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sábado, 28 de diciembre de 2013

Belén Igarzábal: "Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida”

En tiempos en que los nuevos medios enriquecen y complejizan el vínculo entre productores y “prosumidores” del mensaje audiovisual, Belén Igarzábal exhorta a un debate más profundo sobre los contenidos, a partir de temáticas que convoquen y movilicen al público, fomentando su participación.
Por: Carolina Roncarolo

Belén Igarzábal es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés - Grupo Clarín - Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de medios de comunicación. Trabaja como docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO.

A grandes rasgos, ¿qué busca hoy el televidente argentino en la televisión?

El televidente busca lo mismo que ha venido buscando en este último tiempo; no creo que haya cambiado demasiado su vínculo con la pantalla audiovisual televisiva. Claramente, hoy el acto de mirar televisión se complementa con otras pantallas y otras posibilidades de interacción, dadas por los nuevos medios. Pero en lo que se refiere a géneros televisivos, el vínculo no cambió demasiado.

Me parece que la relación que establece la TV con los televidentes argentinos se basa principalmente en el entretenimiento, la emoción y la información. En general, los espectadores siempre han buscado un “otro” que despierte en ellos determinados procesos afectivos y emocionales, principalmente relacionados con la identificación, con la empatía y con el acceso a información.

La psicología de medios tiene muchos estudios empíricos y encuestas sobre la relación entre audiencias y TV. En muchos de ellos, el entretenimiento y la información aparecen como los pilares que sustentan el vínculo “televisión – televidentes”.

Por su parte, la identificación consiste en “verse reflejado” en “eso” que pasa en la pantalla audiovisual (independientemente del género televisivo), concepto que se asocia a la noción de “reconocimiento” que propone Jesús Martín Barbero.

¿De qué modo la nueva oferta de contenidos, soportes y alternativas de participación que ofrece Internet ha modificado los hábitos de consumo de las audiencias argentinas?

Me parece que hay mucha más posibilidad de interacción entre los televidentes, a partir de foros, de blogs y redes sociales. Hoy existen espacios de participación mucho más ampliados exponencialmente, e inmediatos. Estos nuevos soportes fomentan o aumentan la necesidad de participar en el suceso audiovisual.

La posibilidad de generación de contenidos que permiten los nuevos medios enriquece, retroalimenta y complejiza la producción de los programas televisivos. Si en la “paleo televisión” la verdad la tenía el enunciador (que miraba a la cámara y contaba “la” realidad), en la “neo televisión” la verdad estaba dentro de la televisión (a partir del debate que se genera en ella misma), en la “post televisión” la verdad está en el video mal grabado por un celular.

Las redes sociales fomentan la inmediatez de la opinión y la retroalimentación: por un lado opino, comento, recomiendo, y por el otro lado también me entero. No obstante, la televisión aún es el medio donde se va a chequear la información que se obtiene en redes sociales. Como dice David Morley, nos enteramos por Twitter, por mensajes de texto, por un mail, pero ante la crisis volvemos a la TV a chequear. Después hay que discutir en qué formato está la credibilidad, si en un periodista o en un video casero. Pero, definitivamente, la credibilidad sigue en la televisión, dada su función social, que nos define como un colectivo que pertenece a cierto país, grupo, comunidad o sector.

¿Cómo interactúa el televidente del siglo XXI con la televisión? ¿Qué historias y qué relatos lo motivan a conversar sobre lo que ve en pantalla?

Nuevamente, insisto en los pilares fundamentales que sustentan el vínculo entre TV y televidentes: identificación e información.

Lo que más convoca es lo que interpela al destinatario. En mi opinión, lo que más convoca tiene que ver con la identificación, que parte de verse reflejado en un “otro” que experimente cualquier situación que nos atraviese, ya sea una noticia o la tensión que genera un evento televisivo. Me parece que siempre estamos buscando a un “otro” que nos provoque “algo”, y eso es lo que nos moviliza a producir. Antes había que escribir una carta al diario, ahora sólo alcanza con 140 caracteres: es más fácil participar.

La ficción es todavía el gran foco de identificación y vínculo estrecho con los personajes, con la narración, con la historia… En las redes sociales hay mucha formación de comunidad; por ejemplo, en determinados blogs se desarrollan fan fictions, comunidades que van creciendo en torno a personajes o narrativas de ficción.


Por el otro lado, la novedad de la información (junto a los deportes, las catástrofes y el vivo televisivo) suscita explosiones de participación en las redes sociales. De hecho, uno lee en Twitter las publicaciones de twitteros que opinan, y hasta que enciende la televisión no entiende de qué están hablando. Hay códigos en Twitter que convocan a uno a la TV para ver qué está pasando.


En resumen, creo que lo que más fomenta la interacción tiene que ver con una novedad, con una noticia, con algo que surge a partir de programas de cualquier índole. Respecto a la ficción, el hashtag de un personaje o el hashtag de un programa van generando códigos y comunidad, que se van manifestando en redes sociales de todo tipo, foros y blogs.

¿Qué nuevas posibilidades aportan las narrativas transmedia al vínculo entre TV y espectadores?

Creo que son una novedad que aportó Internet y que han generado un nuevo lenguaje. Como dice Carlos Scolari, el relato ya no es el programa de televisión, sino que el relato se construye a partir de todas las plataformas. Y hay algunos programas que utilizaron bien las narrativas transmedia



Por ejemplo, respecto a Breaking Bad, hay un sitio donde vos podés crear tu personaje y diseñar tu nombre con la tipografía de la serie, para luego ponerlo en tu Twitter como foto de perfil. Esos también son contenidos transmediáticos, porque son juegos que hacen al relato. Me parece que eso es lo fundamental en el ida y vuelta: incluir al destinatario, hacer que se sienta parte del relato.

Otro ejemplo sos fan fictions (desde Harry Potter y El Señor de los Anillos), en los que el televidente se siente parte inmediata y activa de un relato donde puede escribir un capítulo, hacerse un avatar, escribir su nombre con la tipografía del programa...

También cuenta la creatividad de los productores, que aprovechan los nuevos medios para captar la atención del "prosumidor". Por ejemplo, TN y la Gente, donde el planteo es “¿Te gusta hacer videos? Bueno, tráemelos y yo los pongo al aire”. Por un lado, están generando mayor producción y mayor participación y, por otro, pueden ver por dónde está la audiencia y convocarla a partir de un material que a ellos les parezca más creíble. En síntesis, mezclan su propia narrativa con la narrativa de los prosumidores y hacen un nuevo producto, para potenciar la interacción con el público.


¿Existe hoy en Argentina un debate instalado en la esfera pública acerca de los contenidos televisivos?

En mi opinión, hay lugares donde hay debate. Pero son pocos. Principalmente, creo que el debate se da en las Universidades. Sin embargo, me parece que hay mucho más debate sobre la tecnología que sobre el contenido televisivo. Hoy estamos hablando mucho más sobre antenas, decodificadores, normas, usuarios, cantidad de conectados al cable… Hablamos más de cables y aparatos que de contenidos.

El debate sobre contenidos ha sido muy escaso y muy acotado, y en general muy enfocado desde la crítica apocalíptica, que es lo más fácil de hacer. También es muy común criticar algo que se disfruta en privado. Falta una mirada más enriquecida, que realmente se pregunte qué le pasa a la audiencia, por qué la audiencia mira determinadas contenidos, a qué estructura de contenido responde determinado formato para suscitar el interés de determinadas audiencias. Es mucho más fácil criticar un programa de alto rating que analizar el vínculo que establecen las audiencias con los contenidos de dicho programa.

Hay que complejizar el concepto de calidad televisiva; antes, se lo relacionaba únicamente con cultura y documental. Y la dimensión más compleja de este concepto hoy no se da en la gráfica ni en la televisión, y en la academia se presenta muy poco, porque se discute más tecnología que contenido.


Por otra parte, cuando pensamos en el televidente realmente tenemos que pensar en esos procesos que atraviesan ese vínculo que tiene con los contenidos audiovisuales. En mi tesis de maestría, me pregunté por qué la gente miraba reality shows del estilo de Gran Hermano. Y descubrí que desde la academia era una crítica, desde la prensa también. Hasta desde las mismas audiencias era una crítica. Y luego, el programa figuraba primero en rating, primero en venta de revistas… Todavía todos e incluso las audiencias tenemos una mirada muy culturosa de lo que debería ser la televisión, porque tenemos grabado que la televisión debe educar, y que no es lo que están buscando las audiencias, o algunas audiencias.



Cuando yo hice las entrevistas sobre Gran Hermano, preguntaba a la gente qué era lo que le gustaba de los reality shows. Y respondían que no los miraban, porque les resultaban una porquería. Acto seguido, les preguntaba qué opinaban de Gastón Trezeguet. Y comentaban todo tipo de anécdotas. Este es un claro ejemplo del consumo vergonzante. No es sólo echarle la culpa al ámbito académico, al ámbito público o al ámbito periodístico. Se trata de la cultura que nos atraviesa, que pretende una cultura de elite, cuando la cultura es algo que tenemos en común, como decía Jesús Martín Barbero. Creo que lo que habría que preguntarse es: este producto audiovisual qué tiene, qué provoca, qué pasa acá… y poner realmente la mirada en ese vínculo.

La audiencia tiene criterio. Marcos Gorbalán, con quien trabajé durante varios años, me comentaba que cuando Jorge Rial mostró las cartas de Juan Castro le bajó el rating. Y cuando mostraron sexo en Gran Hermano también bajó el rating, porque a la gente le gusta la histeria, no le gusta el sexo explícito. Y cuando en Bailando Kids invitaban a “perrear” a las niñas, también le bajó el rating. Preguntémonos qué le pasa a la audiencia, porque la gente también “castiga” lo que se va de criterio. Si le ponés basura, la gente no mira basura.

Yo creo que hay una curva dramática en la ficción y en todos los programas, que es la tensión que genera determinado programa de TV, que a la gente le atrae y le entretiene. Y no está mal. Obviamente, tiene que haber alguien que regule y que controle determinados contenidos en relación con las minorías, con el rol de la mujer, con los niños fundamentalmente. Pero no diciendo que todo es una porquería y que hay que poner teatro en la televisión, o canales culturales con medio punto de rating. Hablo más que nada de los canales generalistas y temáticos.

Respecto al cable, ahí sí se pueden poner programas culturales con medio punto de rating. Pero los canales masivos, que llegan a toda la audiencia (por aire, TDT, etcétera), ahí es fundamental preguntarse qué contenidos convocan a la audiencia y qué le pasa a dicha audiencia con el contenido que se le ofrece.

A grandes rasgos, ¿considera que al televidente argentino le interesa hacer públicas sus opiniones, consultas, reclamos, etc. sobre lo que ve en televisión? ¿Por qué?

Para mí, el argentino siempre quiere opinar. Somos opinólogos, ya sea para explicar cómo hacer un asado, cómo jugar un partido de fútbol o cómo producir un programa de televisión. Me parece que somos una cultura verborrágica. Y esto lo vemos en las redes sociales. Nos dan una herramienta para opinar y para participar, y la gente participa.

Sí me parece que hay algunas variables que hay que analizar y tener en cuenta, que tienen que ver con el tipo de participación (es mucho más fácil la crítica, por un lado, y por otro, el consumo televisivo es algo muy íntimo que no se confiesa). Es mucho más fácil participar y opinar sobre un programa periodístico que sobre un reality show “mal visto”. Esto aplica a determinados sectores socioculturales que tienen computadora, banda ancha y participan en redes sociales. En ese sector, es más fácil la opinión anónima o la opinión más crítica.

En otros sectores socioculturales que consumen más televisión sin avergonzarse porque no tienen esta imposición cultural académica, creo que sería mucho más fácil lograr una participación espontánea. Respecto a la participación virtual e inmediata, el tema que nos atraviesa es el acceso a una computadora y a Internet.

¿Existe hoy en Argentina interés y voluntad de asociación y participación por parte de los televidentes?

Me parece que hay temas que convocan, movilizan y fomentan la participación del público. Creo que es fundamental saber reconocerlos, marcando lineamientos para el debate y la participación.

Hay cuestiones que movilizan más que otras. En líneas generales, es más fácil imponer agenda que reconocerla. Me refiero a aquellos temas con los que la gente se identifica, donde se siente reconocida, donde se sienta interpelada. Porque quiero que en la novela siga el protagonista, o porque la mujer está segregada, o porque no se respetan los derechos del niño, o porque me mintieron cuando dijeron que tal político dijo una cosa que no era. Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida.

Actualmente hay muchos temas impuestos desde los medios, que no sé si interesan tanto a las audiencias. Por ejemplo, el Grupo Clarín versus el Gobierno Nacional. Yo creo que hay mucha bajada de línea desde medios del Gobierno y de los partidos opositores, que ponen en agenda temas, y en realidad a mi mamá no le interesa de quién es cada canal. En síntesis, hay temas que circulan en el escenario público, pero no sé cuánto tienen de impuesto y cuánto tienen de reconocido.

Me parece que los temas que circularon más espontáneamente han estado relacionados con denuncias… que, en última instancia, también tienen que ver con la crítica. A su vez, hay mucho debate sobre la transparencia de la información, y ahí sí hay un coletazo por el debate sobre los medios, que las audiencias toman como propio.

Por último, es fundamental pensar qué pasa con eso luego. Si la gente participa y después no pasa nada, ahí se diluye la participación. Es un aprendizaje o una transición que los canales y productoras realmente escuchen qué está conversando la gente, y que haya una retroalimentación.

Hace poco di una charla sobre trastornos de alimentación y medios, y en un libro que se llama La mujer del medio, de Adriana Amado, estaba el ejemplo de la ballena de Slim. Distintas asociaciones de defensa de los derechos de las mujeres se quejaron, y lograron que se deje de publicitar el aviso. Pero, después, el Canal América apeló y lo volvieron a poner al aire. Entonces, queda claro que las audiencias pueden hacerse escuchar, pero vale la pena preguntarse qué pasa si después eso queda en la nada.

En mi opinión, una asociación de usuarios de medios audiovisuales debería plantear más debates sobre ciertas cuestiones, y luego tendría que habilitar instancias públicas, o alentar a los propios canales para que escuchen el televidente y le den posibilidades de expresarse. Creo que hay que orientar el debate, pero siempre hacerlo desde las temáticas que movilizan a la gente. Me parece que por ese lado es más fácil convocar, y desde ahí ir proponiendo y orientando debates que colaboren a hacer una televisión mejor.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Belén Igarzabal (docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO, Argentina)



jueves, 14 de noviembre de 2013

Damián Kirzner: "Es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales"

La Web 2.0 llegó para tender redes entre los realizadores audiovisuales y su público. Hoy, gracias a blogs, redes sociales y "otras yerbas", todos estamos conectados. Y también todos podemos expresarnos, siendo a la vez espectadores y protagonistas del show televisivo. Damián Kirzner, creador del formato "Conectados...", nos explica cómo identificar las inquietudes de la audiencia en redes sociales, para traducirlas en un producto televisivo.

Por: Carolina Roncarolo

A grandes rasgos, ¿qué historias prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Las historias son las que se eligen desde toda la vida. En cuanto a sus tópicos, los contenidos audiovisuales son siempre iguales: “Montescos y Capuletos”, por un lado, “La vuelta al mundo en 80 días”, por otro.

Conforme pasa el tiempo, los realizadores vamos reinventando las historias, contándolas de diferentes maneras y a través de nuevos soportes: la película, la telenovela, el libro, Internet… Y probablemente mañana sigamos contando las mismas historias, en alguna otra nueva plataforma.

En cuanto a cómo la gente está consumiendo estas historias, puedo decir que los hábitos están cambiando radicalmente. Las nuevas tecnologías están agregando nuevas opciones y cambiando la manera en que la audiencia se vincula con las plataformas de consumo de contenidos.

Hoy podemos ver que, en Argentina, el espectador promedio pasa más tiempo en la web que frente a la TV. Por otra parte, sabemos que el 70 por ciento del público que mira televisión lo hace con otra pantalla adelante, y que la mitad de ese público está opinando sobre lo que ve en el televisor.


¿Cómo interactúa el televidente con los contenidos que ve en pantalla?

Las personas utilizamos las redes sociales para comentar nuestra vida en general. Y, ahora, también conversamos y compartimos con los demás nuestras opiniones sobre contenidos televisivos. Si bien la audiencia más joven es la que más activamente participa en las redes sociales, me parece que hoy todas las audiencias están conectadas, ya no solamente los chicos y adolescentes.

En mi experiencia como realizador, los eventos en vivo son los que despiertan más fruición por parte de los “prosumidores”, que son espectadores que consumen y, a la vez, generan contenido a través de redes sociales. Cuando me refiero a evento en vivo, menciono desde programas como “Sin codificar” (Telefé) hasta un partido de fútbol, que generan más tensión e interacción, y mayor deseo de participar que una novela o una ficción grabada.

En términos generales, ¿qué grado de interés cree que tienen los realizadores en escuchar a su público y promover su participación?

Me parece que el interés es creciente. Por una cuestión generacional, la mayoría de los realizadores no somos nativos digitales: en promedio, somos personas de 35 a 40 años de edad, y los más jóvenes no tienen menos de 25 años. Quienes trabajan en televisión son “adaptados digitales” que van asumiendo la tecnología a su manera.

En general, al realizador le interesa lo que le pasa al público cuando su producto está en el aire. Algunos pocos productores logran tomar y tener muy presente el contenido que se genera en redes sociales.

Particularmente, antes nombraba a “Sin codificar” (Telefé); es un producto con una gran masa de fanáticos que lo siguen, acompañados por productores que escuchan y prestan atención a lo que dice su público en redes sociales. Esto me consta porque he dialogado con la producción. Ellos mismos son los curadores del producto, y la producción escucha, lee y presta atención a qué personajes o a qué momentos generan más adeptos o más rechazo, y van moldeando su contenido a partir de ello. Y no sólo hacen un análisis cuantitativo; también valoran mucho lo cualitativo: si el programa les gusta, si no les gusta, qué les pasa…


En este contexto, ¿cómo surgió la idea del programa “Todos estamos conectados”?

La idea de “Conectados…” surgió hace como tres o cuatro años, y lo pudimos poner al aire en 2012 en Uruguay. Hoy estamos negociando transmitirlo en diferentes territorios. Hace ocho años que me dedico a la realización de productos multiplataforma; soy un productor que viene del cine y la televisión, pero también tengo inquietudes en cuanto a consumo de medios… Y hace tiempo me di cuenta de que puedo utilizar otras plataformas para crear contenidos, no solamente la TV, que es mi medio “madre”.

El formato “Conectados…” se propone ver de qué manera las nuevas tecnologías de la comunicación pueden ser utilizadas como herramientas expresivas. Y, a partir de ello, surge la fascinación por la webcam, que en definitiva es un canal de televisión individual desde el cual uno puede transmitir contenidos.

Pero aquí el problema es cómo conciliás a las audiencias, cómo hacés que te mire alguien. El webcam es una transmisión particular, y la TV es una transmisión masiva. Entonces, esa unión de plataformas, en donde yo puedo incluir una transmisión particular dentro de una transmisión masiva, me permite que el espectador pase a ser la estrella. Transmitiendo vía webcam desde su cuarto (y gracias a la masificación de la TV), el televidente puede transformarse en una figura pública.


Desarrollamos “Conectados…” como una plataforma de contenido que permite la utilización de tecnologías maduras (la webcam es una tecnología madura que está en cualquier celular o computadora), pero para llevar a ese público que está en la segunda pantalla (la PC, el celular, la tablet, etcétera) a la primera pantalla, que es la televisión.

Lo particular de “Conectados…” es que esa gente que está con la segunda pantalla adelante la redirige nuevamente a la primer pantalla, porque se ven como protagonistas del show televisivo. Jugamos con el deseo de poder “hacerte famoso desde tu casa”, y desde cualquier lugar del mundo. Utilizando su pantalla, el espectador pasa a ser el protagonista del show.

¿Qué criterios manejaron para seleccionar los contenidos que pasaban de la webcam a la TV?

“Conectados…” es un programa que está curado por una producción, es un programa que no es un caos que sale al aire. Hay una producción que cura, elige y selecciona, como sucede con cualquier producto masivo. Un producto masivo como es un programa de TV necesita orden. La producción es la que propone: propone un segmento, propone un concurso, propone jugar, propone una entrevista, e invita a la gente a que participe. Por ejemplo: “mañana vamos a hacer tal juego…anotate”, “mañana vamos a entrevistar a tal persona… ¿qué le preguntarías?”. Y, a partir de las propuestas que recibimos de la gente, seleccionamos, curamos y preparamos el contenido.

A veces, utilizamos criterios eminentemente prácticos: calidad de conexión, posibilidad de participación de la persona… Y a veces son criterios de calidad: la persona está haciendo una pregunta interesante y hay que darle espacio, porque puede traernos una artística interesante. También es muy importante el criterio artístico: si organizamos un concurso de talentos, y nos envían un video de un gran cantante haciendo una interpretación de su tema favorito desde su dormitorio, lo tenemos muy en cuenta.

¿Cuál es el target del formato?

“Conectados…” es un formato semi híbrido que permite adaptarse a diferentes target. En Uruguay fue un all target; el programa se emitió en prime time.

Ahora estamos analizando diferentes versiones, para distintos targets. Se van generando secciones, y se va adaptando el contenido para diferentes audiencias. El formato permite adaptar la orientación del programa a diversos públicos: podría ser un programa de mujeres, un programa deportivo, o un programa más subido de tono, pensado para ser transmitido a media noche.



Actualmente, estamos haciendo una versión para el Mundial 2014. También nos encontramos evaluando una versión para late night, un poco más picaresca y con ciertos permisos para jugar con temas un poco más subidos de tono. Hicimos una versión para público netamente femenino, que se está analizando transmitir el año que viene.

¿Qué estrategias pusieron en marcha para estimular la participación del público, y su interacción con los contenidos de la pantalla?

Cuando comenzás con un show televisivo, la gente no conoce el contenido; primero, hay que buscar el modo de que se enteren de las propuestas del programa. Cuando yo hice “Sorpresa y 1/2” (Canal 13), salíamos al aire diciendo “¿A quién querés que le cumplamos un sueño?”. Después llovían los pedidos, pero los primeros dos o tres programas había que buscar un candidato para cumplirle el sueño, y luego transmitirlo en el aire.

En Uruguay pasó lo mismo; para las distintas secciones empezamos diciendo: “¿Quién quiere participar?”. Después, cuando el programa ya estuvo al aire, llegaban cientos y miles de propuestas. Así que el incentivo lo va dando el aire mismo: el aire es un gran llamador de audiencia, es por definición un emisor que transmite hacia miles de personas. Eso hace que, como medio masivo de comunicación, la gente se acerque.

¿Qué grado de feedback obtuvieron, tanto en el rating como a nivel de redes sociales?

Nos fue muy bien. Uruguay es un país muy pequeño, con una particularidad bastante especial, y es que el público está bastante envejecido, porque el público joven de edad laboral emigra a la Argentina. Tuvimos una muy buena performance de audiencia, estando siempre por encima de la media del canal que lo emitió, que es Canal 10, la tercera cadena en Uruguay en ese momento, porque es el canal que no repite Canal 13 ni Telefé de Buenos Aires, y produce televisión local. Es un canal al que le cuesta más generar audiencia, y que invierte más en producción propia.

Tuvimos muy buena repercusión en redes sociales, y gran repercusión en sponsors: al programa lo auspició la Compañía Nacional de Telecomunicaciones del Uruguay, ANTEL, que fue el main sponsor de todo el formato. Después, cada segmento tenía sponsoreo en particular, porque cada segmento permite su comercialización, y esa comercialización continuaba en el mundo digital.

Se hacían combos de comercialización entre el digital y el aire. Naturalmente, había relación entre la temática del segmento y el producto o servicio promocionado. Por ejemplo, uno de los segmentos, “Uruguayos por el mundo”, era auspiciado por una empresa de viajes y aéreos. De hecho, la temática central del programa giraba en torno a la comunicación y a las redes sociales, y fue auspiciada por una empresa de telecomunicaciones. Los juegos tenían que ver con empresas que venden gadgets, aparatos de tecnología.

Manejamos avisos tradicionales, pero el valor agregado estaba en que, al multiplicarse las pantallas, también se multiplicaban las posibilidades de publicitar. Aparte de en la TV, se podía publicitar en redes sociales y en los sitios del canal, si bien todavía es (y por unos años más seguirá siendo) la pauta televisiva la que claramente marca la monetización.

En Uruguay no se llegó a la comercialización de espacios en redes sociales; sí se comercializó la publicidad en el sitio del canal. Las redes sociales no fueron tenidas en cuenta porque no hubo una masa crítica que lo justificara: Uruguay es un país muy chico; Montevideo tiene un millón y medio de habitantes, y no justificaba una estrategia de monetización de redes sociales.

En conclusión, ¿en qué medida el monitoreo de la actividad del televidente en redes sociales permite que el realizador conozca los intereses y preferencias del público?

Me parece que es una herramienta fundamental. Quienes trabajamos en medios estamos acostumbrados a leer las viejas planillas de rating minuto a minuto, desagregadas por audiencia. Pensemos que ahí tenemos 800, 600, 900 personas que nos van mostrando sus gustos, sus deseos y la manera en que consumen televisión. Pero, en cambio, en redes sociales hay “miles y miles y miles” de espectadores que permanentemente y “segundo a segundo” (ya no minuto a minuto) van diciendo no sólo qué miran, sino que además van expresando sus sensaciones, sus sentimientos, van respondiendo a consignas…

Creo que es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales, tanto para generar contenido como para entender qué está pasando con el producto en relación con el público al que está dirigido.



¿En qué clave leer e interpretar toda esta información que llega desde las redes sociales?

En primer lugar, me parece que hay que tener cuidado, porque los medios digitales permiten el anonimato: podés escribir lo que quieras, sin hacerte responsable por las consecuencias. Tanto en los foros de los diarios online como en las redes sociales, la gente es criminal y escribe de una manera animal: si algo no le gusta, dice las peores barbaridades. Y tal vez si lo ves de frente dice “mucho no me gustó”. Esa sensación de ser juez desde el anonimato hace que la gente a veces sea excesivamente cruel.

Pero, si uno es capaz de despegarse del primer impacto que puede generar la crudeza de los testimonios, en las redes sociales se puede leer y entender qué le está pasando a cierto público, qué le gusta y qué no le gusta, dónde sienten que estás siendo fiel a tu producto.

Creo que es un trabajo interesante ir haciendo un análisis cualitativo y cuantitativo de lo que sucede en redes sociales, para ir teniendo un estudio de mercado online. Opino que el rating tiende a morir; están surgiendo nuevas formas de mensura del consumo en medios que van a estar más relacionadas con la participación de la gente en redes sociales que con 600 personas que tienen un people meeter.

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Francisco Albarello: "En el futuro, el concepto de calidad televisiva deberá incorporar la visión del fan"

Francisco Albarello, investigador y docente en la Universidad Austral y la Universidad Nacional de San Martín, describe el perfil del televidente del siglo XXI. Quiénes son, cómo piensan y cómo se vinculan con la TV los "prosumidores" y "fans" de contenidos audiovisuales. Claves para contar historias que los involucren en las ficciones y en los programas informativos.

Por: Carolina Roncarolo

Hoy los realizadores audiovisuales se enfrentan a un espectador que ya no se “contenta” con el relato “dirigido” y unidireccional de la TV tradicional. El público toma el control de la situación e interpela al relato televisivo y a sus hacedores a través de los nuevos medios.

Blogs, foros, redes sociales y canales de Video On Demand constituyen un espacio clave para la participación y expresión del público. A la vez, son fuentes de información valiosa para que canales y productoras comprendan por dónde pasan sus intereses.

Francisco Albarello explica por qué la Web 2.0 es un ámbito propicio para que canales, realizadores y anunciantes puedan tener un intercambio fructífero con el público. Intercambio que resultará en una mayor integración del televidente en el circuito televisivo. Y en productos audiovisuales más cercanos a los intereses de los espectadores.

¿Qué cambia en el vínculo que las audiencias tienen con la televisión? 

Estamos ante una crisis del concepto de audiencia que explican las teorías de Comunicación hasta el siglo XX. Se impone nuevamente el concepto deprosumidor de Alvin Toffler, que pareció profético en 1980, pero que actualmente deja en claro que no sólo estamos frente a un consumidor. Hoy contamos historias a un consumidor que, a la vez, también es productor de contenidos. Productor que genera conversación a partir de los contenidos audiovisuales (para hablar de un término más amplio que productos televisivos), gracias a las nuevas posibilidades de expresión que le otorga la Web 2.0. Por ello, surge la necesidad de estudiar de nuevo modo a la recepción.

¿Se puede seguir hablando de prime time, grilla de programación, rating, meros "receptores" del mensaje televisivo, televisión asociada al televisor…? 

Definitivamente, estamos en un momento en que hay que redefinir lo que es “ver televisión”. Porque claramente se ve cada vez más televisión en dispositivos digitales. A su vez, el consumo simultáneo de todos mirando el mismo programa, al mismo tiempo y en el mismo canal es algo del pasado y, por ende, la grilla de programación va dejando de tener sentido.



En estas transformaciones de la audiencia, la variable generacional es un factor clave: los jóvenes ven cada vez más televisión en forma multi tasking o multitarea, combinando medios. Por su parte, los adultos todavía conservamos el rito de ver televisión.

No obstante, según las mediciones actuales, la televisión sigue siendo el medio hegemónico, sobre todo por las características de la transmisión en vivo, y por la posibilidad de generar agenda, en el sentido de los eventos deportivos o los actos políticos.

La televisión sigue siendo la generadora de los grandes relatos. Pero no es el único dispositivo que hoy emite contenidos audiovisuales, sino que convive con otros que están en permanente proceso de modificación mutua, coevolución o mediamorfosis, en términos de Roger FidlerY todavía no sabemos cómo va a terminar esta ecología de medios.

A grandes rasgos, ¿qué relatos prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Hay que tener en cuenta el dispositivo de recepción. Por ejemplo, se ve cada vez más que los videos en You Tube, Vimeo y demás tienden a ser cada vez más breves. Esto tiene que ver con una tendencia al microconsumo, a los consumos intersticiales, las “burbujas de ocio”, en términos de Roberto Igarza.

Por ejemplo, en el caso de las publicidades de You Tube, la idea es concentrar el mensaje en los primeros tres a cinco segundos (que es antes de que el usuario pueda saltear el aviso), y hacer el mensaje lo suficientemente atractivo como para que la gente se quede mirándolo.



El microrrelato es una tendencia que aparece con el control remoto, el zapping y el videoclip como género televisivo nativo. Después, se fueron acrecentando la velocidad, la brevedad de los planos, la edición cada vez más rápida… Hoy en día, las tecnologías móviles y ubicuas con acceso a Internet promueven un consumo de relatos breves, pildorizados, que pueden ser ficcionales, publicidades y demás.

Me parece que las generaciones más jóvenes irán eligiendo cada vez más los relatos en función del tipo de dispositivo audiovisual que estén utilizando. Como dice Henry Jenkins, con la convergencia uno va migrando de pantalla en pantalla y de dispositivo en dispositivo en busca de entretenimiento y de acuerdo al interés, al tema y demás. Y, cada vez más, el smartphone será el dispositivo más elegido.

¿Cómo interactúa el "prosumidor" con los contenidos audiovisuales? ¿Qué lo motiva a expresarse y participar?

Sobre todo el entretenimiento. Esto lo trabaja mucho Jenkins en “La cultura de la convergencia”.


Cuando un programa televisivo lanza un hashtag para que, a través de las segundas pantallas, el público pueda participar mientras mira TV, lo hace porque sabe que del otro lado hay un "prosumidor". "Prosumidor" que tiene cada vez más necesidad de conversar sobre lo que ve, de ver en forma colaborativa, de comentar lo que se está viendo… Esto es algo que antes uno hacía quizás con su familia mientras miraba un programa. Luego vino la multiplicación de pantallas y el consumo individual, que hoy deja de ser tal porque la gente comenta lo que está viendo, pero lo hace a través de Internet.

La interacción del "prosumidor" con el contenido audiovisual es potenciada por las redes, pero fundamentalmente tiene que ver con el interés hacia el producto en sí, y cómo ese interés es manejado por los realizadores del producto. Este fenómeno ha crecido con la cultura del fan.

La motivación tendrá que ver con la apelación que haga el contenido al "prosumidor", en cuanto a completar el mapa incompleto que propone el producto audiovisual. Hay quienes hablan del "consumo forense", que consiste en analizar trozos de información dispersa que te da el relato, y participar reconstruyendo la historia, como si el espectador fuese un "forense de la información".

¿Cree que el monitoreo de la actividad del televidente en los nuevos medios permite conocer sus preferencias y sus intereses? ¿Por qué?

Me parece que es fundamental, y que realizadores y anunciantes tienen más posibilidades que nunca de saber que lo que están haciendo se ve, y qué dice el público sobre lo que está viendo. Actualmente, los criterios de medición de audiencia están caducos. El rating, basado en el encendido televisivo, los sistemas con people meeter y las encuestas telefónicas explican muy poco qué hace la gente con la televisión.

Hay un montón de alternativas para ver qué está haciendo la gente e interactuar con ella. Los realizadores de ficciones podrían indagar en qué líneas argumentales alternativas sugieren los fans o "prosumidores" a través de las redes sociales, o con qué personajes manifiestan sentirse identificados. En cuanto a los productores de programas informativos, identificar qué noticia y qué suceso son más seguidos o más comentados, y qué es trending topic o tendencia en Twitter .

Saliendo de esta tendencia "cosmética" de mostrar qué dice la gente en Twitter, creo que se pueden hacer muchas más cosas. Principalmente, los realizadores deberían apuntar a tener en cuenta lo que están diciendo los "prosumidores" e integrarlo al producto audiovisual, no sólo añadirlo como anécdota, como antes se hacía con las secciones de llamados telefónicos o cartas.


¿Qué estrategias podrían ponerse en marcha para lograr que los canales, realizadores, y anunciantes entren en diálogo con el público a través de los nuevos medios?

En cuanto a narrativas transmedia, actualmente se habla de “plataformas de contención”, que consiste en generar plataformas virtuales, donde generalmente el fan, seguidor o "prosumidor" puede dar a conocer su punto de vista y sus propias producciones. Las plataformas de contención pueden aplicarse a géneros informativos o ficcionales.

Hoy estoy analizando el caso de "Aliados" (Telefé), una serie para adolescentes. En su página web creó un canal que se llama Tu Tube, donde el consumidor, usuario o "prosumidor" puede subir videos recreando los temas del CD del programa. Luego, la producción elige los videos más destacados y después los difunde.


Algo parecido es lo que hacen TN y la gente, y otros canales informativos, que transmiten noticias registradas por el público, en lo que se llama periodismo ciudadano. Generalmente, esto se da en casos más extraordinarios, como inundaciones, granizos, accidentes...


Creo que las plataformas de contención son un gran laboratorio de análisis sobre qué dice la gente del producto, qué está en condiciones de decir, qué quiere decir... Este concepto no solamente se refiere a producciones audiovisuales; también incluye lo que el "prosumidor" hace en foros, redes sociales, blogs, etcétera.

Claramente, una plataforma de contención debería tener un Community Manager o alguien que gestione toda esa información, para volver a traducirla en datos útiles. No obstante, los prosumidores van a seguir comentando por sus propios medios, a través de sus redes. No es factible tener el control, pero sí se puede ofrecer abiertamente espacios donde los fans pueden participar. Eso es muy valorado por ellos; se sienten escuchados y saben que su aporte es tenido en cuenta.

Durante muchos años, el fan ha sido marginado o tenido como “el que le gusta el programa y nada más; mientras lo mire, ya está”. Hoy es un error ponerse en contra del fan, como, por ejemplo, lo hizo la gente de Warner Bros. con los fans de Harry Potter. Cuando los fans hacen parodias de las series, las suben a Internet y las comentan, están generando publicidad gratis, en primer lugar. En vez de ir contra ellos y establecer demandas judiciales, tuvieron que aliarse. Y hoy, muggle.net es una plataforma de contención de la marca Harry Potter. Y aunque hayan terminado las novelas y las películas, sigue habiendo un mundo de Harry Potter en la web, y siguen participando fans de todo el mundo. Incluso la misma autora, J. K. Rowling, participa de esa plataforma.


Me parece que la industria tiene que reaccionar inteligentemente, generando estos espacios de modo auténtico, abriéndose a escuchar lo que piensa la gente y sin esperar que los fans digan lo que ellos quieren. Y ahí está la gran oportunidad para alimentar las producciones. En el futuro, el concepto de calidad de producciones audiovisuales deberá incorporar la visión del fan. Porque seguir insistiendo con un sistema broadcasting en un medio red sería bastante contradictorio.

domingo, 20 de octubre de 2013

Telefé apuesta a contenidos sustentables y multiplataforma, para generar conversación y conciencia social

Taira Peña, Coordinadora de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de Telefé, explica la estrategia del canal para crear “contenidos sustentables” y distribuirlos a través de TV, web y redes sociales. ¿El propósito? Fomentar la conversación y la toma de conciencia sobre temáticas y problemáticas sociales.

Por: Carolina Roncarolo

Desde siempre nos gustó conversar sobre las historias y los personajes que “salen en la tele”. Hoy este fenómeno se potencia con Internet y su amplio espectro de redes sociales, blogs, foros… ¿Pero pueden estas historias y personajes invitarnos a la reflexión? ¿Cómo concebir ficciones “disparadoras” de debates “online” y “offline”, que promuevan el cambio social? Taira Peña, responsable de RSE de Telefé, describe las propuestas del canal y nos orienta para pensar “en clave sustentable” a la hora de producir contenidos televisivos.


A grandes rasgos, ¿qué iniciativas de RSE está implementando actualmente Telefé?

Uno de los pilares de nuestra gestión ha sido vincularnos con el área de Contenidos de Telefé. Actualmente ofrecemos lo que se llama “contenidos globales”, es decir, aquellos contenidos que no solamente se ven en la pantalla, sino que también traccionan en el mundo de la web y de las redes sociales. Entendemos que ese es el paradigma en el cual se instala hoy la televisión, que empieza a “saltar” de un formato tradicional a un formato de web y redes.

En este contexto de cambio tecnológico, hemos desarrollado lo que denominamos “contenidos sustentables”: apostamos a historias que se generan apalancándose en la ficción, pero que permiten poner en pantalla y en Internet la socialización de temas que se plantean desde la propuesta televisiva.

Sabemos que el próximo paso es formalizar lo que nosotros constituimos como proceso productivo, dentro de lo que es la gestión de un contenido global y el tema Responsabilidad Social y Sustentabilidad. Y yo hago esta distinción, porque hablar de Sustentabilidad en medios es un paso más, que creo que tenemos que dar y tiene que ver con cuando se empieza a gestar la idea. Actualmente estamos acompañando la gestión de ideas, en función de análisis que hacemos de lo que “la realidad pide” o lo que la pantalla podría ofrecer y potenciar, pero no lo está haciendo.


También somos una unidad generadora de propuestas que permitan integrar los contenidos que se transmiten en pantalla y en la web con iniciativas que luego pueden tener que ver con un colectivo y un tema de interés social; por ejemplo, las mujeres y la prevención en salud. Este año encaramos junto a FUCA (Fundación para la Investigación y Prevención del Cáncer) el tema de la prevención de enfermedades asociadas al cáncer, pero desde el punto de vista de la celebración: si las mujeres aprendemos a cuidarnos y nos hacemos los controles, podemos celebrar la vida, cumplir todos los sueños que tenemos y hacer todas las cosas en que creemos.


¿Cómo se vinculan dichas iniciativas con los programas de Telefé que, en su opinión, están generando mayor impacto en el público?

Este año el proyecto que más fuertemente estamos trabajando tiene que ver con el programa “Aliados”. Nuestro desafío es acompañar con contenidos sustentables las conversaciones que va proponiendo la ficción, y analizar permanentemente lo que la audiencia (y los cibernautas) nos están diciendo, y también lo que nos están pidiendo.

Nos parece que el eje es instalar y poder desarrollar las conversaciones que se van generando, tanto en la red como en un ámbito escolar o familiar. Y en esto nos hemos manejado con alianzas estratégicas: invitamos a que el sector social, un sector que complementa y acompaña este tipo de enfoques, se involucre en estas conversaciones. Nosotros les ofrecemos un campo, para que el sector social lo haga fértil en cuanto al desarrollo de conversaciones sobre temas de interés social. Conversaciones que muchas veces es muy difícil encarar de forma unívoca, porque Internet ofrece varias líneas de expresión y participación.

Con esta misma dinámica estamos trabajando con “Pulseras Rojas”, y con otras propuestas nuevas que están viniendo a la pantalla y que sentimos que pueden tener un nivel de incidencia social, aunque sean contenidos externos.


¿Con qué otras organizaciones se han vinculado?

Para la sección “Sumá de “Aliados”, este año nos hemos vinculado fuertemente con Fundación Vida Silvestre, con RECIDUCA, con Espacio Agua, con Árboles Sin Fronteras… No solo a nivel de lo que son las difusiones de campañas puntuales (eso ya es una especie de constante), sino también para desarrollar contenidos relacionados con las temáticas de las que se ocupan dichas fundaciones.

Adicionalmente, nos hemos vinculado con la Campaña del Consejo Publicitario Argentino, “Si no hacés nada sos parte”, que trata fuertemente el tema del bullying.


Con la Fundación CONIN y la Fundación Sí nos asociamos para fomentar la toma de conciencia sobre la importancia del voluntariado social, y con temas que tienen que ver con la inclusión y el largo plazo. Con la Asociación Chicos.Net, para el desarrollo de contenidos referidos a redes seguras.

Creemos que la adolescencia es la etapa de la vida en la cual estos principios bien arraigados son los que tienen que ver con valores que queremos para la sociedad, y es el de una solidaridad comprometida desde el propio quehacer. Entonces, difundimos mensajes de pertenencia y de participación, pero desde un compromiso y mostrando distintas opciones desde lo que pueden ser, por un lado, el liderazgo juvenil, y, desde otro lado, conceptos relacionados con el compromiso con la infancia.

En relación con el eje infancia, nutrición y salud, también nos comprometimos con el tema de bulimia y anorexia, y difundimos tips. Hicimos una alianza con ALUBA. En todas las propuestas buscamos lo federal y la posibilidad de interactuar, de modo que cada organización pueda responder y canalizar intereses que existen en los distintos puntos del país, y también en los distintos puntos de la web.

Hicimos algo con la Fundación Juanito (organización que está focalizada en adultos), para difundir entre jóvenes y adolescentes conceptos relacionados con la adopción. Con la Fundación Proyecto Padres nos pareció interesante el planteo que tenía que ver con difundir mensajes sobre la autoestima, el cuidado y los límites, pero no desde el punto de vista del “yo te digo que”, sino de esa construcción que tiene que hacerse desde el propio yo.

La ficción nos va planteando distintas situaciones; entonces, desde ahí vemos qué cosas podemos potenciar y qué cosas podemos visibilizar. Yo insisto mucho en esto. Por ejemplo, “Aliados” nos está permitiendo socializar conversaciones y generar conversaciones sobre temas que están "metidos" en la cotideaneidad. Ahora bien, hay temas que impactan más que otros.

A grandes rasgos, ¿cómo están construyendo y gestionando el vínculo con el público? ¿Qué retroalimentación han tenido por parte de los televidentes?

Lo que dicen y/u opinan los televidentes lo vemos muy claramente en la web. Porque el formato hace que vayas de la pantalla a la web; te permite que lo veas cuando vos querés. Y los primeros sorprendidos somos nosotros, porque hay un criterio de decisión claro sobre lo que gusta, lo que no gusta, lo que interesa más y lo que interesa menos. Tenemos una permanente actualización de los contenidos: todos los días hay publicaciones diferentes, tanto en Facebook como en Twitter, y en la web hay una publicación semanal que es un eje.

Tratamos de cruzar el calendario social, y después nos dimos cuenta de que el calendario social tenía que convivir con el calendario de intereses que iban marcando los televidentes y los cibernautas. Al respecto, nos pareció que el tema de bullying fue el que más los ha impactado. Es más, hoy estamos armando una actividad que nos han pedido en Salta y en Tucumán: junto con el equipo de la campaña del Consejo Publicitario Argentino, queremos proponer a la gente un espacio de reflexión. No estamos planteando otra cosa que no sea sentarse, conversar, incidir y ver qué es lo que se está hablando y qué es lo que esto genera, y esa es la responsabilidad que tenemos.



Nos hemos dado cuenta de que, cuando se genera una campaña para las redes, hay que prepararse, también hay que renovarse y adaptarse, y generar recursos permanentemente. Tener una página en Facebook implica saber lo que es un Community Manager en acción, que las redes no tienen sábado y domingo (al contrario, nos damos cuenta de que en el fin de semana se potencia muchísimo; más el domingo que el sábado), y que hay que estar preparado para responder preguntas. Y si vos generaste la expectativa y después no respondés, se genera un vacío de credibilidad muy fuerte para todos.

En términos generales, ¿qué grado de interés cree que tienen los realizadores y empresas anunciantes en escuchar a su público, más allá de los índices de rating?

Yo creo que sí. Y esto no voy a respondértelo en nombre de los medios; es una visión personal y profesional. Creo que es muy importante escuchar y construir de manera conjunta. Y esa construcción permite espacios de diálogo y espacios de construcción, que tienen que ir más allá de lo que es una tendencia de mercado y cuál es el mejor lugar para anunciar y vender tus productos, sino también de escuchar lo que es una tendencia, escuchar lo que puede ser la oportunidad, o un interés latente.

Hay que ser muy creativo, porque el mundo de la comunicación masiva tiene una cuestión de rapidez y una cuestión efímera muy propia, pero que no impide que uno pueda dar un mensaje con criterio sustentable, y tiene que ver con qué hay más allá de este contenido televisivo. A su vez, tenemos que escuchar mucho, no sólo hacia afuera sino también hacia adentro, porque uno también tiene que cambiar paradigmas de gestión, paradigmas de comunicación, paradigmas de creación. Hoy la web potencia un mensaje que diste, tiene una imagen que te pintó de cuerpo entero, y eso también queda, a pesar de lo efímero. Y me parece que eso es lo interesante. Y el desafío.

Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Taira Peña (Coordinadora de RSE de Telefé, Argentina)

sábado, 11 de mayo de 2013

Reporte de #SocialTV Rating Argentina – Abril 2013 (Tribatics)

Tribatics es un producto de la compañía de software Zauber, que permite potenciar la estrategia de redes sociales a través del análisis de audiencias (datos demográficos, de comportamiento y engagement)monitoreo en tiempo real de sus conversaciones en  Twitter y Facebook.

Desde 2012, Tribatics elabora el Reporte de #SocialTV Ratinginforme mensual sobre rating y audiencias televisivas, pensado para abordar el problema de valoración de los medios y programas de la TV a través del análisis de las conversaciones que entablan los televidentes en redes sociales (Twitter y fanpages de Facebook).


Compartimos algunas conclusiones derivadas de los resultados del monitoreo de abril 2013.
  • Se recolectaron más de 2 millones de comentarios en el contexto de los 10 programas con más buzz (repercusión) de cada mes, una cifra inédita que se convierte en la más alta obtenida desde que Tribatics comenzó a realizar sus informes de #SocialTV en Argentina.

  • El debut de la nueva temporada de "Periodismo Para Todos" elevó el volumen de menciones y ratificó el interés de la audiencia por participar activamente en programas de contenido político y opinión, como también sucedió con "678". Al mismo tiempo, el capítulo final de "Dulce Amor" marcó récords de buzz. Entre estos 3 programas se concentró el 70% de las menciones dentro del contexto del TOP 10.
  • En la distribución de menciones por emisora, El Trece se erigió como la ganadora del mes con un acumulado de 960.170 comentarios, lo que equivale al 43.1% del buzz total registrado. En segundo lugar quedó Telefé, con 855.853 comentarios y una participación del 38.4%, y en tercer lugar la TV Pública, con 274.474 comentarios y un share de 12.3%.

  • En promedio, el 45.6% de las menciones sobre TV en las redes sociales fueron realizadas desde dispositivos móviles como teléfonos inteligentes y tablets. Esta cifra se ubica por encima de la media registrada en Brasil en el mismo mes, que llega al 32.26%. Esto habla de una tendencia cada vez más firme: las audiencias que comentan los programas televisivos en redes sociales se inclinan cada vez más a los dispositivos móviles para participar en las conversaciones sobre sus programas favoritos.

domingo, 7 de abril de 2013

Televisión social: cómo integrar contenidos, conversaciones y pantallas

¿Qué rasgos caracterizan al fenómeno "televisión social" (o "social TV")? Juan Melano, fundador de la aplicación ComentaTV, explica por qué representa un retorno a la "TV compartida", describe el perfil de las "audiencias sociales" y sugiere estrategias para que canales y productoras vuelvan a generar contenidos que fomenten la conversación entre los espectadores.


Por: Carolina Roncarolo

La televisión nació como un medio social que, como su antecesora la radio, congregaba personas, emociones y conversaciones en torno una pantalla y mil historias distintas. Años después, a la TV le sucedió lo que al libro: la tecnología fue avanzando, el costo de los aparatos disminuyó, y el televisor dejó de ser un "privilegio de pocos". Su uso se masificó al punto de que, según estadísticas del INDEC, en 2011 el 97% de los hogares argentinos contaba con al menos un aparato.

Por otra parte, la TV por cable enriqueció la oferta de contenidos. Al haber más televisores por hogar (y, por ende, menos necesidad de compartirlos con otros) y más variedad de programación, el consumo televisivo fue adquiriendo carácter individual, prescindiendo del diálogo que antes se daba frente a la TV.

Con la llegada las redes sociales, los contenidos televisivos vuelven a ser fuentes de conversación en tiempo real. Pero esta vez, el intercambio no se da "cara a cara" en el comedor o en la sala de estar, sino que tiene lugar en un espacio mucho más amplio, anónimo y "etéreo": Internet.

Ahora bien, ¿quién es este nuevo tele espectador y qué desafíos plantea a canales, actores y productores de TV? Ya han surgido varias herramientas que permiten averiguarlo. Una de ellas es ComentaTV, aplicación que identifica toda la actividad realizada en redes sociales mientras se emite un determinado programa. Juan Melano, uno de sus fundadores, describe el fenómeno de la llamada "televisión social" (o "social TV") y esboza estrategias para que el contenido, la conversación y la comercialización se hagan presentes en cada pantalla: televisión, computadora y dispositivos móviles.


  • ¿Cuál es el perfil del usuario que participa en redes sociales mientras consume contenidos audiovisuales? 
Hay dos tipos de audiencia social: la proactiva (que comenta el programa más allá de las promociones o iniciativas que éste proponga), y la reactiva (que reacciona ante las propuestas del programa, los comentarios de sus amigos en redes sociales, o los trending topics del momento). Ambos tipos de participación son válidos y se complementan mutuamente. Lo interesante es analizar cómo surge cada una y ver el valor real de las interacciones en pantalla con consignas puntuales.
No olvidemos que la conversación se amplifica por cada usuario que, a través de sus comentarios, impacta directamente sobre sus amigos. Éstos ven que el programa vale la pena ser comentado, encienden la TV y también lo comentan. Así, se produce una reacción en cadena que puede llegar a afectar el rating de manera directa.
Cuanto mejor sea la utilización de los medios sociales por parte de la producción, mayor será la repercusión que terminará teniendo en redes sociales y mayor el beneficio que obtendrán. Según nuestros registros, cualquier tipo de acción que estimule la participación de los espectadores en redes sociales (como un simple hashtag en la pantalla) puede cuadruplicar las publicaciones referidas al programa (es decir, cuando el promedio es 1,2, las integraciones a pantallas pueden generar hasta 4 comentarios por persona).
  • ¿Qué dispositivos utilizan las "audiencias sociales"? ¿Qué redes sociales prefieren y para qué las utilizan?
La empresa de investigación de mercado Nielsen explica que en los Estados Unidos un 60% de los televidentes consume televisión mientras está conectado a Internet al menos una vez al mes. Lo mismo sucede con el 70% de usuarios de tablets y 68% de usuarios de smartphones. Lo notable es que un 30% de este consumo está relacionado con lo que está sucediendo en pantalla en ese momento.
A este fenómeno se lo ha bautizado como "Segunda Pantalla", es decir, aquellas actividades secundarias al consumo televisivo en la pantalla de la PC, que están relacionadas con la emisión de un programa de TV. Las actividades varían entre el comentario directo, la participación en juegos, el consumo de guías de programación, información complementaria de los shows, los famosos que aparecen, los productos que se ven en pantalla y hasta las publicidades emitidas en las tandas comerciales.
Viacom-When-Networks-Network-2013

En Argentina, la base de usuarios argentinos de Facebook supera los 20 millones. La de Twitter supera los 8 millones. La dimensión de esta audiencia deja de lado el poder adquisitivo para convertirse en un fenómeno de masas.  Según datos de Comenta TV, durante 2012, 6,7 millones de argentinos emitieron más de 40 millones de mensajes sobre programas de TV en vivo. El 97% de esas interacciones se generaron en Twitter.
  • ¿Qué tipos de programas y qué temáticas generan más “buzz” (conversación) en las redes sociales? 
Los programas mas comentados son los reality shows, las novelas, el fútbol, las ceremonias de premios, etcétera. Es decir, aquellos programas donde las emociones están más a flor de piel y el deseo del espectador es compartir de inmediato su opinión a favor, en contra o la simple emoción de ver a su equipo ganar o a su galán besar a la heroína.
En promedio, los comentarios durante un programa de televisión rondan los 1,2 tweets por persona. En el caso de los programas tipo reality show, este promedio asciende a 1,6. Los mismo sucede con partidos de fútbol, donde las ganas de compartir el partido en vivo como si se estuviera en la cancha es muy fuerte. Por último, las novelas fueron las grande protagonistas de 2012, con Dulce Amor liderando el ranking.
Besos Dulce Amor Comenta TV
  • ¿Qué estrategias están implementando los anunciantes para aprovechar estas nuevas ventanas de exhibición?
Por el momento, se trata sobre todo de aprender a través de la analítica y comenzar a hacer pruebas que permitan al anunciante llegar de manera más creativa a su público. Esto lo estamos viendo más que nada en los eventos, donde las marcas utilizan la tecnología de Comenta TV para interactuar con la audiencia y generar visualizaciones que se ven reflejadas en las pantallas gigantes de un estadio o en los monitores del estudio. Lo interesante aquí es expandir la experiencia que está viviendo la audiencia en un espacio físico a la red social, donde es susceptible de ser viralizada y el mensaje de la marca se expande mucho mas allá del límite de evento o la prensa que genere posteriormente.
  • ¿Qué alternativas sugeriría a los productores televisivos y a los canales para que sus contenidos tengan repercusión en las redes sociales?
Es importante que los productores entiendan que la gente ya está conversando en Facebook y  Twitter, pero lo está haciendo en un silo aislado. Al integrar la conversación social como una unidad indivisible del programa, se optimizan los canales de comunicación para que todos se beneficien. El canal puede incrementar la difusión de los contenidos y se genera más interés por parte del público, lo cual resulta en un mayor encendido o en un mayor engagement de la audiencia con el programa. Por otro lado, la audiencia deja de hablar solo entre sí y comienza a participar activamente del programa que ama, lo cual incrementa su participación y por sobre todo su sentido de pertenencia.
Por otra parte, los realizadores deberán conocer qué motiva a su audiencia a participar y saber aprovechar la integración de esas repercusiones durante el transcurso del programa. Por ejemplo, si hay una entrevista, elegir una pregunta del público para mostrar en pantalla. Eso incrementa las participaciones y mejora la calidad de tweets que se escriben. También está bueno integrar un contador de mensajes para conocer la reacción de la audiencia, ya sea en forma de encuesta o de opinión aislada, lo cual invita a que la gente participe del programa y se motive mas allá de las reacciones espontáneas.

Redes sociales: nuevos indicadores para comprender a la audiencia, más allá del rating

Por: Carolina Roncarolo

Un estudio de Nielsen y SocialGuide sobre el comportamiento de las audiencias en EE.UU arrojó que, en 2012, 32 millones de norteamericanos publicaron tweets sobre contenidos televisivos ("New study confirms correlation between Twitter and TV ratings", 2013).

La periodista Eliza Kern advierte sobre un creciente uso simultáneo de TV y redes sociales durante eventos televisados en vivo (“How social media is becoming as important a live event as the live event itself”, febrero 2013). Ejemplifica esta tendencia con cifras del Super Bowl: en 2012, se calculan 13.7 millones de tweets al respecto, que en 2013 ascendieron a 24.1 millones.

En sintonía con estos indicadores, el sondeo de Nielsen y Social Guide postula que un incremento en el volumen de tweets acerca de un determinado programa se corresponde con un aumento de su rating, especialmente en audiencias jóvenes. Y, de esta forma, asevera que Twitter es una de las tres variables estadísticas significativas para alinear con el rating.



Por su parte, un artículo de InnovaTV Summit propone una postura más moderada: Twitter incide en el rating, pero es sólo un indicador, dado que su número de usuarios aún no es mayor que la cantidad total de personas que mira un programa ("What the Twitter correlations to TV ratings really mean", marzo 2013).

En Argentina, Juan Melano, fundador de ComentaTV, sostiene que estamos retornando hacia una nueva forma de consumir el medio: la "TV compartida" ("El retorno de la televisión compartida", Diario La Nación, febrero 2013). Según las cifras de ComentaTV, durante 2012, más de 3 millones de televidentes argentinos se volcaron a las redes sociales para comentar en vivo sus programas de televisión favoritos.

Si bien estos 3 millones de "tele-twitteros" argentinos representan sólo el 10% de los más de 30 millones norteamericanos, existen otros sondeos que avalan la afirmación de Melano. A través de su propio panel de consumidores cibernéticos (The Connections Panel), la agencia de medios Initiative contactó a consumidores en Argentina y otros países (Alemania, Australia, Canadá, China, Estados Unidos, Gran Bretaña y Países Bajos), para entender cómo los medios sociales funcionan integrada y complementariamente con la TV.

Su estudio “El nuevo poder de la televisión” ("The new power of television", noviembre 2012)  explica que  la explosión de las redes sociales  ha generado un renovado interés por la TV, que se encarna en un nuevo tipo de consumidor: el “tele-conversador”.  Los “tele-conversadores” representan más de la mitad de los televidentes de entre 16 y 54 años. Generan historias y diálogos paralelos sobre  lo que ven en pantalla, comparten con sus seguidores los contenidos que les gustan, y publican frecuentemente sus preferencias en las redes sociales.

En el siguiente video, el fundador de ComentaTV explica cómo funciona la aplicación y por qué constituye una herramienta útil para que canales y productoras puedan medir el impacto de su programación en las redes sociales, y entender qué hay detrás de la interacción entre audiencia y contenido.


"Nuestra relación con la televisión es puramente emocional. Y aunque su consumo sigue siendo individual, la necesidad de compartir esas emociones es un impulso poderoso", concluye Melano. Sarah Ivey, Directora Mundial de Planificación de Comunicación de Initiative, destaca el potencial de negocio que hay detrás de la sinergia entre TV y redes sociales. “La televisión se ha convertido en un punto centro de  navegación en lo relativo a experiencias de marcas, donde la gente puede involucrarse  de tal modo que crean sus propias versiones sobre la historia a través de diferentes pantallas. Las marcas están viendo los beneficios que genera la innovación en este espacio, y es verdaderamente una gran oportunidad para nuestra industria.”

jueves, 11 de octubre de 2012

Desafíos e interrogantes de la “ciber televisión”: redefiniendo la TV del futuro

Dra. Gabriela Fabbro (*)

Los analistas necesitamos dar un nombre a nuestro objeto de estudio. Y la televisión de la actualidad es definida como “ciber televisión”, “televisión a la carta”, “ciber video” (1), conceptos que se suman a las anteriores definiciones de “paleo televisión”, “neo televisión”, “post televisión” e “hiper televisión”. Si uno piensa que la “paleo televisión” tuvo entre 30 y 40 años de duración, la “neo televisión” no llegó a 20, la “post televisión” no llegó a 10, la “hiper televisión” tiene 5 y la “ciber televisión” tiene un año de historia, podemos afirmar que, en 60 años de TV, estas etapas son cada vez más efímeras y nuestro objeto de estudio está muy cambiante.



Por otra parte, los contenidos audiovisuales son los más desarrollados y consumidos en el ciberespacio, ya sea que hayan sido concebidos como videos ficcionales, con el propósito de contar una historia…


…O no, como el retrato de la anécdota de la mascota que “canta” el feliz cumpleaños.


(1) Cfr.“Los cibermedios en América Latina y la Web 2.0” (Revista Comunicar, Said y Arquila, Barranquilla, Colombia, 2011)

Hacia una nueva concepción de la recepción televisiva: horizontalidad y “prosumidores”

Tanto en los medios tradicionales como en los nuevos medios, hoy estamos frente a un paradigma de comunicación horizontal y multidireccional. Las audiencias están compuestas por muchas más personas que antes, y éstas se encuentran cada vez más dispersas, pero, paradójicamente, hoy podemos saber sobre ellas más allá del rating que marcamos anoche en la medición de IBOPE. Frente a algo cuantitativo como es el rating en TV abierta, en el ciberespacio estamos hablando de miles de personas que pueden acceder a nuestro contenido, cuyos consumos debemos analizar desde una mirada cualitativa y no tanto cuantitativa.

Por otra parte, todos nos convertimos en emisores y receptores al mismo tiempo, y este fenómeno está directamente vinculado con la horizontalidad y democratización de la información que claramente propone el ciberespacio. La pregunta que habría que responder es si todos estamos capacitados para ser emisores y receptores. Al respecto, sostengo que la figura del editor sigue siendo importante, para que el emisor siga teniendo cierto “dominio” sobre el contenido.

Características del relato audiovisual en la cibertelevisión

Por la fragmentación, la falta de atención, la rapidez, la brevedad y la prevalencia de lo efímero, estamos asistiendo a narrativas cada vez más fragmentadas (“microrrelatos” o “nanorelatos”, sintetizados en 140 caracteres). Vamos hacia los relatos breves que son condensación de narraciones extendidas: uno ya no ve la película completa (dado que tal vez ya no disponga de una hora y media para hacerlo), pero ve la primera secuencia y el tráiler porque se lo recomendó un amigo en You Tube. La existencia de narraciones breves como condensación de narraciones extensas implica que alguien pensó en narraciones extensas para que luego sean consumidas de modo efímero. Y esto es un desafío muy interesante desde el punto de vista del gestor de contenidos: ¿las producciones audiovisuales deberían concebirse como tales independientemente de la plataforma en la que vayan a ser exhibidas, o deberían modificarse según el soporte?

A raíz del análisis que estamos haciendo sobre las webseries en el Observatorio de la TV, intentamos comprobar la hipótesis de queel contenido no se modifica tanto. Por ejemplo, una webserie que nace en Internet y luego pasa a un canal como MTV sí sufre cuestiones de producción y edición propias de las exigencias del medio televisivo. Pero, a la vez, también hubo casos de series que pasaron a la red, con seguidores y demás. La modificación del contenido pasa por otros artificios y estrategias.


Pensando en algunas características propias de este discurso audiovisual que está circulando por el ciberespacio, señalo algunas categorías y cuestiones narrativas. Claramente, este contenido está superando la dimensión espacial. Si antes hablábamos de “pantalla de TV” y el montaje tradicional del cine indicaba cómo distribuir los elementos dentro del encuadre, hoy las leyes de la continuidad no están respetadas: los personajes se van de cuadro, entran por arriba y por debajo, el raccord no existe…

Varias de las leyes que sostenían la clasicidad del relato se suprimen, y éste se hace ubicuo, puede fragmentarse temporalmente, es decir, un fragmento puede ser visto en forma circular, con sincronías y asincronías. Por lo tanto, empieza a perder los límites espaciales y temporales. El receptor puede hacer un uso sincrónico o asincrónico del contenido; el “menú a la carta” habla de la asincronía: se consume en el momento en que yo puedo, y no cuando el emisor decide ponerlo al aire.

Al menos por ahora, este fenómeno se da con el entretenimiento: los focus group realizados al respecto están llegando a la conclusión de que la mayoría de los contenidos audiovisuales tienen un primer uso asociado al entretenimiento, luego a lo informativo, a lo económico- institucional y, en muchos casos, ya en una lectura psicologista de la recepción, ayudan a construir identidades. El hecho de poner el video de la mascota está expresando una privacidad que se hace pública y, a su vez, está construyendo la identidad de ese nuevo emisor que es receptor. Claramente este es el motor de las redes sociales, y el contenido audiovisual es lo que más se transmite y viraliza a través de ellas.

El lenguaje audiovisual en este tipo de discursos no constituye unidades de sentido cerradas, como por ejemplo “la película” o “el episodio de la serie número tal en temporada cual”. Esa es la idea de obra, pero hoy estamos frente a la noción de textos, que lo que hacen es estallar el sentido: no tienen una unidad cerrada ni un único sentido; por el contrario, cada uno de los usuarios va a darle un sentido a los significados que puso ese emisor. En un libro, película o novela antes había un significado que era decodificado como tal. Hoy podemos hablar mucho más de una dispersión del sentido a partir de lo que un receptor decodifica de un texto audiovisual.

Los usuarios generalmente construyen el orden definitivo que tiene un discurso audiovisual, es decir, finalmente, si quiero ver algo de una película determinada, veo la secuencia, veo el tráiler, y hasta hoy la industria del DVD nos presenta la película por escenas principales. Por lo tanto, yo le doy el orden que deseo a un texto que fue pensado de otra manera, que tenía otra lógica desde el guión y su estructura narrativa, otra lógica desde los plot points y desde los picos de tensión. Toda la fórmula que el guionista ponía al servicio de un texto y que podía ser decodificada de una manera, ahora es cuestionada y explota frente a estas nuevas formas de consumo.

Estamos frente a una pantalla que se desliza, que se va abriendo frente a nuevas ventanas, es una pantalla que circula y que no tiene límites, y justamente todo ese encuadre y toda esa distribución de elementos, objetos y personajes hoy realmente estalla a partir de estas nuevas formas narrativas. Por su parte, la brevedad atenta mucho contra la dosificación de la información cuando uno tiene que contar algo. Porque, aunque uno tenga la posibilidad de hacerlo, no va a ver una hora y media de película en un teléfono móvil; preferirá consumir algo mucho más breve y efímero. Aquí está el desafío para los gestores de contenidos.

En conclusión, gran parte de las respuestas están en las buenas historias, independientemente de que sean de una hora de duración o escritas en 140 caracteres. Hay que destacar que las audiencias (cada vez más críticas e independientes) sabrán valorar una buena historia, más allá del formato, el soporte o la extensión. Aquí reside el gran desafío de los gestores de contenidos: saber contar bien lo que luego la gente valorará como una buena historia.

(*) La autora es Directora del Observatorio de la Televisión y profesora en el Programa de Gestión de Contenidos de la Escuela de Posgrados en Comunicación (Universidad Austral). Este artículo resume las ideas principales de su presentación en el Workshop “La gestión de contenidos en el universo post media”.