domingo, 2 de abril de 2017

La vuelta de Verónica Lozano a la TV


Por Camila Mejía.

Llega nuevamente a la pantalla chica con un programa de actualidad llamado “Cortá por Lozano”.
Luego de más de un año de ausencia en la televisión tras la despedida de su magazine matutino “AM, antes del mediodía”, Verónica Lozano regresa a la pantalla chica. “AM” finalizó en diciembre de 2015, después de 10 temporadas ininterrumpidas de emisión, convirtiendo a Lozano en una de las cotizadas estrellas de la televisión local. Y el éxito supo canalizarse también en “Cortá por Lozano”, un programa de actualidad, espectáculos y algo más que se transformó en el favorito de la tarde.
Verónica conduce junto a un grupo de panelistas conformado por Connie Ansaldi, Mauro Szeta, Liliana López Foresi, Agustina Kämpfer, el doctor Diego Martínez y la periodista Paola Juárez. La diversidad de opiniones hace al desparpajo del programa.
La mirada sobre los temas actuales es fresca y original. En una de sus secciones, “tu consulta no molesta”, invitan a los televidentes a enviar preguntas sobre distintos problemas que ellos tratan de resolver al aire. Tanto este segmento como el del “famoso” diván, en donde invitan a distintos famosos a someterse a análisis, hacen del programa un verdadero consultorio, aludiendo, claro está,  a que Verónica Lozano es antes que conductora, una psicóloga. Es interesante cómo la producción del programa ha tomado esta idea y la ha canalizado favorablemente.  
El rating de las tardes se divide entre “Cortá por Lozano”, de Telefé, que hasta el momento lleva la  delantera casi a diario, seguido por “Infama “de América y “Confrontados” de Canal 9.

La frescura, buen humor y solidez de Verónica hacen de esta propuesta un nuevo aire en las tardes de la pantalla televisiva argentina.





Un reality show donde la salud no es una cuestión de mucho peso


Por Alfredo Solari.

Dentro del circo mediático 2017, reaparece uno de sus más importantes maestros de ceremonias. “Cuestión de peso” estrenó su nueva temporada con algunos cambios reales y mucho gatopardismo.

Este programa está producido por Endemol y transmitido por canal 13 ya desde el año 2006, cuando hizo sus primeras apariciones.  En el rubro de la conducción, primero estuvo Andrea Politti, luego Claribel Medina y llegamos al 2017, con un nuevo cambio de timón, ahora el conductor es Fabián Doman.

El argumento no es nuevo. Un grupo de participantes compite en una suerte de clínica televisiva para poder bajar de peso y dejar atrás uno de los más graves problemas de salud de la actualidad como lo es la obesidad.

Nadie puede poner en tela de juicio las buenas intenciones de un ciclo como este que trabaja y difunde esta enfermedad y la necesidad de ayudar a quienes la padecen (el ciclo fue el principal impulsor de la ya sancionada “ley de obesidad”). Pero, como suele ocurrir, el formato de reality show le juega muy malas pasadas (espectacularización  y banalización de situaciones graves y complejas desde lo médico, ridiculización de los participantes, entre otros) casi hasta transformarlo en algo contraproducente.

Es indivisible el concepto de escándalo con el de reality, y “Cuestión de Peso” ha hecho honor a esta premisa. Ya no es secreto para nadie la enemistad que supo haber entre la primera conductora del ciclo, Andrea Politti, y el alma mater del programa, el Dr. Cormillot. Su mala relación se hizo pública luego de la finalización de la temporada del 2008 donde hubo hasta denuncias de malos tratos por parte de la actriz y conductora.

Hoy, con la temporada 2017 recién estrenada, los escándalos no se hicieron esperar. El Dr. Alberto Cormillot, a pocos días del estreno, amenazó con renunciar al programa ya que denuncia que el formato de reality  no deja lugar a la reflexión y al trabajo en pos de la salud,  primer objetivo que el prestigioso médico tuvo al comenzar su participación en la emisión. 

Las peleas, escándalos, situaciones bizarras y demás herramientas genéricas coparon las horas de transmisión y dejaron atrás las intenciones que “Cuestión de peso” tiene de colaborar con el bienestar de sus participantes y la sociedad. Claro está que este conflicto entre los miembros de la producción también se desarrolla en esa misma cancha. Cruces entre el nuevo conductor y el médico en cámara, idas y vueltas, y demás discusiones mediáticas que no hacen más que profundizar la misma situación denunciada.

En fin, todo alimenta más al show. Y es no precisamente una alimentación saludable.

El diseño como forma de vida


Por Milagros Prado.


“Abstract: The Art of Design” es una serie documental original de Netflix que explora en diferentes expresiones del arte como la ilustración, el diseño gráfico y la fotografía, la esencia de sus creadores.

Esta antología está formada por 8 capítulos. En cada uno de ellos se desarrolla una disciplina y un artista de un área del diseño en particular. La entrevista a cada personaje es un recorrido por sus motivaciones íntimas: ¿qué es para ellos el diseño? ¿Cómo transformó éste sus vidas? ¿Qué los inspira a crear?

Cada historia se presenta desde un punto de vista natural que permite empatizar con las historias y vivencias narradas. Podemos ver los estudios, casas y los espacios que cada artista ha intervenido con su arte.

Acompañando el tema de la creación y originalidad, siempre presentes en el diseño, los capítulos tienen una estética particular. Se utilizan diferentes e innovadores recursos técnicos para narrar las historias de los artistas, lo que transforma el documental en una pieza de diseño en sí mismo.

Los personajes entrevistados son referentes en el área a la que se dedican. Por ejemplo, el episodio 6 tiene como protagonista a Paula Scher, una de las diseñadoras gráficas más reconocidas del mundo y socia del estudio Pentagram. La distinguida artista es la responsable de tipografías como la de WindowsCitibank Tiffany’s.

Cada historia refleja la vida dedicada y transformada por el diseño, junto con valiosas enseñanzas. Esto convierte a la serie en una fuente de inspiración para quienes quieran dedicarse al desafío de diseñar para que la experiencia humana sea más rica cada día.


La infidelidad es la invitada de cada noche


Por Gabriela Fabbro.



“Amar después de amar” (Telefé) y “Quiero vivir a tu lado” (El Trece) son las dos ficciones que, desde el verano de este año, se exhiben en horario central en los dos canales de mayor rating de la TV local.

Estrenadas el mismo día, las dos nuevas historias parecen tener ejes narrativos y de producción comunes. Dos hechos dramáticos como inicio del relato (un accidente y una mala noticia sobre la salud), dan pie a dos modos muy parecidos para narrar hechos sobre el amor y el desamor. Parejas de amigos que se engañan entre sí articulan las principales escenas cada noche. 

Dos elencos interesantes que llevan adelante de modo desparejo sus roles. En “ADDA”, Isabel Macedo cae en el estereotipo de la mujer de clase media vacía, previsible, con todos los tics que le conocimos en ficciones anteriores; Federico Amador, sólido en su papel, no logra despuntar de ciertos vicios que ya habíamos conocido en “Niní”; Mariano Martínez intenta pero no puede, y Eleonora Wexler se destaca del resto, gran actriz, jugada en su papel, es la que vibra en cada escena.

Por el lado de El Trece, los personajes de las parejas vecinas están encarnadas por Florencia Peña, quien da los toques de comedia que la ficción parece querer lograr; Mike Amigorena, a quien añoramos como en “Los exitosos Pells” y se queda a mitad de camino; Alberto Akaja, a quien lo actuado en el pasado lo marca a fuego; y Paola Krum, que con su naturalidad y capacidad histriónica, logra construir un papel creíble y fuerte. Los actores secundarios se destacan más que en “ADDA”. Una gran actuación de Gabriela Toscano, solidez en Muriel Santana, Darío Barassi aporta alegría y profesionalismo a Jorge Redondo, y Mauricio Dayub demuestra en cada episodio el porqué es uno de los grandes actores de la escena argentina.

Uno más volcado al tono dramático y otro hacia la comedia, las dos ficciones intentan competir con una homogeneidad de contenidos: infidelidad al podio, embarazos no deseados y aceptados, adicciones, entornos laborales fuertes y, lamentablemente, con la sexualidad vivida desde el deseo y no siempre desde el amor. “ADDA” parece querer erigirse en la ficción caliente de cada noche, y “Quiero vivir a tu lado” desarrolla la temática en cada personaje, muchas veces con un grado de vulgaridad que desluce a los actores que encarnan dichas escenas. Da pena ver a la gran actriz Betiana Blum hablando de los gustos sexuales de su marido ya fallecido.

Ambas se quedan a mitad de camino. Los dos canales de aire principales de la pantalla local compiten desde las mismas apuestas, “ADDA” menos amigable y más oscura, “Quiero vivir a tu lado” intentando seducir desde el humor y los personajes interpelando a cámara, pero ninguna convence del todo.
Las dos obtienen alrededor de un promedio de 12 puntos de rating, y ofrecen, como desde hace varios años en nuestra TV, una excelente calidad técnica. Más cerca del formato crossmedia, “ADDA” brinda continuidad a través de una serie web y un blog. “Quiero vivir a tu lado” pretende ofrecer la típica comedia dramática de las noches de El Trece.

Lamentablemente, los dos canales de mayor llegada a la audiencia optan por una competencia similar, con contenidos en espejo que atentan contra la variedad que una televisión de calidad aspira. Ojalá que los excelentes guionistas de nuestra televisión se jueguen más por la creatividad y la innovación, y no por la fórmula de aparente éxito garantizado.



Un reality con nada de amor


Por Estefanía Brid.

El domingo 22 de enero fue el día en el que “Despedida de Solteros” dio el puntapié inicial por Telefe. Este nuevo reality show, conducido por Marley y Carina Zampini, tiene varias similitudes con el tan conocido “Gran Hermano” con la diferencia de que los participantes ahora son pareja y tienen un objetivo en común: CASARSE.

Doce parejas, previamente seleccionadas por un minucioso casting, son separadas en dos ambientes: el loft o el cielo y el PH o la tierra. El programa no termina de clarificar el por qué de la cuestión geográfica más allá de que uno esté en planta baja y otro en planta alta, y por qué unos van al cielo y otros a la tierra. Además de estos dos espacios, está la llamada “Casita del Árbol”, lugar que puede solicitar cada pareja una vez en el programa para encontrarse íntimamente o plantear estrategias.

La idea del intercambio de parejas es justamente esa cuestión morbo y vouyerista de ver qué es lo que hace el otro en ausencia del ser “supuestamente” amado, y si efectivamente “soporta” el período de cuatro meses de aislamiento rodeado de tentaciones provocadas. De esta manera el programa genera todo tipo de estímulos: juegos, fiestas temáticas, alcohol, que intentan forjar determinados comportamientos cuestionables en los participantes, quienes por su parte no ofrecen nada de resistencia. Todo al servicio del rating.

Este reality show tiene como fin el casamiento. La pareja ganadora obtendrá de premio la tan ansiada fiesta, la luna de miel y también una vivienda.  Y si se habla de casamiento automáticamente también se habla de amor pero “Despedida de Solteros” tiene peleas, sexo, insultos, discusiones y nada de amor.  Las parejas que participan se tratan pésimo unas con otras y también entre sí, e incluso maltratan a los conductores. El común denominador son los insultos, el engaño disfrazado y  las situaciones límite entre integrantes de distintas parejas. Y lo que simula ser “amor” son demostraciones exageradas de palabrerío.

Respecto a los conductores del programa, Marley está en un papel mucho más serio al que se lo acostumbra a ver y Carina Zampini no logra tener la contención que tenía en “Morfi” por lo que se la nota un poco acartonada. En las ediciones diarias, por la noche, se conforma una mesa de “especialistas” compuesta por Bernardo Stamateas, Fabián Medina Flores, Ivana Nadal, Connie Ansaldi, Miki Lusardi, y Gabriel Cartañá.  Más que especialistas deberían considerarse panelistas, ya que a excepción de Bernardo Stamateas, quien tiene trayectoria en el estudio de las relaciones humanas, y Cartañá, Licenciado en Psicología, ninguno de los demás tiene especialidad en la temática.

Pero a pesar de que “Despedida de Solteros” parecía prometer algo distinto se terminó convirtiendo en más de lo mismo: un reality show juvenil repleto de competencia desleal. 


domingo, 25 de diciembre de 2016

Un año para el debate y balance


Por Gabriela Fabbro.


Se acaba el 2016 y los argentinos nuevamente asistimos a un año televisivo muy particular. Cada vez más atravesado por las tecnologías e Internet, el contenido de la pantalla local sigue en la exploración de sus nuevos rumbos.

Un año en que las latas le ganaron a los programas locales, ni Showmatch ni partidos de la selección nacional pudieron con Moisés y los diez mandamientos, que superó los 20 puntos de rating más de una vez y que Tinelli logró pocas veces a lo largo del año. Hasta hubo días en que el reality de baile y polémicas, perdió con Educando a Nina, la ficción que este año ofreció Telefé por las noches. Repeticiones como la de Casados con hijos se impusieron a contenidos nuevos como la adaptación de Loco por vos que también Telefé ofreció en su pantalla. 

Un canal como Telefé que cambia de dueño (fue comprado por Viacom recientemente), ganó el rating en general con enlatados como el ya citado Moisés o ¿Qué culpa tiene Fatmagül?, América que se mantuvo en el tercer puesto con toda su programación en vivo, con un Canal 9 que intentó renovarse con pocas nuevas ofertas que no lograron imponerse (Mejor de noche, El show del problema) y con "nuevas temporadas" de programas autorreferenciales como Bendita TV o Implacables; así transitó el año la oferta local. 

El Trece se sostuvo con latas extranjeras (Esposa joven o Saras y Kumud), y con un Showmatch que abandonó su segmento de Gran Cuñado prácticamente a mediados de año y con el artilugio de cambios en las reglas de juego pudo "renovarse" para sobrevivir hasta casi fines de diciembre; un Lanata que logró mantenerse vigente a lo largo del 2016 pero sin grandes estridencias, que en un año no eleccionario era lo esperado, y la telenovela Los ricos no piden permiso, basado en el reinado del maniqueísmo propio del género, se sostuvo con muy buenos resultados hasta la última semana del año. 

De la TV Pública agradecemos la renovación de su pantalla, el cuidado por los nuevos contenidos y por el pluralismo que hoy ofrece. 

Los programas de pleitos domésticos inundaron nuevamente las pantallas, los de chefs se volvieron más agresivos y polémicos, los de concursos de talentos pasaron bastante desapercibidos, y perritos saltando pinos de bowling  o anillos desbordando cilindros repletos de agua, superan a concursos de conocimiento y velocidad mental. 

Los programas periodísticos no estuvieron en el estrellato, y sólo Intratables, de América, logró sostenerse gracias a su fórmula original e impecable conducción de Santiago del Moro. En un año en donde Charlotte Caniggia o El Polaco pretendieron protagonismos destacados, las dos divas de la televisión permanecieron files a sus estilos. El 2016 ofreció más panelistas que actores en sus propuestas televisivas. Abundaron los programas corales, con "especialistas" en cada mostrador, intentando comprender la realidad de otros o la del propio país.

Los cinco canales de la pantalla interactuaron con sus páginas webs y con sus redes sociales, los noticieros incorporaron tecnologías en piso, drones en sus transmisiones, los twitts de los espectadores inundaron todos los programas, pero en esta variedad de dinámicas, el encendido de la TV abierta apenas llegó a 20 puntos. Es decir que, del total de hogares que mide IBOPE para el rating, sólo el 20% miró televisión en su televisor. El resto de la audiencia, seguro que consumió contenidos televisivos pero lo hizo a través de múltiples y diversas plataformas. 

Hoy es cada vez más tema de conversación una serie de Netflix o el último episodio de The Walking Dead que la noticia más estruendosa que pudo contar un noticiero vespertino. La televisión sigue siendo un fuerte referente en nuestro país, que sigue siendo muy importante en el desarrollo de la TV por cable (concentra casi la mitad de la audiencia de televisión paga en Latinoamérica), los argentinos dedican el 45% del tiempo destinado a la TV para ver contenidos por cable. Argentina sigue siendo uno de los países a nivel mundial en materia de exportación de formatos televisivos con más horas vendidas al exterior, vendió a Netflix su primera serie (Estocolmo) y proyectó El marginal, otro gran producto local, en esa plataforma. Los contenidos locales siguen teniendo gran calidad, pero migran a otras plataformas y pantallas.

A lo largo de las notas del año, el Observatorio de la Televisión intenta reflejar estas migraciones y supervivencias, que aún no tienen destino fijo, que están transitándose a medida que se van experimentando y que nos plantean preguntas que seguiremos intentando responder en el futuro.

Lo que sí sabemos es que la televisión siempre será referente para los usuarios, no importa ni la plataforma, ni el horario en que la veamos, lo importante es que la seguimos viendo. Pensar y reflexionar sobre lo que vemos es lo que nos hará espectadores más críticos y responsables, y ese es el verdadero objetivo del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral: estimular y promover una audiencia que tome conciencia del rol que cumple sobre la calidad televisiva nacional. 

Es nuestro compromiso desde hace diez años.


El 2016: el año que despertó a la ciencia ficción


Por Milagros Prado.

Este 2016 se tiñó de clásicos renovados y de vueltas de tuerca a historias ya contadas. El tema que fue el éxito de este año fue la hace tiempo "abandonada", ciencia ficción o como debería definirse, la ficción científica.

La vuelta a los 80 con "Stranger Things"

La serie de Netflix, el nuevo gigante del entretenimiento, dirigida y escrita por los hermanos Duffer fue la revelación del primer semestre del año. Con una banda sonora compuesta por los hits de la década, como Should I Stay, o Should I Go, y la vuelta a las grandes producciones de Wynona Ryder, esta oda a los ochenta cuenta con todos los condimentos: suspenso, misterio y amor.

Bienvenidos a "Westworld"

La nueva serie de HBO busca llenar la programación del segundo semestre del año de la cadena que transmite "Game of Thrones". Esta producción adapta la película de culto de 1973 del mismo nombre. La trama trae de forma original el debate entre el hombre y la máquina. El elenco lo encabezan Anthony Hopkins y Evan Rachel Woods.

"Black Mirror", nuestro reflejo tecnológico

Esta antología de capítulos autónomos plantea la incertidumbre de cómo la tecnología afecta a nuestra sociedad. Algunos capítulos son más alejados de la realidad que otros, pero siempre se utiliza el mismo eje: la relación del hombre con las nuevas tecnologías. Por esta razón el nombre de la serie se refiere al momento en que la pantalla de nuestros celulares se encuentran en negro: es en ese espejo negro que nos reflejamos a nosotros mismos.


Gracias a estas superproducciones, el 2016 nos trae una nueva mirada sobre el género de la ficción científica, y vuelve a ponerlo en el centro de todos los elogios luego de décadas de encontrarse dormido ¿qué nos traerá el 2017?