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sábado, 28 de diciembre de 2013

Belén Igarzábal: "Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida”

En tiempos en que los nuevos medios enriquecen y complejizan el vínculo entre productores y “prosumidores” del mensaje audiovisual, Belén Igarzábal exhorta a un debate más profundo sobre los contenidos, a partir de temáticas que convoquen y movilicen al público, fomentando su participación.
Por: Carolina Roncarolo

Belén Igarzábal es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés - Grupo Clarín - Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de medios de comunicación. Trabaja como docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO.

A grandes rasgos, ¿qué busca hoy el televidente argentino en la televisión?

El televidente busca lo mismo que ha venido buscando en este último tiempo; no creo que haya cambiado demasiado su vínculo con la pantalla audiovisual televisiva. Claramente, hoy el acto de mirar televisión se complementa con otras pantallas y otras posibilidades de interacción, dadas por los nuevos medios. Pero en lo que se refiere a géneros televisivos, el vínculo no cambió demasiado.

Me parece que la relación que establece la TV con los televidentes argentinos se basa principalmente en el entretenimiento, la emoción y la información. En general, los espectadores siempre han buscado un “otro” que despierte en ellos determinados procesos afectivos y emocionales, principalmente relacionados con la identificación, con la empatía y con el acceso a información.

La psicología de medios tiene muchos estudios empíricos y encuestas sobre la relación entre audiencias y TV. En muchos de ellos, el entretenimiento y la información aparecen como los pilares que sustentan el vínculo “televisión – televidentes”.

Por su parte, la identificación consiste en “verse reflejado” en “eso” que pasa en la pantalla audiovisual (independientemente del género televisivo), concepto que se asocia a la noción de “reconocimiento” que propone Jesús Martín Barbero.

¿De qué modo la nueva oferta de contenidos, soportes y alternativas de participación que ofrece Internet ha modificado los hábitos de consumo de las audiencias argentinas?

Me parece que hay mucha más posibilidad de interacción entre los televidentes, a partir de foros, de blogs y redes sociales. Hoy existen espacios de participación mucho más ampliados exponencialmente, e inmediatos. Estos nuevos soportes fomentan o aumentan la necesidad de participar en el suceso audiovisual.

La posibilidad de generación de contenidos que permiten los nuevos medios enriquece, retroalimenta y complejiza la producción de los programas televisivos. Si en la “paleo televisión” la verdad la tenía el enunciador (que miraba a la cámara y contaba “la” realidad), en la “neo televisión” la verdad estaba dentro de la televisión (a partir del debate que se genera en ella misma), en la “post televisión” la verdad está en el video mal grabado por un celular.

Las redes sociales fomentan la inmediatez de la opinión y la retroalimentación: por un lado opino, comento, recomiendo, y por el otro lado también me entero. No obstante, la televisión aún es el medio donde se va a chequear la información que se obtiene en redes sociales. Como dice David Morley, nos enteramos por Twitter, por mensajes de texto, por un mail, pero ante la crisis volvemos a la TV a chequear. Después hay que discutir en qué formato está la credibilidad, si en un periodista o en un video casero. Pero, definitivamente, la credibilidad sigue en la televisión, dada su función social, que nos define como un colectivo que pertenece a cierto país, grupo, comunidad o sector.

¿Cómo interactúa el televidente del siglo XXI con la televisión? ¿Qué historias y qué relatos lo motivan a conversar sobre lo que ve en pantalla?

Nuevamente, insisto en los pilares fundamentales que sustentan el vínculo entre TV y televidentes: identificación e información.

Lo que más convoca es lo que interpela al destinatario. En mi opinión, lo que más convoca tiene que ver con la identificación, que parte de verse reflejado en un “otro” que experimente cualquier situación que nos atraviese, ya sea una noticia o la tensión que genera un evento televisivo. Me parece que siempre estamos buscando a un “otro” que nos provoque “algo”, y eso es lo que nos moviliza a producir. Antes había que escribir una carta al diario, ahora sólo alcanza con 140 caracteres: es más fácil participar.

La ficción es todavía el gran foco de identificación y vínculo estrecho con los personajes, con la narración, con la historia… En las redes sociales hay mucha formación de comunidad; por ejemplo, en determinados blogs se desarrollan fan fictions, comunidades que van creciendo en torno a personajes o narrativas de ficción.


Por el otro lado, la novedad de la información (junto a los deportes, las catástrofes y el vivo televisivo) suscita explosiones de participación en las redes sociales. De hecho, uno lee en Twitter las publicaciones de twitteros que opinan, y hasta que enciende la televisión no entiende de qué están hablando. Hay códigos en Twitter que convocan a uno a la TV para ver qué está pasando.


En resumen, creo que lo que más fomenta la interacción tiene que ver con una novedad, con una noticia, con algo que surge a partir de programas de cualquier índole. Respecto a la ficción, el hashtag de un personaje o el hashtag de un programa van generando códigos y comunidad, que se van manifestando en redes sociales de todo tipo, foros y blogs.

¿Qué nuevas posibilidades aportan las narrativas transmedia al vínculo entre TV y espectadores?

Creo que son una novedad que aportó Internet y que han generado un nuevo lenguaje. Como dice Carlos Scolari, el relato ya no es el programa de televisión, sino que el relato se construye a partir de todas las plataformas. Y hay algunos programas que utilizaron bien las narrativas transmedia



Por ejemplo, respecto a Breaking Bad, hay un sitio donde vos podés crear tu personaje y diseñar tu nombre con la tipografía de la serie, para luego ponerlo en tu Twitter como foto de perfil. Esos también son contenidos transmediáticos, porque son juegos que hacen al relato. Me parece que eso es lo fundamental en el ida y vuelta: incluir al destinatario, hacer que se sienta parte del relato.

Otro ejemplo sos fan fictions (desde Harry Potter y El Señor de los Anillos), en los que el televidente se siente parte inmediata y activa de un relato donde puede escribir un capítulo, hacerse un avatar, escribir su nombre con la tipografía del programa...

También cuenta la creatividad de los productores, que aprovechan los nuevos medios para captar la atención del "prosumidor". Por ejemplo, TN y la Gente, donde el planteo es “¿Te gusta hacer videos? Bueno, tráemelos y yo los pongo al aire”. Por un lado, están generando mayor producción y mayor participación y, por otro, pueden ver por dónde está la audiencia y convocarla a partir de un material que a ellos les parezca más creíble. En síntesis, mezclan su propia narrativa con la narrativa de los prosumidores y hacen un nuevo producto, para potenciar la interacción con el público.


¿Existe hoy en Argentina un debate instalado en la esfera pública acerca de los contenidos televisivos?

En mi opinión, hay lugares donde hay debate. Pero son pocos. Principalmente, creo que el debate se da en las Universidades. Sin embargo, me parece que hay mucho más debate sobre la tecnología que sobre el contenido televisivo. Hoy estamos hablando mucho más sobre antenas, decodificadores, normas, usuarios, cantidad de conectados al cable… Hablamos más de cables y aparatos que de contenidos.

El debate sobre contenidos ha sido muy escaso y muy acotado, y en general muy enfocado desde la crítica apocalíptica, que es lo más fácil de hacer. También es muy común criticar algo que se disfruta en privado. Falta una mirada más enriquecida, que realmente se pregunte qué le pasa a la audiencia, por qué la audiencia mira determinadas contenidos, a qué estructura de contenido responde determinado formato para suscitar el interés de determinadas audiencias. Es mucho más fácil criticar un programa de alto rating que analizar el vínculo que establecen las audiencias con los contenidos de dicho programa.

Hay que complejizar el concepto de calidad televisiva; antes, se lo relacionaba únicamente con cultura y documental. Y la dimensión más compleja de este concepto hoy no se da en la gráfica ni en la televisión, y en la academia se presenta muy poco, porque se discute más tecnología que contenido.


Por otra parte, cuando pensamos en el televidente realmente tenemos que pensar en esos procesos que atraviesan ese vínculo que tiene con los contenidos audiovisuales. En mi tesis de maestría, me pregunté por qué la gente miraba reality shows del estilo de Gran Hermano. Y descubrí que desde la academia era una crítica, desde la prensa también. Hasta desde las mismas audiencias era una crítica. Y luego, el programa figuraba primero en rating, primero en venta de revistas… Todavía todos e incluso las audiencias tenemos una mirada muy culturosa de lo que debería ser la televisión, porque tenemos grabado que la televisión debe educar, y que no es lo que están buscando las audiencias, o algunas audiencias.



Cuando yo hice las entrevistas sobre Gran Hermano, preguntaba a la gente qué era lo que le gustaba de los reality shows. Y respondían que no los miraban, porque les resultaban una porquería. Acto seguido, les preguntaba qué opinaban de Gastón Trezeguet. Y comentaban todo tipo de anécdotas. Este es un claro ejemplo del consumo vergonzante. No es sólo echarle la culpa al ámbito académico, al ámbito público o al ámbito periodístico. Se trata de la cultura que nos atraviesa, que pretende una cultura de elite, cuando la cultura es algo que tenemos en común, como decía Jesús Martín Barbero. Creo que lo que habría que preguntarse es: este producto audiovisual qué tiene, qué provoca, qué pasa acá… y poner realmente la mirada en ese vínculo.

La audiencia tiene criterio. Marcos Gorbalán, con quien trabajé durante varios años, me comentaba que cuando Jorge Rial mostró las cartas de Juan Castro le bajó el rating. Y cuando mostraron sexo en Gran Hermano también bajó el rating, porque a la gente le gusta la histeria, no le gusta el sexo explícito. Y cuando en Bailando Kids invitaban a “perrear” a las niñas, también le bajó el rating. Preguntémonos qué le pasa a la audiencia, porque la gente también “castiga” lo que se va de criterio. Si le ponés basura, la gente no mira basura.

Yo creo que hay una curva dramática en la ficción y en todos los programas, que es la tensión que genera determinado programa de TV, que a la gente le atrae y le entretiene. Y no está mal. Obviamente, tiene que haber alguien que regule y que controle determinados contenidos en relación con las minorías, con el rol de la mujer, con los niños fundamentalmente. Pero no diciendo que todo es una porquería y que hay que poner teatro en la televisión, o canales culturales con medio punto de rating. Hablo más que nada de los canales generalistas y temáticos.

Respecto al cable, ahí sí se pueden poner programas culturales con medio punto de rating. Pero los canales masivos, que llegan a toda la audiencia (por aire, TDT, etcétera), ahí es fundamental preguntarse qué contenidos convocan a la audiencia y qué le pasa a dicha audiencia con el contenido que se le ofrece.

A grandes rasgos, ¿considera que al televidente argentino le interesa hacer públicas sus opiniones, consultas, reclamos, etc. sobre lo que ve en televisión? ¿Por qué?

Para mí, el argentino siempre quiere opinar. Somos opinólogos, ya sea para explicar cómo hacer un asado, cómo jugar un partido de fútbol o cómo producir un programa de televisión. Me parece que somos una cultura verborrágica. Y esto lo vemos en las redes sociales. Nos dan una herramienta para opinar y para participar, y la gente participa.

Sí me parece que hay algunas variables que hay que analizar y tener en cuenta, que tienen que ver con el tipo de participación (es mucho más fácil la crítica, por un lado, y por otro, el consumo televisivo es algo muy íntimo que no se confiesa). Es mucho más fácil participar y opinar sobre un programa periodístico que sobre un reality show “mal visto”. Esto aplica a determinados sectores socioculturales que tienen computadora, banda ancha y participan en redes sociales. En ese sector, es más fácil la opinión anónima o la opinión más crítica.

En otros sectores socioculturales que consumen más televisión sin avergonzarse porque no tienen esta imposición cultural académica, creo que sería mucho más fácil lograr una participación espontánea. Respecto a la participación virtual e inmediata, el tema que nos atraviesa es el acceso a una computadora y a Internet.

¿Existe hoy en Argentina interés y voluntad de asociación y participación por parte de los televidentes?

Me parece que hay temas que convocan, movilizan y fomentan la participación del público. Creo que es fundamental saber reconocerlos, marcando lineamientos para el debate y la participación.

Hay cuestiones que movilizan más que otras. En líneas generales, es más fácil imponer agenda que reconocerla. Me refiero a aquellos temas con los que la gente se identifica, donde se siente reconocida, donde se sienta interpelada. Porque quiero que en la novela siga el protagonista, o porque la mujer está segregada, o porque no se respetan los derechos del niño, o porque me mintieron cuando dijeron que tal político dijo una cosa que no era. Cuando se sienten interpeladas, las audiencias reaccionan en mayor medida.

Actualmente hay muchos temas impuestos desde los medios, que no sé si interesan tanto a las audiencias. Por ejemplo, el Grupo Clarín versus el Gobierno Nacional. Yo creo que hay mucha bajada de línea desde medios del Gobierno y de los partidos opositores, que ponen en agenda temas, y en realidad a mi mamá no le interesa de quién es cada canal. En síntesis, hay temas que circulan en el escenario público, pero no sé cuánto tienen de impuesto y cuánto tienen de reconocido.

Me parece que los temas que circularon más espontáneamente han estado relacionados con denuncias… que, en última instancia, también tienen que ver con la crítica. A su vez, hay mucho debate sobre la transparencia de la información, y ahí sí hay un coletazo por el debate sobre los medios, que las audiencias toman como propio.

Por último, es fundamental pensar qué pasa con eso luego. Si la gente participa y después no pasa nada, ahí se diluye la participación. Es un aprendizaje o una transición que los canales y productoras realmente escuchen qué está conversando la gente, y que haya una retroalimentación.

Hace poco di una charla sobre trastornos de alimentación y medios, y en un libro que se llama La mujer del medio, de Adriana Amado, estaba el ejemplo de la ballena de Slim. Distintas asociaciones de defensa de los derechos de las mujeres se quejaron, y lograron que se deje de publicitar el aviso. Pero, después, el Canal América apeló y lo volvieron a poner al aire. Entonces, queda claro que las audiencias pueden hacerse escuchar, pero vale la pena preguntarse qué pasa si después eso queda en la nada.

En mi opinión, una asociación de usuarios de medios audiovisuales debería plantear más debates sobre ciertas cuestiones, y luego tendría que habilitar instancias públicas, o alentar a los propios canales para que escuchen el televidente y le den posibilidades de expresarse. Creo que hay que orientar el debate, pero siempre hacerlo desde las temáticas que movilizan a la gente. Me parece que por ese lado es más fácil convocar, y desde ahí ir proponiendo y orientando debates que colaboren a hacer una televisión mejor.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Belén Igarzabal (docente e investigadora en el área de Comunicación y cultura de FLACSO, Argentina)



jueves, 14 de noviembre de 2013

Damián Kirzner: "Es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales"

La Web 2.0 llegó para tender redes entre los realizadores audiovisuales y su público. Hoy, gracias a blogs, redes sociales y "otras yerbas", todos estamos conectados. Y también todos podemos expresarnos, siendo a la vez espectadores y protagonistas del show televisivo. Damián Kirzner, creador del formato "Conectados...", nos explica cómo identificar las inquietudes de la audiencia en redes sociales, para traducirlas en un producto televisivo.

Por: Carolina Roncarolo

A grandes rasgos, ¿qué historias prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Las historias son las que se eligen desde toda la vida. En cuanto a sus tópicos, los contenidos audiovisuales son siempre iguales: “Montescos y Capuletos”, por un lado, “La vuelta al mundo en 80 días”, por otro.

Conforme pasa el tiempo, los realizadores vamos reinventando las historias, contándolas de diferentes maneras y a través de nuevos soportes: la película, la telenovela, el libro, Internet… Y probablemente mañana sigamos contando las mismas historias, en alguna otra nueva plataforma.

En cuanto a cómo la gente está consumiendo estas historias, puedo decir que los hábitos están cambiando radicalmente. Las nuevas tecnologías están agregando nuevas opciones y cambiando la manera en que la audiencia se vincula con las plataformas de consumo de contenidos.

Hoy podemos ver que, en Argentina, el espectador promedio pasa más tiempo en la web que frente a la TV. Por otra parte, sabemos que el 70 por ciento del público que mira televisión lo hace con otra pantalla adelante, y que la mitad de ese público está opinando sobre lo que ve en el televisor.


¿Cómo interactúa el televidente con los contenidos que ve en pantalla?

Las personas utilizamos las redes sociales para comentar nuestra vida en general. Y, ahora, también conversamos y compartimos con los demás nuestras opiniones sobre contenidos televisivos. Si bien la audiencia más joven es la que más activamente participa en las redes sociales, me parece que hoy todas las audiencias están conectadas, ya no solamente los chicos y adolescentes.

En mi experiencia como realizador, los eventos en vivo son los que despiertan más fruición por parte de los “prosumidores”, que son espectadores que consumen y, a la vez, generan contenido a través de redes sociales. Cuando me refiero a evento en vivo, menciono desde programas como “Sin codificar” (Telefé) hasta un partido de fútbol, que generan más tensión e interacción, y mayor deseo de participar que una novela o una ficción grabada.

En términos generales, ¿qué grado de interés cree que tienen los realizadores en escuchar a su público y promover su participación?

Me parece que el interés es creciente. Por una cuestión generacional, la mayoría de los realizadores no somos nativos digitales: en promedio, somos personas de 35 a 40 años de edad, y los más jóvenes no tienen menos de 25 años. Quienes trabajan en televisión son “adaptados digitales” que van asumiendo la tecnología a su manera.

En general, al realizador le interesa lo que le pasa al público cuando su producto está en el aire. Algunos pocos productores logran tomar y tener muy presente el contenido que se genera en redes sociales.

Particularmente, antes nombraba a “Sin codificar” (Telefé); es un producto con una gran masa de fanáticos que lo siguen, acompañados por productores que escuchan y prestan atención a lo que dice su público en redes sociales. Esto me consta porque he dialogado con la producción. Ellos mismos son los curadores del producto, y la producción escucha, lee y presta atención a qué personajes o a qué momentos generan más adeptos o más rechazo, y van moldeando su contenido a partir de ello. Y no sólo hacen un análisis cuantitativo; también valoran mucho lo cualitativo: si el programa les gusta, si no les gusta, qué les pasa…


En este contexto, ¿cómo surgió la idea del programa “Todos estamos conectados”?

La idea de “Conectados…” surgió hace como tres o cuatro años, y lo pudimos poner al aire en 2012 en Uruguay. Hoy estamos negociando transmitirlo en diferentes territorios. Hace ocho años que me dedico a la realización de productos multiplataforma; soy un productor que viene del cine y la televisión, pero también tengo inquietudes en cuanto a consumo de medios… Y hace tiempo me di cuenta de que puedo utilizar otras plataformas para crear contenidos, no solamente la TV, que es mi medio “madre”.

El formato “Conectados…” se propone ver de qué manera las nuevas tecnologías de la comunicación pueden ser utilizadas como herramientas expresivas. Y, a partir de ello, surge la fascinación por la webcam, que en definitiva es un canal de televisión individual desde el cual uno puede transmitir contenidos.

Pero aquí el problema es cómo conciliás a las audiencias, cómo hacés que te mire alguien. El webcam es una transmisión particular, y la TV es una transmisión masiva. Entonces, esa unión de plataformas, en donde yo puedo incluir una transmisión particular dentro de una transmisión masiva, me permite que el espectador pase a ser la estrella. Transmitiendo vía webcam desde su cuarto (y gracias a la masificación de la TV), el televidente puede transformarse en una figura pública.


Desarrollamos “Conectados…” como una plataforma de contenido que permite la utilización de tecnologías maduras (la webcam es una tecnología madura que está en cualquier celular o computadora), pero para llevar a ese público que está en la segunda pantalla (la PC, el celular, la tablet, etcétera) a la primera pantalla, que es la televisión.

Lo particular de “Conectados…” es que esa gente que está con la segunda pantalla adelante la redirige nuevamente a la primer pantalla, porque se ven como protagonistas del show televisivo. Jugamos con el deseo de poder “hacerte famoso desde tu casa”, y desde cualquier lugar del mundo. Utilizando su pantalla, el espectador pasa a ser el protagonista del show.

¿Qué criterios manejaron para seleccionar los contenidos que pasaban de la webcam a la TV?

“Conectados…” es un programa que está curado por una producción, es un programa que no es un caos que sale al aire. Hay una producción que cura, elige y selecciona, como sucede con cualquier producto masivo. Un producto masivo como es un programa de TV necesita orden. La producción es la que propone: propone un segmento, propone un concurso, propone jugar, propone una entrevista, e invita a la gente a que participe. Por ejemplo: “mañana vamos a hacer tal juego…anotate”, “mañana vamos a entrevistar a tal persona… ¿qué le preguntarías?”. Y, a partir de las propuestas que recibimos de la gente, seleccionamos, curamos y preparamos el contenido.

A veces, utilizamos criterios eminentemente prácticos: calidad de conexión, posibilidad de participación de la persona… Y a veces son criterios de calidad: la persona está haciendo una pregunta interesante y hay que darle espacio, porque puede traernos una artística interesante. También es muy importante el criterio artístico: si organizamos un concurso de talentos, y nos envían un video de un gran cantante haciendo una interpretación de su tema favorito desde su dormitorio, lo tenemos muy en cuenta.

¿Cuál es el target del formato?

“Conectados…” es un formato semi híbrido que permite adaptarse a diferentes target. En Uruguay fue un all target; el programa se emitió en prime time.

Ahora estamos analizando diferentes versiones, para distintos targets. Se van generando secciones, y se va adaptando el contenido para diferentes audiencias. El formato permite adaptar la orientación del programa a diversos públicos: podría ser un programa de mujeres, un programa deportivo, o un programa más subido de tono, pensado para ser transmitido a media noche.



Actualmente, estamos haciendo una versión para el Mundial 2014. También nos encontramos evaluando una versión para late night, un poco más picaresca y con ciertos permisos para jugar con temas un poco más subidos de tono. Hicimos una versión para público netamente femenino, que se está analizando transmitir el año que viene.

¿Qué estrategias pusieron en marcha para estimular la participación del público, y su interacción con los contenidos de la pantalla?

Cuando comenzás con un show televisivo, la gente no conoce el contenido; primero, hay que buscar el modo de que se enteren de las propuestas del programa. Cuando yo hice “Sorpresa y 1/2” (Canal 13), salíamos al aire diciendo “¿A quién querés que le cumplamos un sueño?”. Después llovían los pedidos, pero los primeros dos o tres programas había que buscar un candidato para cumplirle el sueño, y luego transmitirlo en el aire.

En Uruguay pasó lo mismo; para las distintas secciones empezamos diciendo: “¿Quién quiere participar?”. Después, cuando el programa ya estuvo al aire, llegaban cientos y miles de propuestas. Así que el incentivo lo va dando el aire mismo: el aire es un gran llamador de audiencia, es por definición un emisor que transmite hacia miles de personas. Eso hace que, como medio masivo de comunicación, la gente se acerque.

¿Qué grado de feedback obtuvieron, tanto en el rating como a nivel de redes sociales?

Nos fue muy bien. Uruguay es un país muy pequeño, con una particularidad bastante especial, y es que el público está bastante envejecido, porque el público joven de edad laboral emigra a la Argentina. Tuvimos una muy buena performance de audiencia, estando siempre por encima de la media del canal que lo emitió, que es Canal 10, la tercera cadena en Uruguay en ese momento, porque es el canal que no repite Canal 13 ni Telefé de Buenos Aires, y produce televisión local. Es un canal al que le cuesta más generar audiencia, y que invierte más en producción propia.

Tuvimos muy buena repercusión en redes sociales, y gran repercusión en sponsors: al programa lo auspició la Compañía Nacional de Telecomunicaciones del Uruguay, ANTEL, que fue el main sponsor de todo el formato. Después, cada segmento tenía sponsoreo en particular, porque cada segmento permite su comercialización, y esa comercialización continuaba en el mundo digital.

Se hacían combos de comercialización entre el digital y el aire. Naturalmente, había relación entre la temática del segmento y el producto o servicio promocionado. Por ejemplo, uno de los segmentos, “Uruguayos por el mundo”, era auspiciado por una empresa de viajes y aéreos. De hecho, la temática central del programa giraba en torno a la comunicación y a las redes sociales, y fue auspiciada por una empresa de telecomunicaciones. Los juegos tenían que ver con empresas que venden gadgets, aparatos de tecnología.

Manejamos avisos tradicionales, pero el valor agregado estaba en que, al multiplicarse las pantallas, también se multiplicaban las posibilidades de publicitar. Aparte de en la TV, se podía publicitar en redes sociales y en los sitios del canal, si bien todavía es (y por unos años más seguirá siendo) la pauta televisiva la que claramente marca la monetización.

En Uruguay no se llegó a la comercialización de espacios en redes sociales; sí se comercializó la publicidad en el sitio del canal. Las redes sociales no fueron tenidas en cuenta porque no hubo una masa crítica que lo justificara: Uruguay es un país muy chico; Montevideo tiene un millón y medio de habitantes, y no justificaba una estrategia de monetización de redes sociales.

En conclusión, ¿en qué medida el monitoreo de la actividad del televidente en redes sociales permite que el realizador conozca los intereses y preferencias del público?

Me parece que es una herramienta fundamental. Quienes trabajamos en medios estamos acostumbrados a leer las viejas planillas de rating minuto a minuto, desagregadas por audiencia. Pensemos que ahí tenemos 800, 600, 900 personas que nos van mostrando sus gustos, sus deseos y la manera en que consumen televisión. Pero, en cambio, en redes sociales hay “miles y miles y miles” de espectadores que permanentemente y “segundo a segundo” (ya no minuto a minuto) van diciendo no sólo qué miran, sino que además van expresando sus sensaciones, sus sentimientos, van respondiendo a consignas…

Creo que es fundamental saber leer e interpretar el feedback de las audiencias en las redes sociales, tanto para generar contenido como para entender qué está pasando con el producto en relación con el público al que está dirigido.



¿En qué clave leer e interpretar toda esta información que llega desde las redes sociales?

En primer lugar, me parece que hay que tener cuidado, porque los medios digitales permiten el anonimato: podés escribir lo que quieras, sin hacerte responsable por las consecuencias. Tanto en los foros de los diarios online como en las redes sociales, la gente es criminal y escribe de una manera animal: si algo no le gusta, dice las peores barbaridades. Y tal vez si lo ves de frente dice “mucho no me gustó”. Esa sensación de ser juez desde el anonimato hace que la gente a veces sea excesivamente cruel.

Pero, si uno es capaz de despegarse del primer impacto que puede generar la crudeza de los testimonios, en las redes sociales se puede leer y entender qué le está pasando a cierto público, qué le gusta y qué no le gusta, dónde sienten que estás siendo fiel a tu producto.

Creo que es un trabajo interesante ir haciendo un análisis cualitativo y cuantitativo de lo que sucede en redes sociales, para ir teniendo un estudio de mercado online. Opino que el rating tiende a morir; están surgiendo nuevas formas de mensura del consumo en medios que van a estar más relacionadas con la participación de la gente en redes sociales que con 600 personas que tienen un people meeter.

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Francisco Albarello: "En el futuro, el concepto de calidad televisiva deberá incorporar la visión del fan"

Francisco Albarello, investigador y docente en la Universidad Austral y la Universidad Nacional de San Martín, describe el perfil del televidente del siglo XXI. Quiénes son, cómo piensan y cómo se vinculan con la TV los "prosumidores" y "fans" de contenidos audiovisuales. Claves para contar historias que los involucren en las ficciones y en los programas informativos.

Por: Carolina Roncarolo

Hoy los realizadores audiovisuales se enfrentan a un espectador que ya no se “contenta” con el relato “dirigido” y unidireccional de la TV tradicional. El público toma el control de la situación e interpela al relato televisivo y a sus hacedores a través de los nuevos medios.

Blogs, foros, redes sociales y canales de Video On Demand constituyen un espacio clave para la participación y expresión del público. A la vez, son fuentes de información valiosa para que canales y productoras comprendan por dónde pasan sus intereses.

Francisco Albarello explica por qué la Web 2.0 es un ámbito propicio para que canales, realizadores y anunciantes puedan tener un intercambio fructífero con el público. Intercambio que resultará en una mayor integración del televidente en el circuito televisivo. Y en productos audiovisuales más cercanos a los intereses de los espectadores.

¿Qué cambia en el vínculo que las audiencias tienen con la televisión? 

Estamos ante una crisis del concepto de audiencia que explican las teorías de Comunicación hasta el siglo XX. Se impone nuevamente el concepto deprosumidor de Alvin Toffler, que pareció profético en 1980, pero que actualmente deja en claro que no sólo estamos frente a un consumidor. Hoy contamos historias a un consumidor que, a la vez, también es productor de contenidos. Productor que genera conversación a partir de los contenidos audiovisuales (para hablar de un término más amplio que productos televisivos), gracias a las nuevas posibilidades de expresión que le otorga la Web 2.0. Por ello, surge la necesidad de estudiar de nuevo modo a la recepción.

¿Se puede seguir hablando de prime time, grilla de programación, rating, meros "receptores" del mensaje televisivo, televisión asociada al televisor…? 

Definitivamente, estamos en un momento en que hay que redefinir lo que es “ver televisión”. Porque claramente se ve cada vez más televisión en dispositivos digitales. A su vez, el consumo simultáneo de todos mirando el mismo programa, al mismo tiempo y en el mismo canal es algo del pasado y, por ende, la grilla de programación va dejando de tener sentido.



En estas transformaciones de la audiencia, la variable generacional es un factor clave: los jóvenes ven cada vez más televisión en forma multi tasking o multitarea, combinando medios. Por su parte, los adultos todavía conservamos el rito de ver televisión.

No obstante, según las mediciones actuales, la televisión sigue siendo el medio hegemónico, sobre todo por las características de la transmisión en vivo, y por la posibilidad de generar agenda, en el sentido de los eventos deportivos o los actos políticos.

La televisión sigue siendo la generadora de los grandes relatos. Pero no es el único dispositivo que hoy emite contenidos audiovisuales, sino que convive con otros que están en permanente proceso de modificación mutua, coevolución o mediamorfosis, en términos de Roger FidlerY todavía no sabemos cómo va a terminar esta ecología de medios.

A grandes rasgos, ¿qué relatos prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Hay que tener en cuenta el dispositivo de recepción. Por ejemplo, se ve cada vez más que los videos en You Tube, Vimeo y demás tienden a ser cada vez más breves. Esto tiene que ver con una tendencia al microconsumo, a los consumos intersticiales, las “burbujas de ocio”, en términos de Roberto Igarza.

Por ejemplo, en el caso de las publicidades de You Tube, la idea es concentrar el mensaje en los primeros tres a cinco segundos (que es antes de que el usuario pueda saltear el aviso), y hacer el mensaje lo suficientemente atractivo como para que la gente se quede mirándolo.



El microrrelato es una tendencia que aparece con el control remoto, el zapping y el videoclip como género televisivo nativo. Después, se fueron acrecentando la velocidad, la brevedad de los planos, la edición cada vez más rápida… Hoy en día, las tecnologías móviles y ubicuas con acceso a Internet promueven un consumo de relatos breves, pildorizados, que pueden ser ficcionales, publicidades y demás.

Me parece que las generaciones más jóvenes irán eligiendo cada vez más los relatos en función del tipo de dispositivo audiovisual que estén utilizando. Como dice Henry Jenkins, con la convergencia uno va migrando de pantalla en pantalla y de dispositivo en dispositivo en busca de entretenimiento y de acuerdo al interés, al tema y demás. Y, cada vez más, el smartphone será el dispositivo más elegido.

¿Cómo interactúa el "prosumidor" con los contenidos audiovisuales? ¿Qué lo motiva a expresarse y participar?

Sobre todo el entretenimiento. Esto lo trabaja mucho Jenkins en “La cultura de la convergencia”.


Cuando un programa televisivo lanza un hashtag para que, a través de las segundas pantallas, el público pueda participar mientras mira TV, lo hace porque sabe que del otro lado hay un "prosumidor". "Prosumidor" que tiene cada vez más necesidad de conversar sobre lo que ve, de ver en forma colaborativa, de comentar lo que se está viendo… Esto es algo que antes uno hacía quizás con su familia mientras miraba un programa. Luego vino la multiplicación de pantallas y el consumo individual, que hoy deja de ser tal porque la gente comenta lo que está viendo, pero lo hace a través de Internet.

La interacción del "prosumidor" con el contenido audiovisual es potenciada por las redes, pero fundamentalmente tiene que ver con el interés hacia el producto en sí, y cómo ese interés es manejado por los realizadores del producto. Este fenómeno ha crecido con la cultura del fan.

La motivación tendrá que ver con la apelación que haga el contenido al "prosumidor", en cuanto a completar el mapa incompleto que propone el producto audiovisual. Hay quienes hablan del "consumo forense", que consiste en analizar trozos de información dispersa que te da el relato, y participar reconstruyendo la historia, como si el espectador fuese un "forense de la información".

¿Cree que el monitoreo de la actividad del televidente en los nuevos medios permite conocer sus preferencias y sus intereses? ¿Por qué?

Me parece que es fundamental, y que realizadores y anunciantes tienen más posibilidades que nunca de saber que lo que están haciendo se ve, y qué dice el público sobre lo que está viendo. Actualmente, los criterios de medición de audiencia están caducos. El rating, basado en el encendido televisivo, los sistemas con people meeter y las encuestas telefónicas explican muy poco qué hace la gente con la televisión.

Hay un montón de alternativas para ver qué está haciendo la gente e interactuar con ella. Los realizadores de ficciones podrían indagar en qué líneas argumentales alternativas sugieren los fans o "prosumidores" a través de las redes sociales, o con qué personajes manifiestan sentirse identificados. En cuanto a los productores de programas informativos, identificar qué noticia y qué suceso son más seguidos o más comentados, y qué es trending topic o tendencia en Twitter .

Saliendo de esta tendencia "cosmética" de mostrar qué dice la gente en Twitter, creo que se pueden hacer muchas más cosas. Principalmente, los realizadores deberían apuntar a tener en cuenta lo que están diciendo los "prosumidores" e integrarlo al producto audiovisual, no sólo añadirlo como anécdota, como antes se hacía con las secciones de llamados telefónicos o cartas.


¿Qué estrategias podrían ponerse en marcha para lograr que los canales, realizadores, y anunciantes entren en diálogo con el público a través de los nuevos medios?

En cuanto a narrativas transmedia, actualmente se habla de “plataformas de contención”, que consiste en generar plataformas virtuales, donde generalmente el fan, seguidor o "prosumidor" puede dar a conocer su punto de vista y sus propias producciones. Las plataformas de contención pueden aplicarse a géneros informativos o ficcionales.

Hoy estoy analizando el caso de "Aliados" (Telefé), una serie para adolescentes. En su página web creó un canal que se llama Tu Tube, donde el consumidor, usuario o "prosumidor" puede subir videos recreando los temas del CD del programa. Luego, la producción elige los videos más destacados y después los difunde.


Algo parecido es lo que hacen TN y la gente, y otros canales informativos, que transmiten noticias registradas por el público, en lo que se llama periodismo ciudadano. Generalmente, esto se da en casos más extraordinarios, como inundaciones, granizos, accidentes...


Creo que las plataformas de contención son un gran laboratorio de análisis sobre qué dice la gente del producto, qué está en condiciones de decir, qué quiere decir... Este concepto no solamente se refiere a producciones audiovisuales; también incluye lo que el "prosumidor" hace en foros, redes sociales, blogs, etcétera.

Claramente, una plataforma de contención debería tener un Community Manager o alguien que gestione toda esa información, para volver a traducirla en datos útiles. No obstante, los prosumidores van a seguir comentando por sus propios medios, a través de sus redes. No es factible tener el control, pero sí se puede ofrecer abiertamente espacios donde los fans pueden participar. Eso es muy valorado por ellos; se sienten escuchados y saben que su aporte es tenido en cuenta.

Durante muchos años, el fan ha sido marginado o tenido como “el que le gusta el programa y nada más; mientras lo mire, ya está”. Hoy es un error ponerse en contra del fan, como, por ejemplo, lo hizo la gente de Warner Bros. con los fans de Harry Potter. Cuando los fans hacen parodias de las series, las suben a Internet y las comentan, están generando publicidad gratis, en primer lugar. En vez de ir contra ellos y establecer demandas judiciales, tuvieron que aliarse. Y hoy, muggle.net es una plataforma de contención de la marca Harry Potter. Y aunque hayan terminado las novelas y las películas, sigue habiendo un mundo de Harry Potter en la web, y siguen participando fans de todo el mundo. Incluso la misma autora, J. K. Rowling, participa de esa plataforma.


Me parece que la industria tiene que reaccionar inteligentemente, generando estos espacios de modo auténtico, abriéndose a escuchar lo que piensa la gente y sin esperar que los fans digan lo que ellos quieren. Y ahí está la gran oportunidad para alimentar las producciones. En el futuro, el concepto de calidad de producciones audiovisuales deberá incorporar la visión del fan. Porque seguir insistiendo con un sistema broadcasting en un medio red sería bastante contradictorio.

jueves, 7 de marzo de 2013

Narrativas no tradicionales: ¿cómo contar historias “transmedia”?

Una historia “transmedia” es una única y gran narración cuyos elementos “se diseminan” en distintos canales, utilizando diferentes plataformas  (Internet, redes sociales, comics, videojuegos, películas, eventos presenciales, webs, etc.).



El concepto “transmedia storytelling” fue introducido por Henry Jenkins (MIT) en un artículo publicado en Technology Review en el 2003:

"(...) Representa un proceso en el que los elementos de una misma ficción se dispersan sistemáticamente a través de múltiples canales, con el propósito de crear una experiencia de entretenimiento unificada y coordinada. Cada medio hace su única contribución para el desenvolvimiento de la historia (...)".

"(La clave es que) no hay una única fuente o texto donde el receptor pueda obtener toda la información necesaria para comprender el universo de la historia que se cuenta (...)".



Ahora bien, ¿cómo concebir historias que puedan "retroalimentarse" a través de distintas plataformas? ¿Qué tipo de medio elegir para sumar valor agregado a cada pieza del "rompecabezas" que es la gran historia? Massimo Martinotti, fundador de la productora RedMagmaMedia, explicó al Observatorio APCI algunas claves al respecto, que recomendamos a quienes deseen incursionar en este tipo de narrativas.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Web TV, audiences and content producers of the XXI century: challenges and opportunities for creating a new media experience

How to tell engaging TV stories for the XXI century´s audiences? Dr. Aleks Krotoski, presenter of the BBC 2 series Virtual Revolution (2010), explains why the convergence between the online and the offline has changed the way people consume media and how content creators and web developers can work together to transform the “linear-story-telling” television into a holistic, interconnected and interpretative experience.

Carolina Roncarolo (TV Observatory, School of Communication, Universidad Austral)

How has the convergence of social and technological networks changed the way people consume TV content?
The convergence between the online and the offline is a really interesting and new development. Primarily, because so many people are using companion screens, whether they are using a mobile phone, or a laptop, a desktop or even an I pad or another type of tablet. They are engaging with television content in a way that tends to be distractive, so they are half looking at it or they are engaged in a different way, by actually following Twitter streams, or getting involved in the direction of a storyline if it is a drama. For example, in the UK there is a program called The million pound drop, and that is very much online environment which is a quiz show that has a very strong Internet element, but is broadcasted on TV.


I think, primarily, the key part of this is the evolution of the audience member, and his or her belief in their role in the participation of television content. No longer are they necessarily be happy to simply consume in a very linear way when somebody else is managing the direction or how the content is going forward, how the content is laid out for consumption. They actually want to engage, want to participate, want to be involved in the storyline, the news idem…They want to feel that they are actually participating and taking part in the story. Part of this has to do with this phenomenon that I like to call “the cult of me”, in which the individual is the centre of his or her network. The individual is the hero of his or her journey, and this is facilitated because of the participatory elements of television and the participatory elements of the online, and they are now the centre of the story, and, therefore, they want to feel they are part of the story.

What are the new possibilities that multi-platform television presents for audiences and producers?

I´m interested in a very holistic, interconnected and interpretative schema, in which web developers content, interactive content developers and television “linear-story-telling” producers can actually work together, and can actually create something that´s completely new, completely different.

There are a couple of good examples. One of them is the BBC TV series Lost. It was fantastic and very clever how it tried to keep the audiences engaged and also give them a deeper experience of what they are demanding...Along with the linear television offering (that was produced by JJ Abrahams and other writers) there was also a parallel storyline, but online.

They created something that is called “the Lost experience”; and “the Lost experience” was something that falls into an interactive offering that is called the Alternate Reality Gaming environment: they literally created a completely different storyline that used the same characters within the universe, and extended that in a really interesting way that challenged the audience members to engage more deeply in the storyline that was happening on screen, whether it was because it forced to watch the ads in between each of the episodes on the television by dropping in clues, or dropping in hints about what was happening in the online version, or by asking the audience members to look at print advertising.

What is the audience researcher to do in the age of the Internet? Can we still talk about “audiences” and “content producers” as separated units?

I think that there is definitely an argument to suggest that content developers and audiences are starting to blur, but there is still a real and important role for content developers and story tellers to have their own interpretation. I will use an example of The Virtual Revolution. It was a hilarious moment at which point I was walking around Ghana or New York, or everywhere taking photographs, tweeting, sending Facebook updates, and that was intended for the online audience, that was intended for the people that I was hoping to engage in that particular area. But there was a cameraman on the program who literally thought I was wasting my time...So why are you doing this? We are making and creating a story that is total from our point of view. There is a narrative that we worked together to create a single linear story, as content developers and as people who were trained in this (whether is journalists, directors of photography, directors of program or producers).

Where the blur happened? How that linear story was reinterpretated by the audience member? We allowed people to download all of the raw material that we shot (whether it was a beautiful scenery, whether it was interviews with Bill Gates or Tim Berners Lee), and then to tell their story using the material that we had shot, using the interview questions that I have asked, using the incredible general views that we took with the director of photography. Now we have created that through our training in many ways, so we set the standard, we created the benchmark and said we are telling you a story. But then we asked the people to say we recognized that ours wasn´t the last word in the story. We asked people to say: "OK, fine, what´s your interpretation of this?"

So in many ways the original content as a linear story was important to be a single view interpretation. But we thought but it was very important that the audience, who were also the content creators, took that, remixed, mashed up and told their own stories, recognizing of course that everybody can be a story teller, if he or she has the skills.

How do the user generated content and the Long Tail model influence the TV business and the copyright?


Most people in television feel in some way as if were impervious. They are thinking that the issues which affect the music industry and the film industry are not necessarily relevant to them because they have a different business model. They are more concerned about how to retain audiences as supposed to, how to protect their own copyright and their IP...
At the moment there are very many models that are dealing with this issue, and I think more than anything else that it´s the small distributors and it´s the small developers that are having greater trouble. Because it´s the small production companies that, for example, have one film that they create every year, and then rely on foreign sales to support them. And if somebody pirates and downloads it across the world, that makes this content less valuable when the distributor seeks to sell to a territory.

One of the solutions that have been proposed is the creation of content that happens around the linear television production. Like “the Lost experience” and some other things that are happening out there: to create a unique experience around the television experience, so that when people are on their laptops or their Ipads, they will watch at the same time as everybody else is watching on the linear television channel, but then also engage in their own way by the technology. But everybody is doing it at the same time.

In terms of the distribution angle (the middle section), they are now thinking about different windows for releasing content, whether is on DVD, whether is on play again types of scenario. In the UK we have the BBC iPlayer, in the US increasingly people are downloading content via Hulu, so we are starting to see the shift of the window of consumption. And so distributors are starting to think about how they change the release window strategy, to make sure that everybody around the world gets the content at the same time.

I´ve spoken with content creators, often comedy writers or even drama writers, and they are simply very keen to get their content out to as many people as possible. If the distributor or the channel doesn´t decide to sell it to a particular territory or that particular territory has decided that it doesn´t want to buy that television program, then content developers may not feel so bad if individuals in that territory download that content, because ultimately they are benefiting from the fact that more people are watching the program. And there have been cases in which the audience who has downloaded the content then demands or creates a demand such that the television company in that territory purchases the content in the end.

How has Social Media changed the relationship between audiences, content producers and TV programs?

What is really exciting about the role of Social Media in television development (and, in fact, any media development) is the role of the fan. And not just the role of the fan communities, but the super fan communities, this people who are very invested, who perhaps would be the first people who download a track, or watch a television program, or want actually to get deeply involved in the production and participate in it. Super fans are incredibly powerful, and a fascinating community; we saw it very much before the Social Media revolution with Buffy the Vampire Slayer, that was a very big pre Social Media fan community. We saw something like this with Star Trek as well.

Since we have started to see writers working with superfans via Social Media making this connection, we have started to see Social Media been actually used as a platform to tell some of the stories that are happenning or to test out some of the stories. So not only does Social Media allows super fan communities to form, but it also allows the creators of the television programs that actually reach into those communities and connect with their fans directly.

Why participation in Social Media has empowered the audiences?

Certainly, web participation has empowered audiences, and I think it is most obvious when you see how they are demanding, not just Twitter hashtags, but Facebook pages, and certainly participation in the creation of media. And just web participation in general I think is created by this "cult of me", this sense of the individual should have a rol in what is the third consuming.

And that is starting to shift the balance; it is starting to create a tension between successfull program makers and unsuccessfull program makers, and specially we are starting to see more Social Media and web investment and involvement from content creators in order to facilitate and encourage people back to television.

Can people participation contribute to improve the quality of TV contents?

There are a couple of arguments about whether or not the participation of audiences would improve or reduce the quality of TV contents. The contra argument would be that you are creating a kind of lowest common denominator television: too many cooks for the soup. And, again, this goes back to the idea that you can help to shape, but perhaps in the end this is still the responsibility of an individual or a small group of individuals to take an idea to broadcast. And that´s a very exciting aspect of this interpretation of the linear story as it goes out, in many ways as a kind of firebrand, as an inspiration tool technique. But, on the other hand, of course the more cooks that you have you are adding ingredients in the soup, then more interesting a product may become.

To sum up, in the following years, will be possible to continue talking about TV as a mass media, or will it be “absorbed” by the web?

I don´t think it´s a zero sum equation. Each particular media has its own affordances; television it´s a great media for story telling, and the Internet is a great media for interactivity. And so, therefore, we can´t neccesarilly say that is the end of television as a mass media, simply because there are different affordances of that particular media, as  there are different affordances of the web, radio, of books, of cinema, of any kind of mass media.

What will be the new definition for the TV of the future?

I imagine that the television of the future will be di facto interactive, or certainly it will have a di facto interactive element. The story telling will continue in the same way I think it now, but perhaps with the extra elements that happen around the television story. And certainly there will be engagement and participation on multiple screens. For example, it was fascinating to watch the Olympic that happened in London, because you could literally watch what was happening on the linear television, and then you could watch another stream on your laptop, and another thing on your Ipad. So, I was able to watch four or five different streams of content that were happening from the same television channel. I think there will be more customer or audience consumption through different streams. Perhaps in different camera angles, as we have seen already in football matches. Or perhaps, like the Olympics, it is different contents that are happening at the same time.




Is an academic and journalist who writes about and studies technology and interactivity. She is the presenter of BBC Radio 4’s The Digital Human science series and The Guardian’s Tech Weekly podcast.

Her new book, Untangling the Web, based on her Guardian and Observer column, will be published in September 2012.


Aleks Krotoski- Download full interview (English)

jueves, 28 de junio de 2012

Balance del I Congreso Internacional de la Red INAV. “Narrativas Audiovisuales: convergencia mediática, transnacionalización e intercambio cultural"

Los días 23, 24 y 25 de mayo, la Red Iberoamericana de Narrativas Audiovisuales  (Red INAV) llevó adelante su I Congreso Internacional, en el marco del Tercer Encuentro Iberoamericano sobre Nuevas Narrativas Audiovisuales, en las ciudades de Málaga y Sevilla (España).

Dra. Gabriela Fabbro (Directora del Observatorio de la TV, Universidad Austral, y disertante en el Congreso de la Red INAV)

El I Congreso Internacional de la Red Iberoamericana de Narrativas Audiovisuales (Red INAV) reunió a más de 150 docentes y estudiantes de diversos países, con el objetivo de reflexionar sobre un tema de investigación y debate de gran relevancia en el actual contexto de producción, distribución y exhibición de contenidos audiovisuales:  la convergencia mediática, transnacionalización e intercambio cultural de narrativas audiovisuales.


El evento fue organizado por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga y por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla; el 23 y 24 de mayo se celebró en Málaga y el último día transcurrió en Sevilla. Contó con disertantes de varios países (la mayoría provenientes de España y Brasil), además de investigadores y asistentes de Colombia, México y Argentina.

Docentes, estudiantes e investigadores integrantes de la Red INAV presentaron investigaciones sobre las nuevas narrativas audiovisuales y el nuevo modo de contar las historias. Se desarrollaron más de 150 ponencias, divididas en 10 mesas de trabajo.

La conferencia inaugural la dio el director de la Red, Jerónimo Rivera (Universidad de La Sabana, Colombia), acerca de los héroes y villanos en el cine contemporáneo. En el transcurso de los días, los oradores más importantes fueron Lorenzo Vilches (Universidad Autónoma de Barcelona), quien habló sobre la convergencia y la transmedialidad y, especialmente, las web series; Ignacio Aguaded (Universidad de Huelva y director de la Revista Comunicar) que planteó la alfabetización mediática en el nuevo contexto audiovisual; Concepción Mateos (Universidad Rey Juan Carlos, Madrid), quien habló de la narrativa audiovisual informativa. El encuentro lo cerró  Omar Rincón (UniAndes, Colombia), con una reflexión sobre los formatos audiovisuales de la identidad.

El Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral presentó una ponencia acerca de hacia dónde deben ir los noticieros de TV abierta frente a la competencia de las redes sociales y los canales de cable, especialmente en cuanto a la primicia de la noticia.

En conclusión, la experiencia fue fascinante no sólo en el ámbito específico del Congreso, sino también en los tiempos compartidos con estos grandes y, a la vez, tan humildes teóricos de la comunicación. Tenerlos reunidos, escucharlos y debatir con ellos fue el gran resultado de este Congreso, que enriquece como docente y como investigador.

Acerca de la Red INAV

Esta Red nació en la mesa temática de Narrativas Audiovisuales durante el transcurso de la V Bienal Iberoamericana de la Comunicación, celebrada en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (México) en septiembre de 2005. La organización aglutina investigadores pertenecientes a 12 países iberoamericanos y ya cuenta con más de 100 miembros.

Su principal objetivo es potenciar el análisis de las Narrativas Audiovisuales y el intercambio científico, a través de la puesta en marcha de proyectos de investigación internacionales y de la edición de publicaciones. Hasta la actualidad, se han organizado dos encuentros científicos en el marco de la Red INAV (Bogotá, 2008 y México D. F., 2010).