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viernes, 11 de abril de 2014

El Observatorio presentó los resultados de su investigación sobre el dibujo animado "Plim Plim"

La Dra. Gabriela Fabbro presentó, con gran éxito, los resultados de la investigación que el Observatorio de la Televisión (OTV) realizó para la productora Smilehood, ante sus directivos y 32 miembros de su equipo.

El trabajo estuvo compuesto por el análisis de toda la cadena de valor del dibujo animado Plim Plim, que incluyó: análisis de contenido de episodios de la serie, obra teatral, CD y canciones, merchandising, página web de la productora, y página de Facebook del dibujo, además de la realización de focus groups con niños de 3 y 4 años en jardines de infantes, para medir el impacto del dibujo en ellos.

El grupo de trabajo estuvo integrado por seis miembros del equipo del OTV y por dos profesoras especialistas en el tema de TV e infancia, que aportaron su conocimiento en la realización de los focus groups y en el análisis realizado.


Uno de los pilares de investigación del OTV está enfocado en TV, escuela y familia. Para más información, acceda a los artículos y estudios publicados en este blog haciendo click aquí.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Belén Igarzábal: "Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida”

En tiempos en que los nuevos medios enriquecen y complejizan el vínculo entre productores y “prosumidores” del mensaje audiovisual, Belén Igarzábal exhorta a un debate más profundo sobre los contenidos, a partir de temáticas que convoquen y movilicen al público, fomentando su participación.
Por: Carolina Roncarolo

Belén Igarzábal es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés - Grupo Clarín - Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de medios de comunicación. Trabaja como docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO.

A grandes rasgos, ¿qué busca hoy el televidente argentino en la televisión?

El televidente busca lo mismo que ha venido buscando en este último tiempo; no creo que haya cambiado demasiado su vínculo con la pantalla audiovisual televisiva. Claramente, hoy el acto de mirar televisión se complementa con otras pantallas y otras posibilidades de interacción, dadas por los nuevos medios. Pero en lo que se refiere a géneros televisivos, el vínculo no cambió demasiado.

Me parece que la relación que establece la TV con los televidentes argentinos se basa principalmente en el entretenimiento, la emoción y la información. En general, los espectadores siempre han buscado un “otro” que despierte en ellos determinados procesos afectivos y emocionales, principalmente relacionados con la identificación, con la empatía y con el acceso a información.

La psicología de medios tiene muchos estudios empíricos y encuestas sobre la relación entre audiencias y TV. En muchos de ellos, el entretenimiento y la información aparecen como los pilares que sustentan el vínculo “televisión – televidentes”.

Por su parte, la identificación consiste en “verse reflejado” en “eso” que pasa en la pantalla audiovisual (independientemente del género televisivo), concepto que se asocia a la noción de “reconocimiento” que propone Jesús Martín Barbero.

¿De qué modo la nueva oferta de contenidos, soportes y alternativas de participación que ofrece Internet ha modificado los hábitos de consumo de las audiencias argentinas?

Me parece que hay mucha más posibilidad de interacción entre los televidentes, a partir de foros, de blogs y redes sociales. Hoy existen espacios de participación mucho más ampliados exponencialmente, e inmediatos. Estos nuevos soportes fomentan o aumentan la necesidad de participar en el suceso audiovisual.

La posibilidad de generación de contenidos que permiten los nuevos medios enriquece, retroalimenta y complejiza la producción de los programas televisivos. Si en la “paleo televisión” la verdad la tenía el enunciador (que miraba a la cámara y contaba “la” realidad), en la “neo televisión” la verdad estaba dentro de la televisión (a partir del debate que se genera en ella misma), en la “post televisión” la verdad está en el video mal grabado por un celular.

Las redes sociales fomentan la inmediatez de la opinión y la retroalimentación: por un lado opino, comento, recomiendo, y por el otro lado también me entero. No obstante, la televisión aún es el medio donde se va a chequear la información que se obtiene en redes sociales. Como dice David Morley, nos enteramos por Twitter, por mensajes de texto, por un mail, pero ante la crisis volvemos a la TV a chequear. Después hay que discutir en qué formato está la credibilidad, si en un periodista o en un video casero. Pero, definitivamente, la credibilidad sigue en la televisión, dada su función social, que nos define como un colectivo que pertenece a cierto país, grupo, comunidad o sector.

¿Cómo interactúa el televidente del siglo XXI con la televisión? ¿Qué historias y qué relatos lo motivan a conversar sobre lo que ve en pantalla?

Nuevamente, insisto en los pilares fundamentales que sustentan el vínculo entre TV y televidentes: identificación e información.

Lo que más convoca es lo que interpela al destinatario. En mi opinión, lo que más convoca tiene que ver con la identificación, que parte de verse reflejado en un “otro” que experimente cualquier situación que nos atraviese, ya sea una noticia o la tensión que genera un evento televisivo. Me parece que siempre estamos buscando a un “otro” que nos provoque “algo”, y eso es lo que nos moviliza a producir. Antes había que escribir una carta al diario, ahora sólo alcanza con 140 caracteres: es más fácil participar.

La ficción es todavía el gran foco de identificación y vínculo estrecho con los personajes, con la narración, con la historia… En las redes sociales hay mucha formación de comunidad; por ejemplo, en determinados blogs se desarrollan fan fictions, comunidades que van creciendo en torno a personajes o narrativas de ficción.


Por el otro lado, la novedad de la información (junto a los deportes, las catástrofes y el vivo televisivo) suscita explosiones de participación en las redes sociales. De hecho, uno lee en Twitter las publicaciones de twitteros que opinan, y hasta que enciende la televisión no entiende de qué están hablando. Hay códigos en Twitter que convocan a uno a la TV para ver qué está pasando.


En resumen, creo que lo que más fomenta la interacción tiene que ver con una novedad, con una noticia, con algo que surge a partir de programas de cualquier índole. Respecto a la ficción, el hashtag de un personaje o el hashtag de un programa van generando códigos y comunidad, que se van manifestando en redes sociales de todo tipo, foros y blogs.

¿Qué nuevas posibilidades aportan las narrativas transmedia al vínculo entre TV y espectadores?

Creo que son una novedad que aportó Internet y que han generado un nuevo lenguaje. Como dice Carlos Scolari, el relato ya no es el programa de televisión, sino que el relato se construye a partir de todas las plataformas. Y hay algunos programas que utilizaron bien las narrativas transmedia



Por ejemplo, respecto a Breaking Bad, hay un sitio donde vos podés crear tu personaje y diseñar tu nombre con la tipografía de la serie, para luego ponerlo en tu Twitter como foto de perfil. Esos también son contenidos transmediáticos, porque son juegos que hacen al relato. Me parece que eso es lo fundamental en el ida y vuelta: incluir al destinatario, hacer que se sienta parte del relato.

Otro ejemplo sos fan fictions (desde Harry Potter y El Señor de los Anillos), en los que el televidente se siente parte inmediata y activa de un relato donde puede escribir un capítulo, hacerse un avatar, escribir su nombre con la tipografía del programa...

También cuenta la creatividad de los productores, que aprovechan los nuevos medios para captar la atención del "prosumidor". Por ejemplo, TN y la Gente, donde el planteo es “¿Te gusta hacer videos? Bueno, tráemelos y yo los pongo al aire”. Por un lado, están generando mayor producción y mayor participación y, por otro, pueden ver por dónde está la audiencia y convocarla a partir de un material que a ellos les parezca más creíble. En síntesis, mezclan su propia narrativa con la narrativa de los prosumidores y hacen un nuevo producto, para potenciar la interacción con el público.


¿Existe hoy en Argentina un debate instalado en la esfera pública acerca de los contenidos televisivos?

En mi opinión, hay lugares donde hay debate. Pero son pocos. Principalmente, creo que el debate se da en las Universidades. Sin embargo, me parece que hay mucho más debate sobre la tecnología que sobre el contenido televisivo. Hoy estamos hablando mucho más sobre antenas, decodificadores, normas, usuarios, cantidad de conectados al cable… Hablamos más de cables y aparatos que de contenidos.

El debate sobre contenidos ha sido muy escaso y muy acotado, y en general muy enfocado desde la crítica apocalíptica, que es lo más fácil de hacer. También es muy común criticar algo que se disfruta en privado. Falta una mirada más enriquecida, que realmente se pregunte qué le pasa a la audiencia, por qué la audiencia mira determinadas contenidos, a qué estructura de contenido responde determinado formato para suscitar el interés de determinadas audiencias. Es mucho más fácil criticar un programa de alto rating que analizar el vínculo que establecen las audiencias con los contenidos de dicho programa.

Hay que complejizar el concepto de calidad televisiva; antes, se lo relacionaba únicamente con cultura y documental. Y la dimensión más compleja de este concepto hoy no se da en la gráfica ni en la televisión, y en la academia se presenta muy poco, porque se discute más tecnología que contenido.


Por otra parte, cuando pensamos en el televidente realmente tenemos que pensar en esos procesos que atraviesan ese vínculo que tiene con los contenidos audiovisuales. En mi tesis de maestría, me pregunté por qué la gente miraba reality shows del estilo de Gran Hermano. Y descubrí que desde la academia era una crítica, desde la prensa también. Hasta desde las mismas audiencias era una crítica. Y luego, el programa figuraba primero en rating, primero en venta de revistas… Todavía todos e incluso las audiencias tenemos una mirada muy culturosa de lo que debería ser la televisión, porque tenemos grabado que la televisión debe educar, y que no es lo que están buscando las audiencias, o algunas audiencias.



Cuando yo hice las entrevistas sobre Gran Hermano, preguntaba a la gente qué era lo que le gustaba de los reality shows. Y respondían que no los miraban, porque les resultaban una porquería. Acto seguido, les preguntaba qué opinaban de Gastón Trezeguet. Y comentaban todo tipo de anécdotas. Este es un claro ejemplo del consumo vergonzante. No es sólo echarle la culpa al ámbito académico, al ámbito público o al ámbito periodístico. Se trata de la cultura que nos atraviesa, que pretende una cultura de elite, cuando la cultura es algo que tenemos en común, como decía Jesús Martín Barbero. Creo que lo que habría que preguntarse es: este producto audiovisual qué tiene, qué provoca, qué pasa acá… y poner realmente la mirada en ese vínculo.

La audiencia tiene criterio. Marcos Gorbalán, con quien trabajé durante varios años, me comentaba que cuando Jorge Rial mostró las cartas de Juan Castro le bajó el rating. Y cuando mostraron sexo en Gran Hermano también bajó el rating, porque a la gente le gusta la histeria, no le gusta el sexo explícito. Y cuando en Bailando Kids invitaban a “perrear” a las niñas, también le bajó el rating. Preguntémonos qué le pasa a la audiencia, porque la gente también “castiga” lo que se va de criterio. Si le ponés basura, la gente no mira basura.

Yo creo que hay una curva dramática en la ficción y en todos los programas, que es la tensión que genera determinado programa de TV, que a la gente le atrae y le entretiene. Y no está mal. Obviamente, tiene que haber alguien que regule y que controle determinados contenidos en relación con las minorías, con el rol de la mujer, con los niños fundamentalmente. Pero no diciendo que todo es una porquería y que hay que poner teatro en la televisión, o canales culturales con medio punto de rating. Hablo más que nada de los canales generalistas y temáticos.

Respecto al cable, ahí sí se pueden poner programas culturales con medio punto de rating. Pero los canales masivos, que llegan a toda la audiencia (por aire, TDT, etcétera), ahí es fundamental preguntarse qué contenidos convocan a la audiencia y qué le pasa a dicha audiencia con el contenido que se le ofrece.

A grandes rasgos, ¿considera que al televidente argentino le interesa hacer públicas sus opiniones, consultas, reclamos, etc. sobre lo que ve en televisión? ¿Por qué?

Para mí, el argentino siempre quiere opinar. Somos opinólogos, ya sea para explicar cómo hacer un asado, cómo jugar un partido de fútbol o cómo producir un programa de televisión. Me parece que somos una cultura verborrágica. Y esto lo vemos en las redes sociales. Nos dan una herramienta para opinar y para participar, y la gente participa.

Sí me parece que hay algunas variables que hay que analizar y tener en cuenta, que tienen que ver con el tipo de participación (es mucho más fácil la crítica, por un lado, y por otro, el consumo televisivo es algo muy íntimo que no se confiesa). Es mucho más fácil participar y opinar sobre un programa periodístico que sobre un reality show “mal visto”. Esto aplica a determinados sectores socioculturales que tienen computadora, banda ancha y participan en redes sociales. En ese sector, es más fácil la opinión anónima o la opinión más crítica.

En otros sectores socioculturales que consumen más televisión sin avergonzarse porque no tienen esta imposición cultural académica, creo que sería mucho más fácil lograr una participación espontánea. Respecto a la participación virtual e inmediata, el tema que nos atraviesa es el acceso a una computadora y a Internet.

¿Existe hoy en Argentina interés y voluntad de asociación y participación por parte de los televidentes?

Me parece que hay temas que convocan, movilizan y fomentan la participación del público. Creo que es fundamental saber reconocerlos, marcando lineamientos para el debate y la participación.

Hay cuestiones que movilizan más que otras. En líneas generales, es más fácil imponer agenda que reconocerla. Me refiero a aquellos temas con los que la gente se identifica, donde se siente reconocida, donde se sienta interpelada. Porque quiero que en la novela siga el protagonista, o porque la mujer está segregada, o porque no se respetan los derechos del niño, o porque me mintieron cuando dijeron que tal político dijo una cosa que no era. Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida.

Actualmente hay muchos temas impuestos desde los medios, que no sé si interesan tanto a las audiencias. Por ejemplo, el Grupo Clarín versus el Gobierno Nacional. Yo creo que hay mucha bajada de línea desde medios del Gobierno y de los partidos opositores, que ponen en agenda temas, y en realidad a mi mamá no le interesa de quién es cada canal. En síntesis, hay temas que circulan en el escenario público, pero no sé cuánto tienen de impuesto y cuánto tienen de reconocido.

Me parece que los temas que circularon más espontáneamente han estado relacionados con denuncias… que, en última instancia, también tienen que ver con la crítica. A su vez, hay mucho debate sobre la transparencia de la información, y ahí sí hay un coletazo por el debate sobre los medios, que las audiencias toman como propio.

Por último, es fundamental pensar qué pasa con eso luego. Si la gente participa y después no pasa nada, ahí se diluye la participación. Es un aprendizaje o una transición que los canales y productoras realmente escuchen qué está conversando la gente, y que haya una retroalimentación.

Hace poco di una charla sobre trastornos de alimentación y medios, y en un libro que se llama La mujer del medio, de Adriana Amado, estaba el ejemplo de la ballena de Slim. Distintas asociaciones de defensa de los derechos de las mujeres se quejaron, y lograron que se deje de publicitar el aviso. Pero, después, el Canal América apeló y lo volvieron a poner al aire. Entonces, queda claro que las audiencias pueden hacerse escuchar, pero vale la pena preguntarse qué pasa si después eso queda en la nada.

En mi opinión, una asociación de usuarios de medios audiovisuales debería plantear más debates sobre ciertas cuestiones, y luego tendría que habilitar instancias públicas, o alentar a los propios canales para que escuchen el televidente y le den posibilidades de expresarse. Creo que hay que orientar el debate, pero siempre hacerlo desde las temáticas que movilizan a la gente. Me parece que por ese lado es más fácil convocar, y desde ahí ir proponiendo y orientando debates que colaboren a hacer una televisión mejor.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Belén Igarzabal (docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO, Argentina)



martes, 10 de diciembre de 2013

El Gobierno salteño presentó en Buenos Aires una Guía sobre tratamiento periodístico de la niñez en los medios

La publicación fue editada recientemente por el Gobierno de Salta, con apoyo de UNICEF Argentina, y la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia (SENNAF). Busca promover un tratamiento periodístico adecuado de las temáticas de niñez y adolescencia.

El Gobierno de Salta presentó en Buenos Aires la publicación “Los chicos, las chicas y sus derechos en la comunicación”, una guía que tiene por finalidad ser una herramienta de apoyo en la práctica periodística, al ofrecer un conjunto de recursos sobre cómo abordar a la niñez y adolescencia en las noticias y coberturas sin dejar de respetar sus derechos. Se trata de la primera publicación en el país en su tipo.


El acto se realizó en sede de la Casa de la Provincia de Salta, en Buenos Aires, y contó con la participación del Secretario de Niñez, Adolescencia y Familia de la Nación, Dr. Gabriel Lerner; el Representante de Salta en el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (COFECA), Federico Dada; la Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, Lic. Cynthia Ottaviano; y la Responsable de Comunicación de UNICEF Argentina, Lic. María José Ravalli.

Lerner destacó a la guía editada por el gobierno salteño. “Es la demostración de cómo una Provincia puede adelantarse a un trabajo que el Gobierno Nacional aún no ha consolidado. Es necesario que propongamos este recurso para trabajar mancomunadamente entre todos los actores, y que lo socialicemos en el Consejo Federal de la Niñez, a fin de mejorarlo y superarlo”, advirtió.

El Secretario de Niñez de Nación también resaltó la importancia de la autorregulación en los medios de comunicación, además de la responsabilidad y el compromiso por parte de los licenciatarios. "Es ingenuo y también irresponsable pensar que sólo los padres y maestros criamos a los chicos, porque están envueltos en un mundo en que los medios tienen la capacidad enorme de construir subjetividades", afirmó Lerner.

El Representante de Salta ante el COFECA y coordinador editorial y autor de la publicación, Federico Dada, consideró que la guía será un aporte al campo de la comunicación, aunque planteó la necesidad de cambios culturales en los actores del sector (tanto de medios como de comunicadores). A su vez, abogó por la autorregulación y el mayor compromiso de los periodistas con la elaboración de noticias y/o coberturas mediáticas respetuosas de los derechos de los chicos y chicas.

De izquierda a derecha, Lic. María José Ravalli (UNICEF), Federico Dada (COFECA), Dr. Gabriel Lerner (SENNAF), Lic. Cynthia Ottaviano (Defensoría del Público) y Dr. Sergio Etchart (Delegado de la Casa de Salta en Bs. As).

La defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes

Por su parte, la Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual de la Nación, Lic. Cynthia Ottaviano, felicitó al Gobierno de Salta por trabajar por los derechos de los chicos y chicas, en plena sintonía con la misión que tiene la Defensoría del Público. “Dentro de ese universo heterogéneo que son las audiencias, hay niños, niñas y adolescentes que también tienen derecho a reclamar como sujetos. Y ese es el gran cambio en este paradigma de la comunicación en la perspectiva de los derechos humanos” aseguró. Luego agregó que “ya no consideramos a los niños niñas y adolescentes como objeto nada más que de consumo o de venta, sino que los consideramos plenos sujetos de derecho”.

María José Ravalli, de UNICEF, advirtió que el desafío por delante es grande. “La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual plantea un marco beneficioso para que haya coberturas con más calidad. Pero solo con la ley no habrá un cambio; la realidad indica que se necesita un cambio cultural de parte de los periodistas, los medios y de la sociedad que tome conciencia”. Elogió que el Gobierno de Salta haya tomado la iniciativa, y agregó que “el desafío que nos toca es convencer a los demás de que, para tener una comunicación democrática de la niñez, necesitamos construir entre todos una nueva forma de hacer noticias”.

La publicación fue editada a través del Ministerio de Derechos Humanos de la Provincia de Salta, con el apoyo y colaboración de UNICEF Argentina, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) y la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Primer informe sobre el tratamiento de la infancia en la publicidad argentina (Empresas x la Infancia)

Empresas por la Infancia (ExI), una iniciativa de Fundación Arcor, Save The Children y UNICEF, que desde el año 2006 desarrolla acciones con el objetivo de movilizar en el sector privado prácticas de Responsabilidad Social Empresaria desde la perspectiva de los derechos de la Infancia (RSE-I), presentó el Primer Informe de Comunicación, Marketing e Infancia. El documento es el resultado de una labor colaborativa en conjunto con empresarios, referentes del Marketing y la Publicidad, el Consejo Publicitario Argentino y organizaciones sociales.



El Informe busca promover la reflexión en torno al vínculo entre las prácticas de Marketing y los derechos de la infancia, partiendo de la premisa de que niños y adolescentes son especialmente vulnerables a los efectos persuasivos de la publicidad. Los mensajes, actitudes y situaciones retratadas en las piezas tienden a tener un mayor impacto entre ellos, pudiendo incluso distorsionar su visión del mundo.

Con el objetivo de que todos los actores involucrados en este asunto asuman esa responsabilidad y contribuyan al cometido, el Informe ofrece una serie de recomendaciones. A nivel corporativo-estratégico, se insta a conocer la reglamentación nacional vigente, y se propone adherir a lineamientos voluntarios y difundir esa información entre los empleados de las empresas, incluyéndolos en sus políticas. Además, sería muy valioso que cada empresa explicite por escrito pautas para la difusión que tengan en cuenta la situación de los niños y sus derechos.

A nivel interno, a aquellos encargados de crear o aprobar piezas publicitarias, se los exhorta a analizarlas en clave de infancia, atendiendo a preguntas tales como qué tipo de valores se están promoviendo y a qué clase de acciones se está incitando, así como asegurarse de que éstas no se aprovechen de la credulidad de los más chicos. 

Por otro lado, es primordial que sean cuidadosos con la utilización de imágenes de niños en comerciales, ya que el impacto es mayor por la identificación que se genera. También deben ser cautelosos con la elección de los canales de comunicación para los mensajes. Conviene que eviten la inclusión de merchandising o PNTs (Publicidad No Tradicional) en programas infantiles, así como realizar acciones en jardines maternales, escuelas o durante espectáculos culturales y deportivos.

Por último, es importante considerar que el poder de las comunicaciones puede ser utilizado a favor de la infancia. En este sentido, los comerciales representan una oportunidad que los responsables de las empresas podrían aprovechar para transmitir a los niños valores positivos, tales como la diversidad cultural y la igualdad de género, entre otros.

Para logar comunicaciones corporativas socialmente responsables con la infancia, los empresarios, publicistas y productores deben ser conscientes de los mensajes que emiten. Dada su posición, su obligación de respetar los derechos de los niños se complementa con la responsabilidad de promoverlos. Tal como señalan los socios de ExI: “El compromiso de cada actor social, y en particular de las empresas, con el efectivo cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes es imprescindible e impostergable en todos los ámbitos de acción”.

lunes, 14 de octubre de 2013

Sebastián Sánchez Castillo: "La TV es una institución pública, capaz de vertebrar sociedades más justas y democráticas"

El Dr. Sebastián Sánchez Castillo, docente de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia (España) explica por qué la TV sigue siendo un referente cultural y de entretenimiento de masas. En tiempos de consumo multipantalla y usuarios más participativos, Sánchez Castillo postula que la institución televisiva debe estar reglada "bajo criterios de consenso político y de servicio público". El rol de las asociaciones de teleespectadores y de los observatorios de medios.
Por: Carolina Roncarolo

¿De qué modo la nueva oferta de contenidos, soportes y alternativas de participación que ofrece Internet ha modificado los hábitos de consumo del público?

Lo primero que Internet ha producido en la gestión televisiva es la desaparición definitiva de las parrillas fijas de programación. Las televisiones convencionales tienen que creer que habrá un cambio inminente en los hábitos de consumo televisivo. Los espectadores van a dejar de consumir televisión vinculada a una estructura temporal, provocando que la audiencia generalista en abierto pueda caer el 20% o el 30%. 

Mientras que en la televisión, en la prensa o en la radio el colectivo de espectadores está atento a una misma oferta, en Internet domina la lógica de la demanda: el colectivo de internautas ve lo que quiere y cuando quiere. Aunque sin olvidar lo que señalaba Wolton en Elogio del gran público: una teoría crítica de la televisión (1992), “Internet es una herramienta espléndida, pero fomenta lo que llama la soledad interactiva”.

Ocurrirá con Internet lo mismo que pasó con el nacimiento de la televisión, al desterrar los peores augurios que anunciaban la desaparición de la radio y del teatro. Las tecnologías se acumulan, compiten, pero no se destruyen entre sí, tal es la necesidad de comunicación del Hombre. La comunicación humana es compleja y es un error pensar que sólo la técnica ayudará a mejorarla. No es verdad. Creamos nuevas técnicas y nacen nuevas frustraciones sobre nuestras expectativas de comunicación. 

En este contexto de cambio tecnológico, ¿qué hay de nuevo y qué permanece constante en el vínculo que las audiencias tienen con la televisión? 

La revolución tecnológica ha hecho emerger una nueva cultura, generando contenidos audiovisuales específicos, formas nuevas de comunicación y un nuevo espacio cultural "desterritorializado": la red. La mentalidad del televidente de la Web 2.0, es decir, el modelo en red y multiplataforma, le lleva a exigir que sus contenidos se desplacen con él y sean accesibles en cualquier dispositivo. Dichos contenidos son demandados bajo la necesidad personal de disfrutarlos cuando y donde se desee. La libertad de elección de contenidos es únicamente comparable con la libertad de lectura de los mismos.

La convergencia de los medios ha venido para quedarse y, aunque está siendo implantada con menos celeridad de la esperada, las nuevas generaciones seguirán disfrutando de los contenidos audiovisuales televisivos, con un nuevo alfabetismo basado en formatos multimedia para generar espacios basados en un conocimiento que no se ha explorado todavía. Este cambio de paradigma es necesario observarlo desde el prisma de la integración, donde se posibilita la creación de usuarios más participativos, contenidos más abundantes y personales, así como una mayor capacidad de decisión. En definitiva, una comunicación social más democrática.



No obstante, la televisión generalista y en abierto sigue siendo un referente cultural y de entretenimiento de masas. Las nuevas propuestas multipantalla y los relatos híbridos no han desplazado la pantalla familiar, a la vez que se han alejado las viejas concepciones apocalípticas. La pantalla es parte de la familia al ofrecer una ventana abierta al conocimiento, el entretenimiento y a la información.

El televisor ocupa un lugar privilegiado en el entorno familiar, un espacio de reunión y comunión. Se sigue aceptando de forma equivocada que lo que dice la televisión no se discute, siempre posee la razón y articula los tiempos de relación familiar.

El televidente del siglo XXI no difiere mucho de la última década, al concebir el medio televisivo como un relato adoctrinador. La televisión es fácil, barata y muy entretenida. Ideal, para los referentes sociales y evidentemente para los políticos.

En su tesis doctoral (Desarrollo de contenidos digitales en la difusión audiovisual del patrimonio histórico - artístico valenciano, 2009), Ud. define a la TV como una “institución pública”, responsable de “proyectar valores simbólicos y culturales”. ¿Cómo recibe el público esta “proyección de valores” y qué hace con ella?

La actual televisión generalista y en abierto mantiene su hegemonía en la creación de la opinión de masas. Su presencia justa y ordenada produce una proyección del país donde se desarrolla, de sus actividades y de su contexto histórico, político, social y económico. La programación debe estar sujeta a estos valores irrenunciables; los de propiciar espacios de debate, facilitar la crítica social y dar sustento a las culturas y sectores minoritarios más vulnerables. En definitiva, el público debe percibir la televisión como una plataforma de divulgación para sus creaciones y opiniones.

La televisión puede incitar a la reflexión y al pensamiento si se hace un buen uso del medio. Desde la cultura se le pide a la televisión que haga un servicio cultural, pero lo cierto es que no se considera al propio medio como un elemento cultural. Los agentes culturales están más preocupados por mantener altas cuotas de pantalla que por denunciar los efectos desculturizadores de algunas formas de televisión actual.

La problemática no reside tanto en la recepción como en la gestión. La institución televisiva debe estar reglada bajo criterios de consenso político y de servicio público, no descartando otras fórmulas de negocio.


En cuanto a los realizadores audiovisuales, ¿cree que son capaces de establecer un vínculo con el público, que les permita identificar y capitalizar sus inquietudes?

Los realizadores de TV son los responsables encargados de asegurar la continuidad del relato audiovisual. De entre la realidad que nos rodea, estos profesionales seleccionan el encuadre, el punto de vista y la coherencia de la imagen con el sonido. Esto les capacita para crear una relación directa con las necesidades del público.

Deben conocer cuáles son las inquietudes del gran público y ser capaces ofrecer calidad y persuadir con estrategias visuales más o menos conocidas y eficaces.

No sólo se trata de que el realizador conozca las técnicas de edición y de puesta en escena; es necesario que tenga la sensibilidad necesaria para acercarse a las distintas propuestas audiovisuales que mutan actualmente a una velocidad de vértigo. Debe ser capaz de ofrecer fórmulas narrativas que puedan satisfacer a todos los públicos, dentro de un contexto de respeto y de igualdad social.

¿Considera que hoy existe voluntad de asociación, expresión y participación por parte de los telespectadores? ¿Qué casos concretos podría ejemplificar al respecto?

El conocimiento social que sobre la televisión se tiene es cada vez mayor, al entender la gran capacidad socializadora y cultural que este medio tiene para vertebrar unas sociedades más justas y democráticas. Al aceptar que la televisión, como actor activo, forma parte indiscutible de una sociedad, han ido surgiendo mecanismos de control de sus contenidos para salvaguardar los derechos inherentes de los espectadores.

Las asociaciones de telespectadores nacen con la función de fiscalizar los contenidos audiovisuales bajo los siguientes criterios:

  • Necesidad de unos medios de calidad
  • La televisión como “educadora” de la infancia
  • Contenidos respetuosos, en especial con la protección al menor, la integridad física y moral, la diversidad y el respeto a la dignidad humana
  • Los padres y educadores deben ser responsables de transmitir una actitud crítica con la audiencia infantil y juvenil
  • Propuesta para una clasificación de contenidos audiovisuales por edades homogénea e independiente
  • El espacio audiovisual debe ser una creación activa de la participación ciudadana
En España existen en la actualidad numerosas agrupaciones de telespectadores, conscientes del derecho que los ciudadanos y usuarios de la televisión tienen de influir y modificar los contenidos audiovisuales.

También se destacan los observatorios de medios, instituciones que realizan análisis exhaustivos sobre la calidad de los contenidos televisivos en abierto, e informan sobre su impacto, por ejemplo, en la infancia. En mi opinión, constituyen una potente herramienta para teorizar sobre los contenidos televisivos e intentar orientar las decisiones gubernamentales sobre la cuestión.

En definitiva, estas iniciativas se basan en la creencia que una sociedad no es libre si no está bien informada.

Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa al Dr. Sebastián Sánchez (Univ. de Valencia) 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Transnacionalización de la ficción televisiva en los países iberoamericanos (OBITEL, 2012)

"La ficción televisiva es hoy un enclave estratégico para el audiovisual iberoamericano, tanto por su peso en el mercado televisivo, como por el papel que juega en la producción y programación de las televisiones que vehiculan las imágenes nacionales, regionales y los elementos de reconocimiento cultural".

Desde el año 2005, el Observatorio Iberoamericano de la Ficción Televisiva (OBITEL) realiza estudios sistemáticos sobre la producción, transmisión y recepción de ficción para televisión en el plano nacional, regional e internacional.

Con la publicación de sucesivos anuarios sobre ficción televisiva, esta nueva red de monitoreo comparativo del audiovisual iberoamericano integrada por once países  pretende nutrir los proyectos de investigación institucional en universidades, centros educativos, culturales y ONG.

Sus objetivos son estimular la cooperación de investigadores, especialistas y productores y el intercambio de conocimiento para fomentar el desarrollo de la investigación y de la formación.

El anuario OBITEL 2012 es el sexto de una serie iniciada en 2007. Presenta y discute los análisis sobre producción, audiencia y repercusión sociocultural de la ficción televisiva en América Latina y en la Península  Ibérica, con el fin de proponer políticas públicas para la televisión, además de brindar información anual destinada al conocimiento de la industria de cada país y a las tendencias de consumo y expectativas de las poblaciones.

domingo, 5 de agosto de 2012

Belén Igarzábal: “La televisión juega un rol central en la difusión de modelos, formas culturales e identidades”

Con un 96% de penetración en los hogares argentinos, la TV es una de las protagonistas de la vida cotidiana de muchos ciudadanos. La cámara y el montaje “re-crean” y nos acercan una realidad que nos entretiene, nos enseña, nos indigna, nos lleva a reflexionar… ¿Pero qué estrategias se ponen en juego en el discurso televisivo? Belén Igarzábal, docente e investigadora en Comunicación y Cultura de FLACSO, explica cómo el medio televisivo construye sus mensajes.

Por: Carolina Roncarolo

En la presentación de la Diplomatura en Educación, Imágenes y Medios (FLACSO) se hace hincapié en la “transformación o crisis en las culturas e identidades”, generada por el “predominio de las industrias culturales masivas y de las nuevas tecnologías digitales en la producción, circulación y consumo de los bienes simbólicos”. ¿Qué rol juega la TV en este proceso de cambio?

La televisión juega un rol central en la difusión de modelos, formas culturales e identidades. Y más allá de las características formales del medio, juega este rol central principalmente por el grado de penetración que tiene en Argentina. Según el Sistema Nacional de Consumos Culturales (2006), la televisión tiene el 96% de penetración en los hogares argentinos.

De todas formas, la televisión juega un rol central en la difusión de contenidos pero de ahí a cómo se apropien las audiencias de esos contenidos, depende de muchas variables implicadas en los procesos de recepción. El primero, como plantea la corriente de Psicología de Medios, es que el estímulo audiovisual capte la atención del destinatario. Y luego que se establezca un vínculo con ese contenido que tiene que ver con diferentes factores cognitivos.

Al comunicar un concepto, ¿cuál es el "valor agregado" de la imagen en movimiento?

Inés Dussel, una de las directoras del diploma “Educación, imágenes y medios” que dictamos en FLACSO es especialista en estudios visuales y trabaja también el tema de la mirada. Ella considera que la imagen en movimiento puede transmitir un concepto de distintas maneras. Existe la idea de que primero está el concepto verbal y luego la imagen; pero se piensa con imágenes tanto como con palabras. La visualización es importante para el conocimiento. Charles Peirce hablaba del pensamiento diagramático, que no pasa por la verbalización; hay tipos de conocimiento que son más visuales que otros.

Pero partiendo de que la pregunta apunta a conceptos más bien verbales,  Dussel plantea que la imagen en movimiento puede enriquecer un concepto con imágenes o narraciones concretas. Si se habla de desigualdad, se pueden poner rostros, paisajes, objetos que evidencien las injusticias. Pero también esas opciones conllevan algunos riesgos. Cuando se elige poner ciertos rostros y no otros (por ejemplo, cuando se decide usar un lenguaje estereotipado, con imágenes muy trilladas y previsibles), el concepto puede empobrecerse y no enriquecerse. Por eso, habría que pensar en cada caso cómo se resuelve esa “traducción” de lo verbal a lo visual. La imagen en movimiento y asociada a lo oral (audiovisual) suma otras posibilidades expresivas, pero no está claro que lo haga en todos los casos.

¿Qué recursos narrativos se emplean para lograr que la construcción ficcional que plantea el relato audiovisual "simule la realidad"?

El lenguaje audiovisual, como cualquier otro tipo de lenguaje, posee infinitas opciones de codificación, más allá del contenido que se quiera transmitir. En una ficción se van a utilizar recursos que simulen una realidad que se quiere contar, como la creación de personajes, el guión, la escenografía, etc.

Pero hay un detalle no menor en el que habría que reparar: no es que existe una realidad y los medios la simulan. Los medios de comunicación construyen una realidad, mas allá de que sea en un programa de ficción o no. Cada recorte que se hace, la puesta en cámara de un noticiero, el relato de un cronista, la presentación de un conductor también son formas de construcción de la realidad. En un noticiero, por ejemplo, no es lo mismo una cámara fija que la sensación que puede transmitir un cronista corriendo con cámara en mano. Todas las técnicas de producción colaboran a la construcción del mensaje y de la realidad que se quiere transmitir.

Un profesor de nuestro diploma “Educación, imágenes y medios”, Dario Sztajnszrajber, habla justamente en una clase sobre la verdad y la realidad en la posmodernidad. En síntesis, él plantea que la realidad se va constituyendo en el entrecruzamiento de las diferentes interpretaciones que hay sobre los hechos, pero entendiendo siempre que el hecho y la interpretación no son autónomos, sino que la interpretación "hace" al hecho. No es que hay una verdad "allá afuera" esperando frente a posibles formas de abordarla, sino que el abordaje es constituyente de lo real, y por ello la verdad es siempre una construcción.

En la actualidad, ¿considera que la programación en TV abierta argentina estimula o desalienta la reflexión? ¿Por qué? ¿En qué casos?

En la televisión argentina actual existe una programación muy diversa: programas informativos, ficciones, los llamados magazines, los programas de la tarde con debates de los denominados “mediáticos”, como Intrusos por ejemplo, etc. Pero la repregunta sería: “¿Reflexión sobre qué?”. Porque, sí, Jorge Rial estimula la reflexión. Tal vez será sobre la vida íntima de modelos o vedettes. El tema es “¿nosotros estamos de acuerdo con ese tipo de reflexión?”. Y creo que si respondemos que no, caemos en la mirada peyorativa sobre ciertos contenidos y en la postura elitista sobre lo que es la cultura popular.

Si la reflexión que se quiere promover es sobre la situación del país, sobre problemas sociales, sobre temas de interés general, éstos pueden ser promovidos por los noticieros o incluso por cierto tipo de ficciones. Aunque delimitar que ciertas ficciones fomentan a la reflexión porque tratan temas “correctos” como, por ejemplo, la trata de personas (como en su momento trabajó tan excelentemente Vidas Robadas), es caer nuevamente en una mirada sesgada o corta sobre las posibilidades que promueven los medios de comunicación.

¿Por qué una novela como Dulce Amor no podría promover la reflexión también sobre acontecimientos de la vida cotidiana? Valerio Fuenzalida, investigador chileno, postula que las formas de aprendizaje de las audiencias en relación con la televisión tienen más que ver con aspectos de la vida cotidiana que con contenidos formales educativos.

En conclusión, yo creo que toda la televisión promueve la reflexión. Todos los contenidos transmitidos por los medios de comunicación pueden estimular la reflexión. Luego, cómo ellos sean consumidos, percibidos, “recibidos” depende de las condiciones de recepción, de las formas en que se exponen los destinatarios a esos contenidos. En definitiva, depende de las infinitas formas de apropiación de los “paquetes textuales”.

¿Qué características propias del discurso televisivo cree que se reflejan actualmente en la sociedad argentina?

La televisión argentina es un reflejo de la sociedad argentina. Está conformada, hecha, producida y consumida por argentinos. Así como las instituciones, organizaciones y agencias son también un reflejo nuestro, la televisión no escapa a esas características. La Argentina se ve reflejada tanto en Canal 7 como en Canal 13 con Tinelli.

Descargar entrevista completa a Belén Igarzábal-FLACSO

domingo, 8 de julio de 2012

Nacho Girón: El desafío de generar espacios de profundidad en el periodismo televisivo

Para el columnista y cronista de La Cornisa (América TV), la función del periodismo es lograr reflejar lo más fielmente posible lo que sucede en la realidad. ¿Pero es posible hacerlo en televisión? Nacho Girón expone lisa y llanamente cómo “vencer” las limitaciones del medio con astucia, inteligencia y compromiso.

Por: Carolina Roncarolo

A la hora de producir un informe televisivo, ¿cómo lográs un equilibrio entre los criterios noticiables del medio, el frenetismo de la rutina del productor de TV y la responsabilidad social del periodista?

Creo que el equilibrio es muy difícil de lograr porque, desde que sale de la cabeza de alguien hasta que se produce, un informe transita muchas instancias: se graba, se corta, se edita y finalmente sale al aire. Pasa por muchas manos y por muchas personas que piensan diferente, y es interesante cómo se logra el producto final.

El periodista sabe en qué medio trabaja y qué criterios de noticiabilidad aplica. Sabe que a determinado canal le interesa más lo social, a otro lo político y, dentro de lo político, lo político partidario… Sobre esta base, uno va haciendo equilibrio y a veces también malabarismo, como para tratar de encontrar un punto común entre lo que uno quiere hacer, lo que pretende el medio de uno y lo que pretende un jefe directo de ese informe…No hay una regla escrita.

Creo que depende de cada caso y, al menos en lo que yo vivo, exige del que “pone la cara” y lleva adelante el informe un ejercicio interesante de “estar encima” del material, justamente para poder satisfacer a todas las partes y lograr que, a pesar de que pase por muchas opiniones y filtros diferentes, el producto final siga reflejando la realidad, que es lo más importante.

Hacemos informes y hacemos periodismo para tratar de reflejar lo más fielmente posible lo que sucede en la realidad. Esto implica un trabajo desgastante que vale la pena, porque, finalmente, permite poder ver en pantalla informes que sean profundos, lindos y que, en promedio, le gusten a todos los que “metieron mano” en alguna de sus instancias.

¿Qué motiva a la gente a contar sus historias frente a la cámara?

Muchas veces no encuentro respuesta a esa pregunta. No obstante, sostengo que las motivaciones son muy personales. Siempre hay que tener en cuenta quién es el que te está contando la historia. Cuando una persona te confía algo muy íntimo con respecto a lo que está viviendo, o te cuenta un dolor, o incluso hace una denuncia y “pone la cara” como para levantar el dedo contra alguien, en muchos casos lo hace porque está cansada de la realidad que está viviendo en ese momento.

Por otra parte, opino que también hay algo de “imán” con respecto a los medios: la gente, en el fondo, quiere salir, quiere contar, quiere pasar por esa experiencia extraña que es salir en un medio de comunicación, y creo también que muchas veces lo hacen por no darse cuenta de toda la repercusión que pueden tener por salir en un medio.

Es un mix: a veces, realmente lo quieren hacer; otras veces es inexplicable. Y otras veces (tal vez con cierta inocencia) dicen “yo voy a contar esto, total es una nota”. Y, al otro día, cuando la gente los saluda en la calle, o viene un político y los reta o les soluciona la denuncia que ellos hicieron, ahí empiezan a tomar conciencia de lo importante que fue participar en una nota.

¿Cómo construir y mantener el vínculo con la fuente a la hora de realizar una entrevista sobre temáticas difíciles?

En varias ocasiones, me parece que los periodistas corremos el riesgo de objetivizar a la gente: preguntarle como si tuviéramos enfrente una máquina que responde mientras nosotros esperamos que “nos tire el título”. Obviamente que es importante que la fuente “te tire el título” y el periodista lo tiene en la cabeza. Pero, en los temas sociales que manejo todo el tiempo, mi estrategia es ir y tratar al otro simplemente como un ser humano. No llegar y pretender imponerle mi personalidad, mis conceptos e incluso mis prejuicios sobre el lugar que estoy yendo a visitar. Escucharlos sinceramente.

Y el otro desafío es generar un buen vínculo en ese espacio que tenés durante la entrevista, que es lo más difícil porque disponés de un período muy corto de tiempo. Pero después no hay que olvidarse de esa gente: es importante seguir llamándola, atenderla cuando te llaman y te quieren hacer otro reclamo, o incluso cuando te pueden llegar a reclamar alguna cosa del mismo informe. Y me parece que siempre tenés que seguir poniendo la cara y escuchando a la gente. No tomarlos como entrevistados eventuales que te cruzás una vez en la vida y nada más. A veces esto pasa, pero también está bueno que te vuelvan a contactar y que se genere un “ida y vuelta”: vos como periodista podés contar con ellos y ellos saben que pueden contar con vos.

¿Qué mensaje buscás comunicar cuando retratás con la cámara a personas en situación de calle y/o drogadicción?

Por más que sea y suene pretencioso, al hacer informes sociales uno intenta reflejar la realidad. Yo trato de acercarme a las distintas realidades sociales que me toca ver (muchas veces, lamentables) con cierta sorpresa. Trato de que la cámara refleje eso mismo que estoy viendo y eso mismo que me sorprende. Ni más ni menos. En el territorio no trato de bajar una línea ni imponer mi pensamiento: voy y arranco con las preguntas más simples que se te puedan pasar por la cabeza, para empezar a desmenuzar cómo es la realidad de cada entrevistado.

Arranco siempre por saber cuál es la situación de la persona: dónde vive, cómo está compuesta su familia, qué come, de qué trabaja, si tiene trabajo o no, si se puede saber cuánto gana, si le alcanza… Comienzo con un pantallazo general para saber a quién tengo adelante.

Después entran las preguntas más específicas que dependen de la realidad social que vas a encarar en ese determinado informe. Por ejemplo, si es el informe sobre personas que comen de la basura, hay que indagar mucho más específicamente en cómo es su nutrición, cuántas veces por día logran comer, qué pasa cuando no tienen comida, cómo tratan de alimentar a sus hijos, cómo es esto de depender de los desperdicios de otros para comer, y ver si ellos mismos encuentran una solución para esto.

Mencionás algo muy interesante que es la perspectiva de solución, o sea, buscar la forma en que los protagonistas de la historia pueden resolver sus problemas por sí mismos o al menos busquen una alternativa para empezar a resolverlos. ¿Qué observás al respecto y cómo lo reflejás en tus informes?

Sostengo que el periodismo, en general, y el periodismo televisivo, en particular, tiene una tendencia a mostrar el problema y no la solución. Uno termina mostrando lo que falla y ahí termina el informe, pero queda la duda. ¿Qué queremos decir con esto? ¿Que todo es una porquería y tengo que irme del país? No.

Es difícil poder incluir la parte de la solución en TV, porque hay tiempos, rating, aceleración… Entra un informe, sale otro, vas a la tanda, volvés, hay un invitado, hay otro informe… Muchas veces te quedas sin tiempo pero, al menos en lo que nosotros hacemos en La Cornisa, siempre tratamos de encontrar el espacio para la solución, a veces ínfimo y otras veces más desarrollado.

Por ejemplo, hace poquito hicimos un informe sobre desnutrición infantil, y mostramos en dos partes en qué consiste esta problemática en la Ciudad y en el Gran Buenos Aires y, después, al otro domingo, hicimos un informe donde te mostramos cuáles son las organizaciones de la Sociedad Civil que están trabajando para combatir la desnutrición: mostramos cómo el Banco de Alimentos dona comida a distintas fundaciones, cómo hay gente que sale de su trabajo formal y se va a ayudar al barrio o a la villa, no sólo a dar alimentos, sino también a formar a los chicos ayudándolos a hacer la tarea.

Después, un fin más profundo es que esa realidad cambie. Ahora, a lo largo del tiempo me di cuenta de que uno termina reflejando la realidad muchas más veces de las que puede cambiarla. El periodista pasa por los barrios y recibe un montón de denuncias, pero cuando vuelve dos años después las cosas están exactamente iguales. Y en algún momento te puede agarrar la tristeza y te preguntás “finalmente, ¿qué estoy haciendo?, ¿sirve para algo lo que hago?”.

Mi respuesta hoy en día es que, entre la opción de que no se visibilicen esas falencias sociales y que se hagan visibles, me quedo sí o sí con que se muestren. Prefiero mostrarlas antes que no mostrarlas. Uno no puede pretender cambiar la realidad, pero soy de los que piensan que, a través de la repetición de pequeñas notas que marcan alguna falencia (y, en principio, no me importa de qué gobierno sea la responsabilidad), al menos así alguien tomará conciencia y ayudará a esa gente.

¿Qué criterios ético periodísticos observás a la hora de elaborar un informe televisivo sobre problemáticas de la infancia y adolescencia (situación de calle, abandono, drogadicción, desnutrición, “comer de la basura”…)?

Ya sea que estés trabajando con temáticas infantiles, adultas, políticas, sociales o económicas, tenés que respetar tus propios parámetros éticos que, en mi opinión, tienen que ver con respetar a la persona que tenés adelante, no querer avasallarla, escucharla profundamente y respetar lo que quiere decir.

Con respecto a lo que son específicamente las temáticas que afectan a los niños, me parece que hay que tener un extremo cuidado. Sostengo que el parámetro ético consiste en tratar de consultar a sus padres o tutores si realmente se puede hablar con ese nene. Y también entender que muchas veces es mejor hablar con el adulto y no con el niño. Porque uno se puede llegar a tentar: siempre ver hablar a un nene es lindo, pero en el fondo vos no sabés cuánta conciencia tiene de que lo estás entrevistando para todo el país.

Exponer a un nene siempre es algo difícil. Creo que también su opinión es valorable. Yo he hecho distintos tipos de notas, siempre cuidando algo que me parece fundamental que es que los menores de 18 años no tienen que mostrar la cara en televisión. Según el caso, está bueno escuchar a los chicos o no. Creo que ahí depende mucho del informe que estés haciendo. Yo hice un informe sobre trabajo infantil donde realmente me parecía interesante retratar en primera persona qué pensaban y qué hacían: se les resguardó la identidad y ellos contaban a qué lugares iban y qué tareas realizaban. Salieron cosas muy interesantes y aspectos muy lindos y fuertes con respecto a cómo terminaron en esa situación, si la familia los obligaba o no. Y esos datos los sacás lisa y llanamente hablando con los nenes.

Pero, reitero, depende del caso. Para contarte una anécdota, me tocó entrevistar a una chiquita de 12 años que se soltó mucho conmigo: me daba la mano, me abrazaba…Realmente sintió una conexión conmigo y empezamos a hablar de un montón de cosas y, en un momento, se aflojó y me confesó ante cámara que la mamá a veces le pegaba. Y obviamente lo decía de una manera que, si salía al aire, en términos de rating y repercusión iba a ser muy bueno. En eso uno tiene que ser consciente: una nena admitiendo “mi mamá me pega” era llamativo. Pero, sinceramente, yo tomé la decisión (y la producción la respetó) de no mostrar esa parte y hablar con las autoridades correspondientes para denunciar esa situación. Nuestro pensamiento fue: “si ponemos esto al aire y la mamá lo ve, la va a fajar”. Y te imaginás que lo que menos queríamos era que la nena sufriera por esa nota.

Cuando afirmás que “la televisión genera ruido e impacto, pero es poco profunda”, ¿qué estrategias sugerirías para profundizar el abordaje de las temáticas y problemáticas sociales que se presentan en TV?

El hecho de que la televisión no tenga tanta profundidad como otros medios como la gráfica o incluso la radio es básicamente una cuestión temporal: hay poco tiempo, siempre hay más información de la que te permite ese tiempo, y además está esta suerte de “cáncer” que es el rating minuto a minuto que te va indicando “esto está midiendo bien” y “esto está midiendo mal”. A causa del rating, muchas veces temáticas que están bárbaras y son muy interesantes terminan dilapidadas porque la gente se pasó al otro canal a ver cómo alguien baila. Son las reglas del juego.

Reitero que no hay reglas escritas ni fórmulas matemáticas; me parece que está en la inteligencia de uno tratar de generar espacios para poder hablar un poquito más de los temas sociales.

Más allá de esto, hay que ser consciente de las limitaciones del medio: la TV tiene mucho impacto pero no es tan profunda, y creo que siempre va a ser así. No obstante, con astucia e inteligencia se puede ir ganando espacios de profundidad.

Descargar entrevista completa a Nacho Girón

viernes, 14 de mayo de 2010

Tatiana Merlo Flores: la importancia de “empoderar” a las generaciones más jóvenes frente a la TV: “crear capacidad crítica que sea propia”

La televisión es un agente de socialización muy importante, especialmente para la infancia y para la juventud. Merlo Flores postuló que ellos quieren “que la TV de respuestas a las problemáticas que sienten como propias. Y que en esta respuesta les permitan participar”. El rol de la familia y de la escuela. La función del índice MIT (Medición de Impacto Televisivo) y los nuevos proyectos del IDIEM.

(*) Tatiana Merlo Flores es socióloga y presidenta del Instituto de Investigación en Medios (IDIEM)

Por: Carolina Roncarolo

La televisión actúa como agente de socialización. Por lo general, a partir de la investigación se ha comprobado que en los programas preferidos se producen los  procesos más fuertes de socialización y que estos programas son por lo general los de ficción de producción nacional.

La socialización puede producir dos grandes tendencias con sus matices: naturalización o bien problematización de las temáticas presentadas en los contenidos.

El proceso de naturalización consiste en repetir lo que se ve en la TV; imitar las conductas y las actitudes; incorporar determinados valores y naturalizar como reales o como verdaderas problemáticas, formas o vínculos.

Por el contrario, la problematización lleva al televidente a cuestionarse sobre la naturaleza de los contenidos. Se asocia al involucramiento con lo que se está mirando. Se refiere a la  manera por la que se puede integrar, resignificar, problematizar, modificar conductas y actitudes, estar dispuesto a la acción social y a la creación de acciones ciudadanas, desde la incorporación de elementos que ofrecen los medios. Lo contrario al involucramiento es la naturalización de una problemática.

Desde hace 12 años, el IDIEM ha trabajado con el MIT (Medición de Impacto Televisivo), nueva herramienta que mide el involucramiento de las audiencias con los contenidos de la televisión. El MIT investiga los contenidos televisivos y en qué medida la audiencia se vincula con ellos. Propone que al rating se le agreguen los niveles de involucramiento.

Con respecto al corpus al que se aplica el MIT, la presidenta del IDIEM especificó que han analizado  casi todas las ficciones y programas de entretenimiento, todos ellos de producción nacional.

Comentó que el año pasado analizaron todos los programas de ficción nacional que estuvieron en pantalla. La novela Vidas Robadas (Telefé) recibió un premio en el Congreso que estuvo basado en los resultados del MIT.

Un programa puede tener alto rating y bajo MIT, puede tener alto rating y alto MIT, puede tener alto MIT y bajo rating…Son dos medidas diferentes. En el caso del rating, estamos viendo el contacto que el televidente tiene con la pantalla. En el caso del MIT, estamos viendo el contrato, que es otro tema. Es decir, ¿qué contrato hizo el televidente con los contenidos de la televisión? Y en ese contrato hay resignificación y puedo o no haber involucramiento por parte de la audiencia…

Actualmente, el IDIEM se encuentra haciendo un relanzamiento del MIT. Merlo Flores explicó en qué consiste: "La herramienta está terminada y lista. El libro está por salir. ¿Qué vamos a hacer ahora? Queremos hacer acción concreta. Aspiramos a empoderar a los jóvenes para que ellos puedan aplicar el índice MIT de contenidos. Y votar sobre cómo ven tratados los temas que les importan en los programas que ellos habitualmente eligen para ver, para que puedan opinar, discutir y votar. Y que esa votación, en una red de jóvenes a nivel país, pueda llegar sistemática y permanentemente en forma casi inmediata a los responsables de los medios. El MIT continuará con el índice de niveles de involucramiento. Y lo que queremos es que el índice de contenidos lo apliquen los jóvenes; es decir, bajar los indicadores a niveles muy simples para que los jóvenes puedan opinar y votar. Y estas acciones tendrían también como efecto secundario una educación para los medios ".

Y hablando de los niños y de los jóvenes, ¿qué televisión quieren ellos? A partir de un trabajo comparativo internacional que se realizó desde el Instituto de Investigación en Medios conjuntamente con la Universidad de Montreal, Bologna, Athenas, Sudáfrica y UNICEF Uruguay y Chile, que se llama “Televisión, ¿cómo te quiero?”,  15 mil chicos “le escribieron a la TV” diciéndole qué expectativas tenían…

Merlo Flores explicó que "la expectativa más importante es que la TV de respuestas a las problemáticas que ellos sienten como propias. Y que en esta respuesta les permitan participar. Estas son las dos expectativas más fuertes que tienen los chicos entre 7 y 13 años".

Luego puntualizó que "a partir de los 13, 14 y 15 años hay una falta de credibilidad, que pasa tamizada por la falta de confianza hacia las instituciones y hacia el mundo de los adultos, lo cual es grave. Entonces, los adolescentes quieren participar, pero para cambiar lo que están haciendo los adultos. Para hacer otra televisión, para hacer otros medios…"

En el 2009 desde el Instituto de Investigación en Medios se realizó un trabajo, apoyado por la Fundación Navarro Viola y con el interés específico de la Liga Nacional de Madres de Familia. 4000 chicos de toda la Argentina fueron encuestados acerca de cómo ven televisión en familia.

Un 70% de los chicos miran programas de TV con su familia. "Generalmente, ven los programas que ven los adultos, especialmente las novelas y los noticieros de la noche. Pero, lamentablemente, no conversan sobre lo que esto. Con lo cual, la interpretación de lo que ven es horizontal; la hacen con sus pares, pero no con sus padres. Y este es un tema importante, porque las novelas de la noche suelen tener temáticas básicamente de adultos", advirtió Merlo Flores. Temáticas que no se problematizan ni se discuten…Entonces, aunque estén dados la ocasión y el momento de compartir, la familia no está sabiendo aprovecharlas.

No hay padres que vean programas de chicos con sus hijos; sólo un 5% lo hace. Merlo Flores explicó que, de esta manera, tampoco pueden conversar. Y agregó que "tampoco escuchan la narrativa, porque yo puedo ver un programa con un chico y no entender qué es lo que están viendo. Yo tengo que preguntarle al niño: “Contame lo que estás viendo y de qué se trata”. Y escuchar su propia narrativa. Porque en la narrativa de un chico aparece la autobiografía, la biografía de la familia, la biografía del mundo en el que está y de la época histórico cultural en la que vivimos".

Los chicos tienen criterio.Pero uno generalmente como adulto se cree en la obligación de bajar línea: “esto está mal”, “esto está bien”, “esto no es bueno”… La socióloga manifestó que "si uno escucha, y lo hace con mucha atención, se va a dar cuenta para dónde está yendo el pensamiento del niño. Y la repregunta es la que puede llevar a la reflexión. Y nosotros tenemos que criar chicos con capacidad de formación de opinión, empoderados, líderes, con capacidad de resolución de conflictos… Si nosotros bajamos nuestras líneas de adultos, que tienen paradigmas diferentes, y seguimos creyendo que somos dueños de la verdad, del bien y demás, vamos a crear más distancia. La escucha es el camino".

Leer entrevista completa con Tatiana Merlo Flores (Archivo .PDF de 12 páginas)

Para seguir leyendo:

Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Audiencia Pública. Ponencia de Tatiana Merlo Flores acerca del acceso a la información, el tipo de programación, el acceso a contenidos artísticos, educativos y culturales, a los horarios  y a la participación que merecen los niños y jóvenes en los medios audiovisuales argentinos.

lunes, 26 de abril de 2010

Enrique Bianco (Asoc. Voces y Ecos): “Cuando se ofrecen productos televisivos valiosos, la gente está dispuesta a consumirlos”

Enrique Bianco es Vocal Titular y Director Ejecutivo de la Fundación Voces y Ecos. Constituida como organización sin fines de lucro, ésta se propone ampliar la oferta de los medios de comunicación con contenidos valiosos, en formatos atractivos y para las diversas audiencias. Voces y Ecos promueve el trabajo cooperativo entre familia, escuela y medios de comunicación social.

Por: Carolina Roncarolo

Bianco asumió que, actualmente, los medios son un agente educador y transformador de la sociedad. La televisión ofrece múltiples posibilidades a las generaciones más jóvenes y  los programas de ficción son los que más impacto tienen en la conciencia y en las actitudes de niños y adolescentes.

Por estos motivos, la  FundaciónVoces y Ecos desarrolló junto al IDIEM (Instituto de Investigación en Medios) el MIT (Medición de Impacto Televisivo). Éste se aplica a programas de ficción de producción nacional y es una herramienta objetiva para que productores y anunciantes puedan medir cómo influyen en la audiencia los contenidos que generan.

Bianco enfatizó que con pocos cambios  es posible contribuir con contenidos valiosos e impactar positivamente en las personas sin cambiar la trama de la ficción. El empleo de la herramienta MIT beneficia al anunciante a la hora de tener mayor poder de negociación frente al productor. A este último, a su vez, le sirve para fidelizar a su público y ofrecer a los anunciantes la posibilidad de asociar marca con contenido valioso.

Con respecto a los proyectos de la productora de contenidos de Voces y Ecos, destacó la experiencia con el programa “Adolescentes en el horno” (años 2008 y 2009, América).



Actualmente, se encuentran trabajando en el ciclo de unitarios “Ahora que lo pienso” (Martes a las 20, Metro).


En conclusión, Bianco definió a la TV de calidad como una “ecuación de conveniencia” y como una cuestión de convicción. A partir de ambas se benefician el público, los productores, los canales y los anunciantes.

Para leer la entrevista completa, descargar archivo PDF de 5 páginas: Entrevista con Enrique Bianco

Más información:
Sitios web:

"Adolescentes en el horno"

"Ahora que lo pienso": nota del sitio del IAE Business SchoolNota del sitio Total Medios

Fundación Voces y Ecos:sitio oficial

FundaciónVoces y Ecos: canal en You Tube

domingo, 18 de abril de 2010

Investigación: "¿Qué televisión quieren los niños?", por Tatiana Merlo Flores

Esta investigación comparativa internacional fue presentada en el CONGRESO IBEROAMERICANO DE COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN «Luces en el laberinto Audiovisual». Televisión en el contexto latinoamericano, en Octubre del 2003 y publicada en Perspectivas Sistémicas, la nueva comunicaciónhttp://www.redsistemica.com.ar/tele1.htm (primera parte) y en http://www.redsistemica.com.ar/tele2.htm (segunda parte).

Merlo Flores postuló el objetivo del trabajo: "Conocer qué televisión quieren los niños, respetando absolutamente su postura y sin condicionar las respuestas ni el análisis. Deberían contarlo sin interferencias adultas, desde sus propias experiencias cotidianas y afectivas, con libertad total".

La prueba piloto se efectuó en la Universidad de Bologna (Italia), en 1999. El punto de partida fue un spot televisivo, traducido a varios idiomas y pasado por canales abiertos y de cable. Consistía en un dibujo animado que representaba a la TV e invitaba a los niños de entre 7 y 13 años a enviar una carta, un dibujo o un e-mail diciendo: "TELEVISIÓN, ¿ CÓMO TE QUIERO?".

Fueron varios los países que se unieron a la investigación de Italia: Canadá. Grecia, Sud África, India, Chile, Argentina y Uruguay.

El Instituto de Investigación en Medios, de Buenos Aires, República Argentina, con el auspicio de la oficina de área de UNICEF, llevó a cabo la coordinación de la Investigación en los países de América Latina.

En Latinoamérica se enviaron 10.000 cartas y e-mail en el plazo de dos meses.

Tatiana Merlo Flores es socióloga, coordinadora del Instituto de Investigación en Medios (Buenos Aires, Argentina), directora del Comité sobre la Infancia y los Medios de la UNESCO y profesora de Introducción a la Metodología de la Investigación en la Maestría en Sociología de la Universidad Católica Argentina. Dirige el Instituto de Investigación, Transferencia y Desarrollo en Medios y su Relación con los Jóvenes y los Niños, en la Universidad de Morón. Tiene más de 10 libros publicados y numerosos artículos en revistas internacionales.

miércoles, 31 de marzo de 2010

MIT (Medición del Impacto Televisivo)

La ONG Voces y Ecos junto con IDIEMS (Instituto de Investigación en Medios) son los creadores de esta herramienta que permite conocer científicamente el impacto que ejerce la televisión en la audiencia.



Propone a los anunciantes y a las productoras sumar al rating nuevos criterios de decisión objetiva a la hora de pautar y de producir en TV.