAC, asociación sin fines de lucro formada y financiada por 49 cadenas televisivas, publicó recientemente un informe sobre las preferencias de los argentinos respecto a los géneros temáticos de los contenidos disponibles en la oferta de TV Paga ("Dime qué edad tienes y te diré qué miras").

Para elaborar dicho informe, se basó en los indicadores "afinidad" (rating de un grupo específico o target versus rating del total de individuo) y "adhesión" (composición de la audiencia entre los targets) reportados por IBOPE en las 4 plazas con mediciones: Buenos Aires (Capital Federal y GBA) e Interior del país (Gran Rosario, Gran Córdoba y Gran Mendoza).

Respecto a la oferta de contenidos, consideró los siguientes géneros temáticos y canales de TV Paga:

1. Documentales y naturaleza, historia, ciencia, tecnología: Animal Planet, Bio, Discovery Channel, History, National Geographic.
2. Deportivo: El Garage TV, ESPN, ESPN+, ESPN3, Fox Sports, Fox Sports2, Fox Sports3,TyC Sports.
3. Infantil: Cartoon Network, Discovery Kids, Disney Channel, Disney Jr, Disney XD, Nickelodeon.
4. Cine y Series: A&E, AXN, Fox, Mundo Fox, FX, ID, Sony, Syfy, TBS, Universal Channel, Warner Channel, Cinecanal, Cinemax, De Pelicula, Europa Europa, Film & Arts, Film Zone, Golden, HBO, HBO PLUS PanReg, HBO Plus LA, HBO Signature, HBO2, Infinito, ISAT, Max, Max HD, MGM, Space, Studio Universal, TCM, TNT, Volver.
5. Utilitarios: Discovery Home & Health, El Gourmet.com, Magazine 24, TLC, Fox Life.
6. Noticieros: A24, C5N, Canal 26, CNN Español, Cronica TV, Todo Noticias (TN).
7. Música y Variedades: Canal A, Ciudad Abierta, Comedy Central, CM TV, Cosmopolitan, E! Entertainment, Glitz, Metro, MTV, Quiero Música en mi Idioma, truTV, VH1.
8. Adolescentes: Boomerang, Sony Spin.
9. Novela: Canal de las Estrellas, TL Novelas.

La principal conclusión del informe es que la preferencia o afinidad hacia los diversos contenidos temáticos de la TV Paga depende en gran medida de la edad del televidente. En cada grupo etario es posible identificar preferencias en relación con ciertos contenidos.

Los géneros infantiles y noticias fueron fáciles de ubicar en los extremos de los grupos etarios: los contenidos infantiles prevalecen en la audiencia infantil, mientras que los contenidos de noticias prevalecen en la audiencia mayor a 50 años. 

En contrapartida, el género Cine & Series es el más transversal en términos de edad. 

El interrogante más fuerte está en la franja adulta más joven, que presenta intereses y preferencias heterogéneas.




A continuación, se detallan las principales observaciones en cada grupo etario:

Niños de 4 a 12 años

La preferencia está claramente identificada; se trata de los contenidos producidos específicamente para ellos, el denominado género “infantil”. 

El índice de afinidad con este género es de 300. Esto indica un interés tres veces más alto hacia el género que en la media poblacional. Se trata del índice de afinidad más alto de todos.

La oferta disponible en Argentina para este género es amplia en canales, variada en tipos de programas y de muy alta calidad, y ha logrado construir una audiencia interesada y fiel

La apreciación del género infantil es alta incluso en los adultos: una investigación reciente de LAMAC determinó que este género es uno de los más valorados por la audiencia adulta en términos de “calidad televisiva”.

Adolescentes de 13 a 18 años

Las preferencias se amplían a más géneros temáticos, pero también se destacan los contenidos producidos especialmente para ellos: los canales de música y adolescentes.

Jóvenes adultos de 20 a 34 años

Las preferencias se fragmentan en múltiples opciones dentro de la oferta de TV Paga. No se identifica ningún género como prioritario en términos de afinidad. En este grupo etario el comportamiento no es en absoluto homogéneo y la fragmentación corresponde a distintos intereses y preferencias individuales.

Adultos mayores de 35 años

Las preferencias también son variadas, y todos los géneros temáticos tienen similar relevancia. En la adultez, las preferencias e intereses individuales inclinan la elección hacia ciertos géneros, canales y/o programas, pero ya no es posible discriminar solo por edad. 

Sin embargo, se observa un crecimiento notable en la preferencia hacia contenidos de mayor impacto en la vida cotidiana y en la formación cultural, como los canales de documentales y naturaleza, los utilitarios (cocina, viajes, decoración) y los noticieros.

Adultos mayores de 50 años

El consumo de todos los géneros televisivos es alto pero la preferencia está claramente marcada respecto a los contenidos informativos. La afinidad hacia canales de noticias es la más alta de todos; tanto así, que el 78% de la audiencia del género noticias tiene más de 35 años. En este grupo también se destaca la afinidad hacia el género utilitario.

Belén Igarzábal: "Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida”

En tiempos en que los nuevos medios enriquecen y complejizan el vínculo entre productores y “prosumidores” del mensaje audiovisual, Belén Igarzábal exhorta a un debate más profundo sobre los contenidos, a partir de temáticas que convoquen y movilicen al público, fomentando su participación.
Por: Carolina Roncarolo

Belén Igarzábal es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés - Grupo Clarín - Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de medios de comunicación. Trabaja como docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO.

A grandes rasgos, ¿qué busca hoy el televidente argentino en la televisión?

El televidente busca lo mismo que ha venido buscando en este último tiempo; no creo que haya cambiado demasiado su vínculo con la pantalla audiovisual televisiva. Claramente, hoy el acto de mirar televisión se complementa con otras pantallas y otras posibilidades de interacción, dadas por los nuevos medios. Pero en lo que se refiere a géneros televisivos, el vínculo no cambió demasiado.

Me parece que la relación que establece la TV con los televidentes argentinos se basa principalmente en el entretenimiento, la emoción y la información. En general, los espectadores siempre han buscado un “otro” que despierte en ellos determinados procesos afectivos y emocionales, principalmente relacionados con la identificación, con la empatía y con el acceso a información.

La psicología de medios tiene muchos estudios empíricos y encuestas sobre la relación entre audiencias y TV. En muchos de ellos, el entretenimiento y la información aparecen como los pilares que sustentan el vínculo “televisión – televidentes”.

Por su parte, la identificación consiste en “verse reflejado” en “eso” que pasa en la pantalla audiovisual (independientemente del género televisivo), concepto que se asocia a la noción de “reconocimiento” que propone Jesús Martín Barbero.

¿De qué modo la nueva oferta de contenidos, soportes y alternativas de participación que ofrece Internet ha modificado los hábitos de consumo de las audiencias argentinas?

Me parece que hay mucha más posibilidad de interacción entre los televidentes, a partir de foros, de blogs y redes sociales. Hoy existen espacios de participación mucho más ampliados exponencialmente, e inmediatos. Estos nuevos soportes fomentan o aumentan la necesidad de participar en el suceso audiovisual.

La posibilidad de generación de contenidos que permiten los nuevos medios enriquece, retroalimenta y complejiza la producción de los programas televisivos. Si en la “paleo televisión” la verdad la tenía el enunciador (que miraba a la cámara y contaba “la” realidad), en la “neo televisión” la verdad estaba dentro de la televisión (a partir del debate que se genera en ella misma), en la “post televisión” la verdad está en el video mal grabado por un celular.

Las redes sociales fomentan la inmediatez de la opinión y la retroalimentación: por un lado opino, comento, recomiendo, y por el otro lado también me entero. No obstante, la televisión aún es el medio donde se va a chequear la información que se obtiene en redes sociales. Como dice David Morley, nos enteramos por Twitter, por mensajes de texto, por un mail, pero ante la crisis volvemos a la TV a chequear. Después hay que discutir en qué formato está la credibilidad, si en un periodista o en un video casero. Pero, definitivamente, la credibilidad sigue en la televisión, dada su función social, que nos define como un colectivo que pertenece a cierto país, grupo, comunidad o sector.

¿Cómo interactúa el televidente del siglo XXI con la televisión? ¿Qué historias y qué relatos lo motivan a conversar sobre lo que ve en pantalla?

Nuevamente, insisto en los pilares fundamentales que sustentan el vínculo entre TV y televidentes: identificación e información.

Lo que más convoca es lo que interpela al destinatario. En mi opinión, lo que más convoca tiene que ver con la identificación, que parte de verse reflejado en un “otro” que experimente cualquier situación que nos atraviese, ya sea una noticia o la tensión que genera un evento televisivo. Me parece que siempre estamos buscando a un “otro” que nos provoque “algo”, y eso es lo que nos moviliza a producir. Antes había que escribir una carta al diario, ahora sólo alcanza con 140 caracteres: es más fácil participar.

La ficción es todavía el gran foco de identificación y vínculo estrecho con los personajes, con la narración, con la historia… En las redes sociales hay mucha formación de comunidad; por ejemplo, en determinados blogs se desarrollan fan fictions, comunidades que van creciendo en torno a personajes o narrativas de ficción.


Por el otro lado, la novedad de la información (junto a los deportes, las catástrofes y el vivo televisivo) suscita explosiones de participación en las redes sociales. De hecho, uno lee en Twitter las publicaciones de twitteros que opinan, y hasta que enciende la televisión no entiende de qué están hablando. Hay códigos en Twitter que convocan a uno a la TV para ver qué está pasando.


En resumen, creo que lo que más fomenta la interacción tiene que ver con una novedad, con una noticia, con algo que surge a partir de programas de cualquier índole. Respecto a la ficción, el hashtag de un personaje o el hashtag de un programa van generando códigos y comunidad, que se van manifestando en redes sociales de todo tipo, foros y blogs.

¿Qué nuevas posibilidades aportan las narrativas transmedia al vínculo entre TV y espectadores?

Creo que son una novedad que aportó Internet y que han generado un nuevo lenguaje. Como dice Carlos Scolari, el relato ya no es el programa de televisión, sino que el relato se construye a partir de todas las plataformas. Y hay algunos programas que utilizaron bien las narrativas transmedia



Por ejemplo, respecto a Breaking Bad, hay un sitio donde vos podés crear tu personaje y diseñar tu nombre con la tipografía de la serie, para luego ponerlo en tu Twitter como foto de perfil. Esos también son contenidos transmediáticos, porque son juegos que hacen al relato. Me parece que eso es lo fundamental en el ida y vuelta: incluir al destinatario, hacer que se sienta parte del relato.

Otro ejemplo sos fan fictions (desde Harry Potter y El Señor de los Anillos), en los que el televidente se siente parte inmediata y activa de un relato donde puede escribir un capítulo, hacerse un avatar, escribir su nombre con la tipografía del programa...

También cuenta la creatividad de los productores, que aprovechan los nuevos medios para captar la atención del "prosumidor". Por ejemplo, TN y la Gente, donde el planteo es “¿Te gusta hacer videos? Bueno, tráemelos y yo los pongo al aire”. Por un lado, están generando mayor producción y mayor participación y, por otro, pueden ver por dónde está la audiencia y convocarla a partir de un material que a ellos les parezca más creíble. En síntesis, mezclan su propia narrativa con la narrativa de los prosumidores y hacen un nuevo producto, para potenciar la interacción con el público.


¿Existe hoy en Argentina un debate instalado en la esfera pública acerca de los contenidos televisivos?

En mi opinión, hay lugares donde hay debate. Pero son pocos. Principalmente, creo que el debate se da en las Universidades. Sin embargo, me parece que hay mucho más debate sobre la tecnología que sobre el contenido televisivo. Hoy estamos hablando mucho más sobre antenas, decodificadores, normas, usuarios, cantidad de conectados al cable… Hablamos más de cables y aparatos que de contenidos.

El debate sobre contenidos ha sido muy escaso y muy acotado, y en general muy enfocado desde la crítica apocalíptica, que es lo más fácil de hacer. También es muy común criticar algo que se disfruta en privado. Falta una mirada más enriquecida, que realmente se pregunte qué le pasa a la audiencia, por qué la audiencia mira determinadas contenidos, a qué estructura de contenido responde determinado formato para suscitar el interés de determinadas audiencias. Es mucho más fácil criticar un programa de alto rating que analizar el vínculo que establecen las audiencias con los contenidos de dicho programa.

Hay que complejizar el concepto de calidad televisiva; antes, se lo relacionaba únicamente con cultura y documental. Y la dimensión más compleja de este concepto hoy no se da en la gráfica ni en la televisión, y en la academia se presenta muy poco, porque se discute más tecnología que contenido.


Por otra parte, cuando pensamos en el televidente realmente tenemos que pensar en esos procesos que atraviesan ese vínculo que tiene con los contenidos audiovisuales. En mi tesis de maestría, me pregunté por qué la gente miraba reality shows del estilo de Gran Hermano. Y descubrí que desde la academia era una crítica, desde la prensa también. Hasta desde las mismas audiencias era una crítica. Y luego, el programa figuraba primero en rating, primero en venta de revistas… Todavía todos e incluso las audiencias tenemos una mirada muy culturosa de lo que debería ser la televisión, porque tenemos grabado que la televisión debe educar, y que no es lo que están buscando las audiencias, o algunas audiencias.



Cuando yo hice las entrevistas sobre Gran Hermano, preguntaba a la gente qué era lo que le gustaba de los reality shows. Y respondían que no los miraban, porque les resultaban una porquería. Acto seguido, les preguntaba qué opinaban de Gastón Trezeguet. Y comentaban todo tipo de anécdotas. Este es un claro ejemplo del consumo vergonzante. No es sólo echarle la culpa al ámbito académico, al ámbito público o al ámbito periodístico. Se trata de la cultura que nos atraviesa, que pretende una cultura de elite, cuando la cultura es algo que tenemos en común, como decía Jesús Martín Barbero. Creo que lo que habría que preguntarse es: este producto audiovisual qué tiene, qué provoca, qué pasa acá… y poner realmente la mirada en ese vínculo.

La audiencia tiene criterio. Marcos Gorbalán, con quien trabajé durante varios años, me comentaba que cuando Jorge Rial mostró las cartas de Juan Castro le bajó el rating. Y cuando mostraron sexo en Gran Hermano también bajó el rating, porque a la gente le gusta la histeria, no le gusta el sexo explícito. Y cuando en Bailando Kids invitaban a “perrear” a las niñas, también le bajó el rating. Preguntémonos qué le pasa a la audiencia, porque la gente también “castiga” lo que se va de criterio. Si le ponés basura, la gente no mira basura.

Yo creo que hay una curva dramática en la ficción y en todos los programas, que es la tensión que genera determinado programa de TV, que a la gente le atrae y le entretiene. Y no está mal. Obviamente, tiene que haber alguien que regule y que controle determinados contenidos en relación con las minorías, con el rol de la mujer, con los niños fundamentalmente. Pero no diciendo que todo es una porquería y que hay que poner teatro en la televisión, o canales culturales con medio punto de rating. Hablo más que nada de los canales generalistas y temáticos.

Respecto al cable, ahí sí se pueden poner programas culturales con medio punto de rating. Pero los canales masivos, que llegan a toda la audiencia (por aire, TDT, etcétera), ahí es fundamental preguntarse qué contenidos convocan a la audiencia y qué le pasa a dicha audiencia con el contenido que se le ofrece.

A grandes rasgos, ¿considera que al televidente argentino le interesa hacer públicas sus opiniones, consultas, reclamos, etc. sobre lo que ve en televisión? ¿Por qué?

Para mí, el argentino siempre quiere opinar. Somos opinólogos, ya sea para explicar cómo hacer un asado, cómo jugar un partido de fútbol o cómo producir un programa de televisión. Me parece que somos una cultura verborrágica. Y esto lo vemos en las redes sociales. Nos dan una herramienta para opinar y para participar, y la gente participa.

Sí me parece que hay algunas variables que hay que analizar y tener en cuenta, que tienen que ver con el tipo de participación (es mucho más fácil la crítica, por un lado, y por otro, el consumo televisivo es algo muy íntimo que no se confiesa). Es mucho más fácil participar y opinar sobre un programa periodístico que sobre un reality show “mal visto”. Esto aplica a determinados sectores socioculturales que tienen computadora, banda ancha y participan en redes sociales. En ese sector, es más fácil la opinión anónima o la opinión más crítica.

En otros sectores socioculturales que consumen más televisión sin avergonzarse porque no tienen esta imposición cultural académica, creo que sería mucho más fácil lograr una participación espontánea. Respecto a la participación virtual e inmediata, el tema que nos atraviesa es el acceso a una computadora y a Internet.

¿Existe hoy en Argentina interés y voluntad de asociación y participación por parte de los televidentes?

Me parece que hay temas que convocan, movilizan y fomentan la participación del público. Creo que es fundamental saber reconocerlos, marcando lineamientos para el debate y la participación.

Hay cuestiones que movilizan más que otras. En líneas generales, es más fácil imponer agenda que reconocerla. Me refiero a aquellos temas con los que la gente se identifica, donde se siente reconocida, donde se sienta interpelada. Porque quiero que en la novela siga el protagonista, o porque la mujer está segregada, o porque no se respetan los derechos del niño, o porque me mintieron cuando dijeron que tal político dijo una cosa que no era. Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida.

Actualmente hay muchos temas impuestos desde los medios, que no sé si interesan tanto a las audiencias. Por ejemplo, el Grupo Clarín versus el Gobierno Nacional. Yo creo que hay mucha bajada de línea desde medios del Gobierno y de los partidos opositores, que ponen en agenda temas, y en realidad a mi mamá no le interesa de quién es cada canal. En síntesis, hay temas que circulan en el escenario público, pero no sé cuánto tienen de impuesto y cuánto tienen de reconocido.

Me parece que los temas que circularon más espontáneamente han estado relacionados con denuncias… que, en última instancia, también tienen que ver con la crítica. A su vez, hay mucho debate sobre la transparencia de la información, y ahí sí hay un coletazo por el debate sobre los medios, que las audiencias toman como propio.

Por último, es fundamental pensar qué pasa con eso luego. Si la gente participa y después no pasa nada, ahí se diluye la participación. Es un aprendizaje o una transición que los canales y productoras realmente escuchen qué está conversando la gente, y que haya una retroalimentación.

Hace poco di una charla sobre trastornos de alimentación y medios, y en un libro que se llama La mujer del medio, de Adriana Amado, estaba el ejemplo de la ballena de Slim. Distintas asociaciones de defensa de los derechos de las mujeres se quejaron, y lograron que se deje de publicitar el aviso. Pero, después, el Canal América apeló y lo volvieron a poner al aire. Entonces, queda claro que las audiencias pueden hacerse escuchar, pero vale la pena preguntarse qué pasa si después eso queda en la nada.

En mi opinión, una asociación de usuarios de medios audiovisuales debería plantear más debates sobre ciertas cuestiones, y luego tendría que habilitar instancias públicas, o alentar a los propios canales para que escuchen el televidente y le den posibilidades de expresarse. Creo que hay que orientar el debate, pero siempre hacerlo desde las temáticas que movilizan a la gente. Me parece que por ese lado es más fácil convocar, y desde ahí ir proponiendo y orientando debates que colaboren a hacer una televisión mejor.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Belén Igarzabal (docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO, Argentina)



martes, 24 de diciembre de 2013

Representación y participación de los usuarios de medios audiovisuales, en Argentina y en el mundo

“En la tele no hay nada”, “Ya no enseña como antes”, “Pasan cualquier cosa sin importar el horario”... Este y un largo etcétera de comentarios son los más corrientes cada vez que encendemos la televisión o sintonizamos una radio. Pero fuera del círculo íntimo, ¿tenemos algún lugar para manifestar nuestras inquietudes sobre los contenidos audiovisuales que consumimos día a día?

Por: Tatiana Leanza

Recientemente, en la Argentina se ha creado la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, espacio que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522) destinó para que los oyentes y televidentes puedan presentar sus consultas, reclamos y denuncias, a lo largo y a lo ancho del país.


Por su parte, en el mundo funcionan asociaciones dedicadas al monitoreo de todo lo que comunica la “pantalla chica”. En el marco de su proyecto de investigación sobre representación y participación de los usuarios de medios audiovisuales, en el Observatorio de la TV relevamos 13 entidades que se dedican a escuchar a quienes consumen contenidos audiovisuales, y a promover su expresión y participación. Además de Argentina, los países considerados fueron España, Reino Unido, México, Perú, Colombia, Chile y Brasil. Con grata sorpresa, advertimos que en varios países está aumentando el interés de los ciudadanos por involucrarse en el circuito televisivo.

En los países del Viejo Continente (Asociación de Telespectadores de Cataluña -TAC-, Agrupación de Telespectadores y Radioyentes de Madrid -ATR-, etcétera) pudimos observar una tendencia pedagógica más pronunciada que en el resto de los países analizados. Entre los objetivos principales que fijan en sus páginas web, el análisis de contenido audiovisual es el puntapié inicial para una serie de papers, capacitaciones para padres, niños y profesores, propuestas legislativas y, en algunos casos, hasta premiaciones por el correcto desempeño del medio.


Por su parte, las entidades relevadas en América Latina (principalmente, todas las autodenominadas “Defensorías del Televidente”) se dedican a recibir quejas, sugerencias o comentarios de diversos tipos, los cuales procesan y clasifican para luego publicar resultados sobre la base de la opinión de televidentes y radioescuchas. Esta dinámica de investigación tiene su correlato en el vínculo que mantienen las asociaciones con sus colaboradores que, a diferencia de los países europeos, no se encuentran integrados como miembros sino que solo pueden enviar información a través de formularios, mails u otras vías de comunicación.

En contraposición, las organizaciones europeas cuentan con una estructura jerárquica que incluye profesionales académicos de distintas áreas y, en algunos casos, afiliados que se unen por medio de una cuota paga que contribuye al mantenimiento y desarrollo de las investigaciones. En este sentido, se puede concluir que el espectador latinoamericano tiene un acceso más directo para expresar aquello que lo aqueja o está dispuesto a elogiar del contenido audiovisual que consume, aunque esto implique no formar parte de la organización que lo representa.

Por último, y no menos importante, nos encontramos con una fuerte predisposición por parte de canales hispanohablantes a integrar sus propias asociaciones pero que, a diferencia de las independientes de empresas productoras de contenido, analizan su propia programación. Cabe destacar como ejemplos al Comité Defensor del Televidente del Canal Teleantioquía (Colombia) y a la Defensoría del Televidente del Canal 22 (México).


Con toda esta información a nuestra disposición, no nos queda más que plantearnos algunas preguntas como público. ¿Nos interesaría crear entidades que nos permitan construir la televisión que queremos? ¿Estaríamos dispuestos a fundarlas? ¿Preferiríamos ser parte de la organización, o participar como colaboradores anónimos? Hasta aquí hay tendencias bien definidas; habrá que analizar cuál se adapta mejor a nuestras necesidades y poner manos a la obra.

martes, 10 de diciembre de 2013

El Gobierno salteño presentó en Buenos Aires una Guía sobre tratamiento periodístico de la niñez en los medios

La publicación fue editada recientemente por el Gobierno de Salta, con apoyo de UNICEF Argentina, y la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia (SENNAF). Busca promover un tratamiento periodístico adecuado de las temáticas de niñez y adolescencia.

El Gobierno de Salta presentó en Buenos Aires la publicación “Los chicos, las chicas y sus derechos en la comunicación”, una guía que tiene por finalidad ser una herramienta de apoyo en la práctica periodística, al ofrecer un conjunto de recursos sobre cómo abordar a la niñez y adolescencia en las noticias y coberturas sin dejar de respetar sus derechos. Se trata de la primera publicación en el país en su tipo.


El acto se realizó en sede de la Casa de la Provincia de Salta, en Buenos Aires, y contó con la participación del Secretario de Niñez, Adolescencia y Familia de la Nación, Dr. Gabriel Lerner; el Representante de Salta en el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (COFECA), Federico Dada; la Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, Lic. Cynthia Ottaviano; y la Responsable de Comunicación de UNICEF Argentina, Lic. María José Ravalli.

Lerner destacó a la guía editada por el gobierno salteño. “Es la demostración de cómo una Provincia puede adelantarse a un trabajo que el Gobierno Nacional aún no ha consolidado. Es necesario que propongamos este recurso para trabajar mancomunadamente entre todos los actores, y que lo socialicemos en el Consejo Federal de la Niñez, a fin de mejorarlo y superarlo”, advirtió.

El Secretario de Niñez de Nación también resaltó la importancia de la autorregulación en los medios de comunicación, además de la responsabilidad y el compromiso por parte de los licenciatarios. "Es ingenuo y también irresponsable pensar que sólo los padres y maestros criamos a los chicos, porque están envueltos en un mundo en que los medios tienen la capacidad enorme de construir subjetividades", afirmó Lerner.

El Representante de Salta ante el COFECA y coordinador editorial y autor de la publicación, Federico Dada, consideró que la guía será un aporte al campo de la comunicación, aunque planteó la necesidad de cambios culturales en los actores del sector (tanto de medios como de comunicadores). A su vez, abogó por la autorregulación y el mayor compromiso de los periodistas con la elaboración de noticias y/o coberturas mediáticas respetuosas de los derechos de los chicos y chicas.

De izquierda a derecha, Lic. María José Ravalli (UNICEF), Federico Dada (COFECA), Dr. Gabriel Lerner (SENNAF), Lic. Cynthia Ottaviano (Defensoría del Público) y Dr. Sergio Etchart (Delegado de la Casa de Salta en Bs. As).

La defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes

Por su parte, la Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual de la Nación, Lic. Cynthia Ottaviano, felicitó al Gobierno de Salta por trabajar por los derechos de los chicos y chicas, en plena sintonía con la misión que tiene la Defensoría del Público. “Dentro de ese universo heterogéneo que son las audiencias, hay niños, niñas y adolescentes que también tienen derecho a reclamar como sujetos. Y ese es el gran cambio en este paradigma de la comunicación en la perspectiva de los derechos humanos” aseguró. Luego agregó que “ya no consideramos a los niños niñas y adolescentes como objeto nada más que de consumo o de venta, sino que los consideramos plenos sujetos de derecho”.

María José Ravalli, de UNICEF, advirtió que el desafío por delante es grande. “La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual plantea un marco beneficioso para que haya coberturas con más calidad. Pero solo con la ley no habrá un cambio; la realidad indica que se necesita un cambio cultural de parte de los periodistas, los medios y de la sociedad que tome conciencia”. Elogió que el Gobierno de Salta haya tomado la iniciativa, y agregó que “el desafío que nos toca es convencer a los demás de que, para tener una comunicación democrática de la niñez, necesitamos construir entre todos una nueva forma de hacer noticias”.

La publicación fue editada a través del Ministerio de Derechos Humanos de la Provincia de Salta, con el apoyo y colaboración de UNICEF Argentina, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) y la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual. 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

SaberTVer (Canal Teleantioquia), espacio de formación y participación para televidentes colombianos

SaberTVer es un programa realizado por el Comité Defensor del Televidente del Canal Teleantioquia (Colombia). Se propone ofrecer al telespectador una herramienta de participación en el canal, para abrir los contenidos de su oferta de programación a la crítica del público, con el fin de lograr mejorarla.

Por: Carolina Roncarolo

SaberTVer busca acercarse a los televidentes atendiendo sus quejas, comentarios y sugerencias sobre los contenidos que emite la televisión, con el propósito de educar al televidente por medio de series pedagógicas, para que conozcan sus derechos como audiencia activa y exijan el cumplimiento de los objetivos de formación, información y entretenimiento con la responsabilidad social que debe caracterizar a la televisión abierta de carácter público.


El Observatorio de la TV dialogó con Paola Molina Cardona, Directora del equipo periodístico de Saber TVer, sobre la función social del programa y sus propuestas al público.


¿Considera que actualmente existe un debate instalado en la sociedad acerca de los contenidos que se emiten por televisión? ¿Cómo se da dicho debate?

Claro, considero que existe un debate importante, que ahora se potencia con la convergencia de medios. Gran parte de los televidentes ven televisión y al mismo tiempo comentan los contenidos a través de las redes sociales. Los medios de comunicación también generan debate cuando motivan a las audiencias a participar mandando vídeos, fotos, críticas, interactuar con llamadas, responder preguntas por redes sociales y demás.

Teniendo en cuenta a los actores de la industria televisiva en su conjunto, ¿considera que tienen interés en escuchar a su público, más allá de los índices de rating?

En cuanto a la medición de audiencias, actualmente la industria televisiva no sólo basa sus índices en el rating; los realizadores también hablan con su público, investigan sobre su cultura, quieren conocer y mostrar sus realidades, para que los espectadores se vean identificados en el producto final. Considero que finalmente esto es lo que más atrae de un contenido televisivo, y lo que hace que su mensaje llegue al público, generando recordación y elevando el rating.

¿Considera que los actores de la industria televisiva promueven la participación y expresión de los televidentes? 

En Colombia está establecido por ley que los canales públicos regionales y los nacionales deben tener la figura del Defensor del Televidente, incluyendo un espacio televisivo, en el que se promueva mucho la participación, el construir conjunta y activamente la televisión que los televidentes quieran ver.

En el caso de Teleantioquia, los diferentes formatos directos y pregrabados tienen estrategias de participación según su público objetivo. Al final de cada programa, en los créditos finales se invita al público a enviar sus comentarios o sugerencias vía correo electrónico (defensor@teleantioquia.gov.co) y redes sociales (Facebook, Twitter y You Tube).

¿Qué rol cumplen el Estado y las organizaciones sociales a la hora de fomentar la participación y expresión del público?

El Estado tiene el deber constitucional de fomentar la participación ciudadana. Es norma que rige los Estados Democráticos, los cuales tienen como mecanismos de participación ciudadana las Rendiciones de Cuentas, las Veedurías Ciudadanas y otros medios.

El papel de las organizaciones sociales consiste en atender muchas de las necesidades que el Estado no atiende de la sociedad. Uno de los roles que ejercen las organizaciones es fomentar y fortalecer la participación ciudadana y el control social. Una OSC (Organización de la Sociedad Civil) no sólo es aliada del Estado para superar los grandes problemas sociales, sino también para hacer control social y para construir una ciudadanía crítica frente a las responsabilidades del Estado.

Los productores del contenido articulado con el estado y las OSC en conjunto deben generar debate, conciencia social y promover la participación de los ciudadanos. En el caso del canal regional, en el Comité Defensor del Televidente de Teleantioquia, uno de sus integrantes es representante de una Organización de la OSC.

En el contexto actual, ¿por qué cree que es importante que exista una organización representante de los intereses del público? ¿Qué objetivos persiguen como tal?

Porque debe ser una figura autónoma, neutra y equilibrada, que sirva como puente entre las audiencias y el canal para que haya retroalimentación. Además, esta relación hace que se conozcan los públicos, sus intereses, sus derechos y necesidades.

Su objetivo general ha de ser generar un espacio de participación ciudadana donde el televidente haga valer sus derechos frente a los contenidos que ofrece la televisión y se convierta en el protagonista del espacio.

En cuanto a sus objetivos específicos, menciono:

- Realizar un trabajo pedagógico por medio de la investigación y divulgación de temas relativos a la televisión y a la convergencia de diferentes medios y plataformas digitales.
- Ofrecer al televidente herramientas de participación que le permitan acercarse al Canal regional y abrir la crítica sobre su oferta para mejorarla.
- Ser el puente entre el canal y los televidentes, para dar respuesta a muchas de sus inquietudes y comentarios.

¿Cómo surge el Comité Defensor del Televidente de Teleantioquia?

Desde su fundación en 1984 como el primer canal regional de la televisión colombiana, Teleantioquia se ha preocupado por la naturaleza pública del canal y por motivar la creación de mecanismos de participación para que los televidentes se apropien de la programación, conozcan sus derechos como audiencia activa y exijan el cumplimiento de los objetivos de formación, información y entretenimiento con la responsabilidad social que debe caracterizar a una televisión abierta de carácter público.


La reglamentación y creación en la programación de un espacio para el Defensor del Televidente fue posible gracias a un acto de voluntad de este canal, que decidió apostar a este cometido. En 1999 y por primera vez en la televisión colombiana, se creó la figura del Defensor del Televidente para un canal público nacional y regional.

Para los años siguientes, la consolidación de la participación ciudadana en el canal se dio a paso lento. Los esfuerzos para la puesta en marcha de Defensor del Televidente lograron su cometido para el año de 2001, cuando Teleantioquia Noticias implementó esta figura con la característica especial de que no sería conformado por una sola persona sino por un Comité, el Comité Defensor del Televidente. Un año más tarde y con la financiación de la Comisión Nacional de Televisión (hoy la ANTV), la labor del Comité se extiende a toda la programación del Canal Teleantioquia.

Años después, y ante ejemplos tan importantes como el de nuestro Canal, el Estado colombiano dispuso la defensa de los derechos de los televidentes de canales públicos (impuesta ya a canales privados), a través de la figura del Defensor del Televidente (Resolución número 01 de 2007 de la Comisión Nacional de Televisión).

La norma obligó a la transmisión de un día a la semana de un programa que tuviera la duración de media hora en directo o en diferido y contara con la participación de los televidentes. Además, los canales públicos deberían informar diariamente en horario de alta audiencia, la fecha y hora en que se emitiría el espacio del Defensor del Televidente.

¿Qué tipo de actividades llevan adelante?

En Teleantioquia el Comité Defensor del Televidente fundamentalmente realiza un trabajo pedagógico por medio de la investigación y divulgación de temas relativos a la televisión, cuyo objetivo principal es la formación de televidentes críticos y responsables frente a lo que este medio de comunicación masivo les ofrece.

De igual manera, es una instancia que atiende los comentarios, críticas o sugerencias que hacen los televidentes con respecto a la programación; analiza los conceptos expresados confrontando la posición de los realizadores, y finalmente da a conocer su posición al respecto. El Comité Defensor del Televidente trabaja con base en la programación emitida y las recomendaciones o sugerencias que haga podrán ser adoptadas según los criterios del Canal.

¿Cómo construyen y gestionan el vínculo con las audiencias televisivas?

Con el espacio en televisión de SaberTVer pregrabado de 30 minutos semanal y con uno o dos programas en vivo con invitados especiales, expertos y televidentes que intervienen con preguntas. También con la interacción con la audiencia por redes sociales.


¿Disponen de herramientas cuantitativas y/o cualitativas que les permitan conocer “qué hacen con” y “qué esperan de” la TV los televidentes?

Desde SaberTVer la única medición son los comentarios que llegan de la audiencia a través del correo electrónico, redes sociales (Facebook, Twitter) o llamadas telefónicas con inquietudes para debatir con el Comité Defensor del Televidente de Teleantioquia, y responderlas según la pertinencia en el contenido de SaberTVer. Cualitativamente, se analiza cada una de las quejas o comentarios para decidir qué tratamiento y seguimiento se le da.

El canal regional cuenta entre otras herramientas con:

- Ibope Colombia, que le ofrece una completa gama de estudios, servicios y productos de información sobre índices de sintonía en televisión, inversión publicitaria en los medios masivos de comunicación, hábitos de consumo de medios, marcas y productos, así como opiniones y actitudes del consumidor colombiano, que les permiten tomar decisiones sobre programación en televisión y otros medios, sobre estrategias y planes de campañas publicitarias y en general ayuda al intercambio comercial entre anunciantes y medios de comunicación.

- Medición EDATEL, se trata de un aplicativo para monitorear el consumo de televisores en las regiones del departamento.

¿Cómo pueden los telespectadores hacerles llegar sus reclamos y consultas?

Contamos con una línea gratuita (018000424000), una dirección de correo electrónico (defensor@teleantioquia.com.co) y perfiles públicos en redes sociales (Facebook, Twitter y You Tube).

¿Vuestra organización tiene la facultad de sancionar a aquellos canales y/o programas que cometan infracciones? 

Desde el Comité Defensor del Televidente sólo hacemos recomendaciones al canal o a programas específicos, para que tengan más cuidado con la información que emiten, el lenguaje que utilizan, por ejemplo, en los contenidos, dependiendo de las inconformidades de los televidentes.

Hacemos el llamado al canal para que haga planes de mejora, estos se hacen a través del programa SaberTVer y/o con comunicados construidos por el Comité en los que se reflexiona sobre temas de televisión y su relación con el público.

¿Cómo es su modelo de financiación?

El espacio del Comité Defensor del televidente de Teleantioquia "SaberTVer" es financiado por la ANTV (Autoridad Nacional de Televisión en Colombia), antes la Comisión Nacional de Televisión.

La Autoridad Nacional de Televisión ANTV es la Agencia Nacional Estatal de Colombia que tiene por objeto brindar las herramientas para la ejecución de los planes y programas de la prestación del servicio público de televisión, con el fin de velar por el acceso a la televisión, garantizar el pluralismo informativo, la competencia y le eficiencia del servicio. Es, además, el principal interlocutor con los usuarios y la opinión pública en relación con la difusión, protección y defensa de los intereses de los televidentes.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Paola Molina Cardona, Directora del equipo periodístico de Saber TVer (Colombia) 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Primer informe sobre el tratamiento de la infancia en la publicidad argentina (Empresas x la Infancia)

Empresas por la Infancia (ExI), una iniciativa de Fundación Arcor, Save The Children y UNICEF, que desde el año 2006 desarrolla acciones con el objetivo de movilizar en el sector privado prácticas de Responsabilidad Social Empresaria desde la perspectiva de los derechos de la Infancia (RSE-I), presentó el Primer Informe de Comunicación, Marketing e Infancia. El documento es el resultado de una labor colaborativa en conjunto con empresarios, referentes del Marketing y la Publicidad, el Consejo Publicitario Argentino y organizaciones sociales.



El Informe busca promover la reflexión en torno al vínculo entre las prácticas de Marketing y los derechos de la infancia, partiendo de la premisa de que niños y adolescentes son especialmente vulnerables a los efectos persuasivos de la publicidad. Los mensajes, actitudes y situaciones retratadas en las piezas tienden a tener un mayor impacto entre ellos, pudiendo incluso distorsionar su visión del mundo.

Con el objetivo de que todos los actores involucrados en este asunto asuman esa responsabilidad y contribuyan al cometido, el Informe ofrece una serie de recomendaciones. A nivel corporativo-estratégico, se insta a conocer la reglamentación nacional vigente, y se propone adherir a lineamientos voluntarios y difundir esa información entre los empleados de las empresas, incluyéndolos en sus políticas. Además, sería muy valioso que cada empresa explicite por escrito pautas para la difusión que tengan en cuenta la situación de los niños y sus derechos.

A nivel interno, a aquellos encargados de crear o aprobar piezas publicitarias, se los exhorta a analizarlas en clave de infancia, atendiendo a preguntas tales como qué tipo de valores se están promoviendo y a qué clase de acciones se está incitando, así como asegurarse de que éstas no se aprovechen de la credulidad de los más chicos. 

Por otro lado, es primordial que sean cuidadosos con la utilización de imágenes de niños en comerciales, ya que el impacto es mayor por la identificación que se genera. También deben ser cautelosos con la elección de los canales de comunicación para los mensajes. Conviene que eviten la inclusión de merchandising o PNTs (Publicidad No Tradicional) en programas infantiles, así como realizar acciones en jardines maternales, escuelas o durante espectáculos culturales y deportivos.

Por último, es importante considerar que el poder de las comunicaciones puede ser utilizado a favor de la infancia. En este sentido, los comerciales representan una oportunidad que los responsables de las empresas podrían aprovechar para transmitir a los niños valores positivos, tales como la diversidad cultural y la igualdad de género, entre otros.

Para logar comunicaciones corporativas socialmente responsables con la infancia, los empresarios, publicistas y productores deben ser conscientes de los mensajes que emiten. Dada su posición, su obligación de respetar los derechos de los niños se complementa con la responsabilidad de promoverlos. Tal como señalan los socios de ExI: “El compromiso de cada actor social, y en particular de las empresas, con el efectivo cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes es imprescindible e impostergable en todos los ámbitos de acción”.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Damián Kirzner: "Es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales"

La Web 2.0 llegó para tender redes entre los realizadores audiovisuales y su público. Hoy, gracias a blogs, redes sociales y "otras yerbas", todos estamos conectados. Y también todos podemos expresarnos, siendo a la vez espectadores y protagonistas del show televisivo. Damián Kirzner, creador del formato "Conectados...", nos explica cómo identificar las inquietudes de la audiencia en redes sociales, para traducirlas en un producto televisivo.

Por: Carolina Roncarolo

A grandes rasgos, ¿qué historias prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Las historias son las que se eligen desde toda la vida. En cuanto a sus tópicos, los contenidos audiovisuales son siempre iguales: “Montescos y Capuletos”, por un lado, “La vuelta al mundo en 80 días”, por otro.

Conforme pasa el tiempo, los realizadores vamos reinventando las historias, contándolas de diferentes maneras y a través de nuevos soportes: la película, la telenovela, el libro, Internet… Y probablemente mañana sigamos contando las mismas historias, en alguna otra nueva plataforma.

En cuanto a cómo la gente está consumiendo estas historias, puedo decir que los hábitos están cambiando radicalmente. Las nuevas tecnologías están agregando nuevas opciones y cambiando la manera en que la audiencia se vincula con las plataformas de consumo de contenidos.

Hoy podemos ver que, en Argentina, el espectador promedio pasa más tiempo en la web que frente a la TV. Por otra parte, sabemos que el 70 por ciento del público que mira televisión lo hace con otra pantalla adelante, y que la mitad de ese público está opinando sobre lo que ve en el televisor.


¿Cómo interactúa el televidente con los contenidos que ve en pantalla?

Las personas utilizamos las redes sociales para comentar nuestra vida en general. Y, ahora, también conversamos y compartimos con los demás nuestras opiniones sobre contenidos televisivos. Si bien la audiencia más joven es la que más activamente participa en las redes sociales, me parece que hoy todas las audiencias están conectadas, ya no solamente los chicos y adolescentes.

En mi experiencia como realizador, los eventos en vivo son los que despiertan más fruición por parte de los “prosumidores”, que son espectadores que consumen y, a la vez, generan contenido a través de redes sociales. Cuando me refiero a evento en vivo, menciono desde programas como “Sin codificar” (Telefé) hasta un partido de fútbol, que generan más tensión e interacción, y mayor deseo de participar que una novela o una ficción grabada.

En términos generales, ¿qué grado de interés cree que tienen los realizadores en escuchar a su público y promover su participación?

Me parece que el interés es creciente. Por una cuestión generacional, la mayoría de los realizadores no somos nativos digitales: en promedio, somos personas de 35 a 40 años de edad, y los más jóvenes no tienen menos de 25 años. Quienes trabajan en televisión son “adaptados digitales” que van asumiendo la tecnología a su manera.

En general, al realizador le interesa lo que le pasa al público cuando su producto está en el aire. Algunos pocos productores logran tomar y tener muy presente el contenido que se genera en redes sociales.

Particularmente, antes nombraba a “Sin codificar” (Telefé); es un producto con una gran masa de fanáticos que lo siguen, acompañados por productores que escuchan y prestan atención a lo que dice su público en redes sociales. Esto me consta porque he dialogado con la producción. Ellos mismos son los curadores del producto, y la producción escucha, lee y presta atención a qué personajes o a qué momentos generan más adeptos o más rechazo, y van moldeando su contenido a partir de ello. Y no sólo hacen un análisis cuantitativo; también valoran mucho lo cualitativo: si el programa les gusta, si no les gusta, qué les pasa…


En este contexto, ¿cómo surgió la idea del programa “Todos estamos conectados”?

La idea de “Conectados…” surgió hace como tres o cuatro años, y lo pudimos poner al aire en 2012 en Uruguay. Hoy estamos negociando transmitirlo en diferentes territorios. Hace ocho años que me dedico a la realización de productos multiplataforma; soy un productor que viene del cine y la televisión, pero también tengo inquietudes en cuanto a consumo de medios… Y hace tiempo me di cuenta de que puedo utilizar otras plataformas para crear contenidos, no solamente la TV, que es mi medio “madre”.

El formato “Conectados…” se propone ver de qué manera las nuevas tecnologías de la comunicación pueden ser utilizadas como herramientas expresivas. Y, a partir de ello, surge la fascinación por la webcam, que en definitiva es un canal de televisión individual desde el cual uno puede transmitir contenidos.

Pero aquí el problema es cómo conciliás a las audiencias, cómo hacés que te mire alguien. El webcam es una transmisión particular, y la TV es una transmisión masiva. Entonces, esa unión de plataformas, en donde yo puedo incluir una transmisión particular dentro de una transmisión masiva, me permite que el espectador pase a ser la estrella. Transmitiendo vía webcam desde su cuarto (y gracias a la masificación de la TV), el televidente puede transformarse en una figura pública.


Desarrollamos “Conectados…” como una plataforma de contenido que permite la utilización de tecnologías maduras (la webcam es una tecnología madura que está en cualquier celular o computadora), pero para llevar a ese público que está en la segunda pantalla (la PC, el celular, la tablet, etcétera) a la primera pantalla, que es la televisión.

Lo particular de “Conectados…” es que esa gente que está con la segunda pantalla adelante la redirige nuevamente a la primer pantalla, porque se ven como protagonistas del show televisivo. Jugamos con el deseo de poder “hacerte famoso desde tu casa”, y desde cualquier lugar del mundo. Utilizando su pantalla, el espectador pasa a ser el protagonista del show.

¿Qué criterios manejaron para seleccionar los contenidos que pasaban de la webcam a la TV?

“Conectados…” es un programa que está curado por una producción, es un programa que no es un caos que sale al aire. Hay una producción que cura, elige y selecciona, como sucede con cualquier producto masivo. Un producto masivo como es un programa de TV necesita orden. La producción es la que propone: propone un segmento, propone un concurso, propone jugar, propone una entrevista, e invita a la gente a que participe. Por ejemplo: “mañana vamos a hacer tal juego…anotate”, “mañana vamos a entrevistar a tal persona… ¿qué le preguntarías?”. Y, a partir de las propuestas que recibimos de la gente, seleccionamos, curamos y preparamos el contenido.

A veces, utilizamos criterios eminentemente prácticos: calidad de conexión, posibilidad de participación de la persona… Y a veces son criterios de calidad: la persona está haciendo una pregunta interesante y hay que darle espacio, porque puede traernos una artística interesante. También es muy importante el criterio artístico: si organizamos un concurso de talentos, y nos envían un video de un gran cantante haciendo una interpretación de su tema favorito desde su dormitorio, lo tenemos muy en cuenta.

¿Cuál es el target del formato?

“Conectados…” es un formato semi híbrido que permite adaptarse a diferentes target. En Uruguay fue un all target; el programa se emitió en prime time.

Ahora estamos analizando diferentes versiones, para distintos targets. Se van generando secciones, y se va adaptando el contenido para diferentes audiencias. El formato permite adaptar la orientación del programa a diversos públicos: podría ser un programa de mujeres, un programa deportivo, o un programa más subido de tono, pensado para ser transmitido a media noche.



Actualmente, estamos haciendo una versión para el Mundial 2014. También nos encontramos evaluando una versión para late night, un poco más picaresca y con ciertos permisos para jugar con temas un poco más subidos de tono. Hicimos una versión para público netamente femenino, que se está analizando transmitir el año que viene.

¿Qué estrategias pusieron en marcha para estimular la participación del público, y su interacción con los contenidos de la pantalla?

Cuando comenzás con un show televisivo, la gente no conoce el contenido; primero, hay que buscar el modo de que se enteren de las propuestas del programa. Cuando yo hice “Sorpresa y 1/2” (Canal 13), salíamos al aire diciendo “¿A quién querés que le cumplamos un sueño?”. Después llovían los pedidos, pero los primeros dos o tres programas había que buscar un candidato para cumplirle el sueño, y luego transmitirlo en el aire.

En Uruguay pasó lo mismo; para las distintas secciones empezamos diciendo: “¿Quién quiere participar?”. Después, cuando el programa ya estuvo al aire, llegaban cientos y miles de propuestas. Así que el incentivo lo va dando el aire mismo: el aire es un gran llamador de audiencia, es por definición un emisor que transmite hacia miles de personas. Eso hace que, como medio masivo de comunicación, la gente se acerque.

¿Qué grado de feedback obtuvieron, tanto en el rating como a nivel de redes sociales?

Nos fue muy bien. Uruguay es un país muy pequeño, con una particularidad bastante especial, y es que el público está bastante envejecido, porque el público joven de edad laboral emigra a la Argentina. Tuvimos una muy buena performance de audiencia, estando siempre por encima de la media del canal que lo emitió, que es Canal 10, la tercera cadena en Uruguay en ese momento, porque es el canal que no repite Canal 13 ni Telefé de Buenos Aires, y produce televisión local. Es un canal al que le cuesta más generar audiencia, y que invierte más en producción propia.

Tuvimos muy buena repercusión en redes sociales, y gran repercusión en sponsors: al programa lo auspició la Compañía Nacional de Telecomunicaciones del Uruguay, ANTEL, que fue el main sponsor de todo el formato. Después, cada segmento tenía sponsoreo en particular, porque cada segmento permite su comercialización, y esa comercialización continuaba en el mundo digital.

Se hacían combos de comercialización entre el digital y el aire. Naturalmente, había relación entre la temática del segmento y el producto o servicio promocionado. Por ejemplo, uno de los segmentos, “Uruguayos por el mundo”, era auspiciado por una empresa de viajes y aéreos. De hecho, la temática central del programa giraba en torno a la comunicación y a las redes sociales, y fue auspiciada por una empresa de telecomunicaciones. Los juegos tenían que ver con empresas que venden gadgets, aparatos de tecnología.

Manejamos avisos tradicionales, pero el valor agregado estaba en que, al multiplicarse las pantallas, también se multiplicaban las posibilidades de publicitar. Aparte de en la TV, se podía publicitar en redes sociales y en los sitios del canal, si bien todavía es (y por unos años más seguirá siendo) la pauta televisiva la que claramente marca la monetización.

En Uruguay no se llegó a la comercialización de espacios en redes sociales; sí se comercializó la publicidad en el sitio del canal. Las redes sociales no fueron tenidas en cuenta porque no hubo una masa crítica que lo justificara: Uruguay es un país muy chico; Montevideo tiene un millón y medio de habitantes, y no justificaba una estrategia de monetización de redes sociales.

En conclusión, ¿en qué medida el monitoreo de la actividad del televidente en redes sociales permite que el realizador conozca los intereses y preferencias del público?

Me parece que es una herramienta fundamental. Quienes trabajamos en medios estamos acostumbrados a leer las viejas planillas de rating minuto a minuto, desagregadas por audiencia. Pensemos que ahí tenemos 800, 600, 900 personas que nos van mostrando sus gustos, sus deseos y la manera en que consumen televisión. Pero, en cambio, en redes sociales hay “miles y miles y miles” de espectadores que permanentemente y “segundo a segundo” (ya no minuto a minuto) van diciendo no sólo qué miran, sino que además van expresando sus sensaciones, sus sentimientos, van respondiendo a consignas…

Creo que es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales, tanto para generar contenido como para entender qué está pasando con el producto en relación con el público al que está dirigido.



¿En qué clave leer e interpretar toda esta información que llega desde las redes sociales?

En primer lugar, me parece que hay que tener cuidado, porque los medios digitales permiten el anonimato: podés escribir lo que quieras, sin hacerte responsable por las consecuencias. Tanto en los foros de los diarios online como en las redes sociales, la gente es criminal y escribe de una manera animal: si algo no le gusta, dice las peores barbaridades. Y tal vez si lo ves de frente dice “mucho no me gustó”. Esa sensación de ser juez desde el anonimato hace que la gente a veces sea excesivamente cruel.

Pero, si uno es capaz de despegarse del primer impacto que puede generar la crudeza de los testimonios, en las redes sociales se puede leer y entender qué le está pasando a cierto público, qué le gusta y qué no le gusta, dónde sienten que estás siendo fiel a tu producto.

Creo que es un trabajo interesante ir haciendo un análisis cualitativo y cuantitativo de lo que sucede en redes sociales, para ir teniendo un estudio de mercado online. Opino que el rating tiende a morir; están surgiendo nuevas formas de mensura del consumo en medios que van a estar más relacionadas con la participación de la gente en redes sociales que con 600 personas que tienen un people meeter.

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Francisco Albarello: "En el futuro, el concepto de calidad televisiva deberá incorporar la visión del fan"

Francisco Albarello, investigador y docente en la Universidad Austral y la Universidad Nacional de San Martín, describe el perfil del televidente del siglo XXI. Quiénes son, cómo piensan y cómo se vinculan con la TV los "prosumidores" y "fans" de contenidos audiovisuales. Claves para contar historias que los involucren en las ficciones y en los programas informativos.

Por: Carolina Roncarolo

Hoy los realizadores audiovisuales se enfrentan a un espectador que ya no se “contenta” con el relato “dirigido” y unidireccional de la TV tradicional. El público toma el control de la situación e interpela al relato televisivo y a sus hacedores a través de los nuevos medios.

Blogs, foros, redes sociales y canales de Video On Demand constituyen un espacio clave para la participación y expresión del público. A la vez, son fuentes de información valiosa para que canales y productoras comprendan por dónde pasan sus intereses.

Francisco Albarello explica por qué la Web 2.0 es un ámbito propicio para que canales, realizadores y anunciantes puedan tener un intercambio fructífero con el público. Intercambio que resultará en una mayor integración del televidente en el circuito televisivo. Y en productos audiovisuales más cercanos a los intereses de los espectadores.

¿Qué cambia en el vínculo que las audiencias tienen con la televisión? 

Estamos ante una crisis del concepto de audiencia que explican las teorías de Comunicación hasta el siglo XX. Se impone nuevamente el concepto deprosumidor de Alvin Toffler, que pareció profético en 1980, pero que actualmente deja en claro que no sólo estamos frente a un consumidor. Hoy contamos historias a un consumidor que, a la vez, también es productor de contenidos. Productor que genera conversación a partir de los contenidos audiovisuales (para hablar de un término más amplio que productos televisivos), gracias a las nuevas posibilidades de expresión que le otorga la Web 2.0. Por ello, surge la necesidad de estudiar de nuevo modo a la recepción.

¿Se puede seguir hablando de prime time, grilla de programación, rating, meros "receptores" del mensaje televisivo, televisión asociada al televisor…? 

Definitivamente, estamos en un momento en que hay que redefinir lo que es “ver televisión”. Porque claramente se ve cada vez más televisión en dispositivos digitales. A su vez, el consumo simultáneo de todos mirando el mismo programa, al mismo tiempo y en el mismo canal es algo del pasado y, por ende, la grilla de programación va dejando de tener sentido.



En estas transformaciones de la audiencia, la variable generacional es un factor clave: los jóvenes ven cada vez más televisión en forma multi tasking o multitarea, combinando medios. Por su parte, los adultos todavía conservamos el rito de ver televisión.

No obstante, según las mediciones actuales, la televisión sigue siendo el medio hegemónico, sobre todo por las características de la transmisión en vivo, y por la posibilidad de generar agenda, en el sentido de los eventos deportivos o los actos políticos.

La televisión sigue siendo la generadora de los grandes relatos. Pero no es el único dispositivo que hoy emite contenidos audiovisuales, sino que convive con otros que están en permanente proceso de modificación mutua, coevolución o mediamorfosis, en términos de Roger FidlerY todavía no sabemos cómo va a terminar esta ecología de medios.

A grandes rasgos, ¿qué relatos prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Hay que tener en cuenta el dispositivo de recepción. Por ejemplo, se ve cada vez más que los videos en You Tube, Vimeo y demás tienden a ser cada vez más breves. Esto tiene que ver con una tendencia al microconsumo, a los consumos intersticiales, las “burbujas de ocio”, en términos de Roberto Igarza.

Por ejemplo, en el caso de las publicidades de You Tube, la idea es concentrar el mensaje en los primeros tres a cinco segundos (que es antes de que el usuario pueda saltear el aviso), y hacer el mensaje lo suficientemente atractivo como para que la gente se quede mirándolo.



El microrrelato es una tendencia que aparece con el control remoto, el zapping y el videoclip como género televisivo nativo. Después, se fueron acrecentando la velocidad, la brevedad de los planos, la edición cada vez más rápida… Hoy en día, las tecnologías móviles y ubicuas con acceso a Internet promueven un consumo de relatos breves, pildorizados, que pueden ser ficcionales, publicidades y demás.

Me parece que las generaciones más jóvenes irán eligiendo cada vez más los relatos en función del tipo de dispositivo audiovisual que estén utilizando. Como dice Henry Jenkins, con la convergencia uno va migrando de pantalla en pantalla y de dispositivo en dispositivo en busca de entretenimiento y de acuerdo al interés, al tema y demás. Y, cada vez más, el smartphone será el dispositivo más elegido.

¿Cómo interactúa el "prosumidor" con los contenidos audiovisuales? ¿Qué lo motiva a expresarse y participar?

Sobre todo el entretenimiento. Esto lo trabaja mucho Jenkins en “La cultura de la convergencia”.


Cuando un programa televisivo lanza un hashtag para que, a través de las segundas pantallas, el público pueda participar mientras mira TV, lo hace porque sabe que del otro lado hay un "prosumidor". "Prosumidor" que tiene cada vez más necesidad de conversar sobre lo que ve, de ver en forma colaborativa, de comentar lo que se está viendo… Esto es algo que antes uno hacía quizás con su familia mientras miraba un programa. Luego vino la multiplicación de pantallas y el consumo individual, que hoy deja de ser tal porque la gente comenta lo que está viendo, pero lo hace a través de Internet.

La interacción del "prosumidor" con el contenido audiovisual es potenciada por las redes, pero fundamentalmente tiene que ver con el interés hacia el producto en sí, y cómo ese interés es manejado por los realizadores del producto. Este fenómeno ha crecido con la cultura del fan.

La motivación tendrá que ver con la apelación que haga el contenido al "prosumidor", en cuanto a completar el mapa incompleto que propone el producto audiovisual. Hay quienes hablan del "consumo forense", que consiste en analizar trozos de información dispersa que te da el relato, y participar reconstruyendo la historia, como si el espectador fuese un "forense de la información".

¿Cree que el monitoreo de la actividad del televidente en los nuevos medios permite conocer sus preferencias y sus intereses? ¿Por qué?

Me parece que es fundamental, y que realizadores y anunciantes tienen más posibilidades que nunca de saber que lo que están haciendo se ve, y qué dice el público sobre lo que está viendo. Actualmente, los criterios de medición de audiencia están caducos. El rating, basado en el encendido televisivo, los sistemas con people meeter y las encuestas telefónicas explican muy poco qué hace la gente con la televisión.

Hay un montón de alternativas para ver qué está haciendo la gente e interactuar con ella. Los realizadores de ficciones podrían indagar en qué líneas argumentales alternativas sugieren los fans o "prosumidores" a través de las redes sociales, o con qué personajes manifiestan sentirse identificados. En cuanto a los productores de programas informativos, identificar qué noticia y qué suceso son más seguidos o más comentados, y qué es trending topic o tendencia en Twitter .

Saliendo de esta tendencia "cosmética" de mostrar qué dice la gente en Twitter, creo que se pueden hacer muchas más cosas. Principalmente, los realizadores deberían apuntar a tener en cuenta lo que están diciendo los "prosumidores" e integrarlo al producto audiovisual, no sólo añadirlo como anécdota, como antes se hacía con las secciones de llamados telefónicos o cartas.


¿Qué estrategias podrían ponerse en marcha para lograr que los canales, realizadores, y anunciantes entren en diálogo con el público a través de los nuevos medios?

En cuanto a narrativas transmedia, actualmente se habla de “plataformas de contención”, que consiste en generar plataformas virtuales, donde generalmente el fan, seguidor o "prosumidor" puede dar a conocer su punto de vista y sus propias producciones. Las plataformas de contención pueden aplicarse a géneros informativos o ficcionales.

Hoy estoy analizando el caso de "Aliados" (Telefé), una serie para adolescentes. En su página web creó un canal que se llama Tu Tube, donde el consumidor, usuario o "prosumidor" puede subir videos recreando los temas del CD del programa. Luego, la producción elige los videos más destacados y después los difunde.


Algo parecido es lo que hacen TN y la gente, y otros canales informativos, que transmiten noticias registradas por el público, en lo que se llama periodismo ciudadano. Generalmente, esto se da en casos más extraordinarios, como inundaciones, granizos, accidentes...


Creo que las plataformas de contención son un gran laboratorio de análisis sobre qué dice la gente del producto, qué está en condiciones de decir, qué quiere decir... Este concepto no solamente se refiere a producciones audiovisuales; también incluye lo que el "prosumidor" hace en foros, redes sociales, blogs, etcétera.

Claramente, una plataforma de contención debería tener un Community Manager o alguien que gestione toda esa información, para volver a traducirla en datos útiles. No obstante, los prosumidores van a seguir comentando por sus propios medios, a través de sus redes. No es factible tener el control, pero sí se puede ofrecer abiertamente espacios donde los fans pueden participar. Eso es muy valorado por ellos; se sienten escuchados y saben que su aporte es tenido en cuenta.

Durante muchos años, el fan ha sido marginado o tenido como “el que le gusta el programa y nada más; mientras lo mire, ya está”. Hoy es un error ponerse en contra del fan, como, por ejemplo, lo hizo la gente de Warner Bros. con los fans de Harry Potter. Cuando los fans hacen parodias de las series, las suben a Internet y las comentan, están generando publicidad gratis, en primer lugar. En vez de ir contra ellos y establecer demandas judiciales, tuvieron que aliarse. Y hoy, muggle.net es una plataforma de contención de la marca Harry Potter. Y aunque hayan terminado las novelas y las películas, sigue habiendo un mundo de Harry Potter en la web, y siguen participando fans de todo el mundo. Incluso la misma autora, J. K. Rowling, participa de esa plataforma.


Me parece que la industria tiene que reaccionar inteligentemente, generando estos espacios de modo auténtico, abriéndose a escuchar lo que piensa la gente y sin esperar que los fans digan lo que ellos quieren. Y ahí está la gran oportunidad para alimentar las producciones. En el futuro, el concepto de calidad de producciones audiovisuales deberá incorporar la visión del fan. Porque seguir insistiendo con un sistema broadcasting en un medio red sería bastante contradictorio.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mariano González Fernández (ATR Madrid - iCmedia): "Las televisiones deberían sondear los gustos de los usuarios"

El Director de Comunicación de ATR Madrid e iCmedia explica el rol de las televisiones privadas y públicas, el Estado y los organismos reguladores en España, y justifica por qué las organizaciones sociales son el ámbito más propicio para el fomento del asociacionismo entre los usuarios de medios audiovisuales. Las propuestas de ATR Madrid como entidad representativa de telespectadores y radioyentes.

Por: Carolina Roncarolo

Mariano González Fernández es Director de Comunicación de la Asociación de Telespectadores y Radioyentes-Usuarios de Medios de Madrid (ATR) y de iCmedia, Federación de asociaciones de consumidores y usuarios de los Medios.

¿Considera que actualmente existe un debate instalado en la sociedad acerca de los contenidos que se emiten por televisión?

Sólo a una parte de la sociedad le preocupa mucho los contenidos; se trata de aquella que tiene una mayor capacidad de discernimiento para diferenciar entre valores y contravalores.

Actualmente, las sociedades más desarrolladas tienden a reaccionar sólo ante las cuestiones económicas y no a los valores intangibles; entonces, los contenidos de la televisión, aunque tengan algo que decir sobre ellos, no forman parte de sus prioridades.

Teniendo en cuenta a los actores de la industria televisiva española, ¿considera que tienen interés en escuchar a su público, más allá de los índices de rating?

Por lo que se refiere a España, de las dos grandes cadenas privadas, sólo una acepta una relación fluida con la asociación a la que yo pertenezco (Asociación de Telespectadores y Radioyentes-Usuarios de los Medios de Madrid). Me refiero al grupo Atresmedia (Antena 3 y la Sexta). Mediaset España (Telecinco y Cuatro) son impermeables a cualquier opinión de las asociaciones.

Y las televisiones públicas (tanto la estatal, TVE, como las TV propiedad de las comunidades autónomas) bastante tienen con agradar a los respectivos gobiernos de turno y al partido político que en ese momento esté en la oposición, como para atender a las asociaciones de consumidores.

He de precisar, porque es muy positivo, que Televisión Española, la TV estatal, dispone de un Defensor del usuario, con un programa televisivo mensual de esa institución, que recoge puntos de vista de los telespectadores y de quienes se consideren perjudicados por alguna emisión. 


¿Considera que los actores de la industria televisiva promueven la participación y expresión de los televidentes?

Mi conocimiento se limita a Madrid y desconozco que existan iniciativas que fomenten la participación. Tampoco me parece que esa sea una misión de la industria televisiva, porque ella se debe más a los operadores, que son los compradores de sus productos.

Son las televisiones las que deberían sondear los gustos de los usuarios, aunque después tomen las decisiones que más les convengan. Comprendo que tomen decisiones de acuerdo con sus intereses económicos, pero también deben ser coherentes con los principios que inspiran su presencia en la sociedad. Por ser un medio de comunicación, lo determinante no debería ser el beneficio económico.

¿Qué rol cumplen el Estado, las empresas y las organizaciones sociales a la hora de fomentar la participación y expresión del público?

El papel de la empresa ya lo he mencionado: economía de subsistencia (con pérdidas económicas una empresa carece de sentido en un libre mercado) y coherencia con los principios fundacionales.

Respecto al del Estado, en España se limita a defender la política del partido que gobierna, y a no molestar demasiado a los partidos de la oposición al Gobierno. También suelen tener en cuenta la existencia de grupos significativos en la sociedad: sindicatos, patronal empresarial, lobbies cada vez más frecuentes (lo políticamente correcto), creencias religiosas mayoritarias. Aunque este último sector, TVE lo asume como una “obligación” y la cumple dedicando a la religión católica un programa semanal que se lo encarga a instituciones de la Iglesia.

Soy escéptico sobre la intervención del Estado en el mundo de los Medios de Comunicación, prensa escrita y digital, radio y televisión. En España la presencia de la TV pública (estatal y autonómicas) es excesiva y económicamente ruinosa.

En cuanto a lo que usted llama “organizaciones sociales”, no veo otra posibilidad que el fomento del asociacionismo entre los usuarios, por un lado; y la apertura de canales de participación de dichas asociaciones en los organismos reguladores, por otro.

En España hay dos organismos que regulan el sector televisivo: el Ministerio de Industria y la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC). Pues bien, ninguno de los dos tiene ningún sistema de recepción de opiniones por parte de los usuarios en su calidad de asociados. ATR planteó esa exigencia cuando se discutió en el Parlamento la ley que ha puesto en marcha la nueva CNMC, y la rechazaron.

En el contexto actual, ¿por qué cree que es importante que exista una organización representante de los intereses del público?

No veo sencillo que una sola organización (la pregunta habla de “una”) pueda representar los intereses del público, porque sería un monopolio. En una sociedad, el pluralismo es un dato. Me parece más positivo que existan asociaciones diversas entre sí, pero coincidentes en poder expresar su opinión sobre los contenidos de la televisión y hacerlos llegar a las cadenas. Esas asociaciones no deben estar mediatizadas por las administraciones públicas, sino limitarse a garantizar que sus objetivos son de interés general para el usuario y facilitar canales de expresión ante las televisiones.

La importancia de esas organizaciones se fundamenta en que la televisión no es una empresa productiva más, sino que su producto es ideológico.

En segundo lugar, también difiere de la prensa escrita o de la radio, incluso de la prensa digital. Todos estos Medios son muy plurales. Siempre hay alguno que se adapta a los gustos de cada consumidor. Pero las televisiones –hablo de las generalistas y en abierto, no de las TV de pago- son menores en número y el “cliente” no tiene que pagar por ver sino encender el televisor y limitarse a ver una “mercancía” que previamente ignora. ¿No es lógico que pueda dar su opinión de los contenidos?

Luego, la cadena hará lo que mejor le parezca, pero siempre conocerá lo que opina un sector alfabetizado, el de las asociaciones o el de cualquier ciudadano no afiliado a nada.



¿Disponen de herramientas cuantitativas y/o cualitativas que les permitan conocer “qué hacen con” y “qué esperan de” la TV los televidentes?

Desgraciadamente, el único instrumento que la sociedad tiene en España para opinar sobre los contenidos de las televisiones son las llamadas “quejas” a una Comisión Mixta encargada de controlar el cumplimiento del Código de Autorregulación ("Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia"), que firmaron todas las cadenas –públicas y privadas- en 2005.

Dicho Código se centra en habilitar unos determinados horarios para que en ellos no sea emitido nada que puede ser perjudicial o muy perjudicial para los menores de edad. Cualquier usuario puede enviar una queja a una página web dispuesta al efecto. El problema es que, en un país de 45 millones de habitantes, las quejas a esa Comisión oscilan entre 350 el primer año de funcionamiento y el poco más de 100 en el año pasado. ¿Por qué? Porque nadie se ha preocupado de dar publicidad a esa herramienta. Muy pocos saben de su existencia y nadie la publicita.

¿A través de qué propuestas construyen y gestionan el vínculo con las audiencias televisivas? ¿Qué tipo de actividades o productos llevan adelante?

Como asociación, ATR ha elaborado diez informes independientes para demostrar a las cadenas que incumplen los horarios de protección infantil, o sea, el habilitado para menores de 13 años. Pero la gestión de estos informes es gravosa para una entidad privada.

También recibimos quejas de los ciudadanos, que las canalizamos a través del Ministerio de Industria. Actualmente, la entrada en acción de un nuevo regulador, la Comisión de los Mercados y de la Competencia (que también debe ocuparse de los medios audiovisuales en cuanto a contenidos), obligará a cambiar el destino de tales quejas, si bien esto aún está por comprobar. Considero que tal organismo no tiene entre sus prioridades esa preocupación de cuidar los contenidos o proteger a los menores.

Otro medio propiamente nuestro son unas Premios anuales a programas de calidad y a profesionales relevantes. Llevamos 21 años haciéndolo. Nosotros proponemos y, en la selección final opina toda persona que lo desee, a través de nuestra página web.

Del mismo modo, hemos participado en campañas que fomentan la visión crítica de la programación televisiva, mediante contacto con padres y educadores, en centros docentes.

Por último, ATR llevará a cabo este año la segunda jornada a favor del Cine de Animación. El año pasado reunimos a doce cualificados especialistas del sector, tanto creativos como ejecutivos y críticos.


Mensualmente, ATR participa en contactos que iCmedia organiza con relevantes directivos de la industria de las productoras de televisión, a quienes expresamos nuestros puntos de vista tras escuchar los suyos. Así, promovemos un intercambio de intereses para buscar aproximaciones, nunca enfrentamientos. Una característica de nuestra asociación –y de la federación- es buscar lo que nos puede unir, no lo que separa. Jamás participamos en boicots a la televisión.

Además, hemos visitado a las doce grandes empresas españolas que se exhiben publicidad de sus productos en programas que incumplen el horario (de 17.00 a 20.00 horas) de protección a los menores de 13 años, no para amenazar, sino para pedirles que reflexionen sobre la inversión económica en espacios televisivos perjudiciales para los menores.

Por último, hemos participado en reuniones con todos los grupos parlamentarios del Parlamento español cada vez que se ha discutido o reformado alguna ley relacionada con lo audiovisual.

¿Cómo pueden los telespectadores hacerles llegar sus reclamos y consultas?

Me remito a la respuesta anterior. Añado que cualquier español puede dirigirse al Ministerio de Industria (departamento competente en la materia, desde un punto de vista administrativo), a denunciar cualquier incumplimiento de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, uno de cuyos apartados recoge la protección de los menores.

¿Vuestra organización tiene la facultad de sancionar a aquellos canales y/o programas que cometan infracciones? ¿Qué relación tienen con el o los organismos de control que deben aplicarlas?

Al ser una entidad privada no tenemos ninguna capacidad normativa ni, por tanto, tampoco sancionadora. Nos limitamos a instar a la autoridad administrativa (Gobierno, comunidades autónomas), y ahora al nuevo regulador, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, a que la ejerza. Las competencias de ambos organismos son imponer sanciones administrativas, no penales.

¿Cómo es su modelo de financiación?

ATR (y todas las asociaciones particulares de usuarios de medios incluidas en la federación iCmedia) se financian con las cuotas de sus afiliados. Sólo en casos muy especiales se puede obtener una subvención, por ejemplo para programas previamente aprobados por las administraciones que tengan valor pedagógico. Pero esto es excepcional.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Mariano González Fernández, Director de Comunicación de ATR Madrid e iCmedia (España)