Mostrando entradas con la etiqueta Índice de Calidad Televisiva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Índice de Calidad Televisiva. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de febrero de 2015

Índice de Calidad Televisiva: resultados del año 2014

A través del monitoreo y la observación sistemática de los programas de la televisión argentina, el equipo de investigación del Observatorio de la TV (Universidad Austral, Argentina) analiza sus temas, sus valores, laadecuación a la realidad social de los grupos representados y el respeto por la diversidad que reflejan. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.

A continuación, publicamos los resultados del Índice de Calidad Televisiva correspondientes al año 2010. Para más información sobre los resultados de nuestras investigaciones, hacé click aquí.



jueves, 5 de diciembre de 2013

"Taxxi, amores cruzados", la vuelta del clásico

La televisión argentina ha madurado de tal forma que ya produce todo tipo de géneros. Sin embargo, hay uno que es su especialidad: la telenovela. Este año, la pantalla local sorprendió al no tener un “culebrón” nacional en su esencia más pura. Sin embargo, cuando ya parecía que terminaba el año sin una novedad en este sentido, aparece Taxxi, amores cruzados, en la pantalla de Telefé.

Por: Juan Pablo Martínez

Lejos habían quedado los tiempos en que Muñeca brava, Amor en custodia y Se dice amor dominaban las tardes de Telefe. El último éxito en este género fue Dulce amor en 2012, pensada originalmente para la tarde y finalmente con un gran éxito en horario central. Es cierto que en este 2013 existen tiras como Los vecinos en guerra o Solamente vos, pero son comedias que se emiten de forma diaria. Desde su estructura y narración, no se consideran propiamente telenovelas.

Sin embargo, cuando ya parecía que terminaba el año sin una novedad en este sentido, aparece Taxxi, amores cruzados, en la pantalla de Telefé.


Taxxi regresa a la fórmula más clásica y tradicional de la telenovela argentina. Una historia de amor principal, apoyada por otra historia de amor secundaria. En el medio de ellos, un villano muy malo, casi caricaturesco, como corresponde en este género. Y, contrariamente a lo ocurrido en los últimos años en las ficciones locales, el elenco general es pequeño.

Hay algunas reglas que tiene la telenovela tradicional, y que Taxxi cumple de manera muy efectiva. La frase “Polos opuestos se atraen” nunca fue más cierta. En este caso, hay una diferencia de edad importante entre las parejas principales. Un padre y un hijo, ambos se enamoran de una mujer más joven y la otra más grande respectivamente. Por otra parte, las clases sociales son marcadamente diferentes.

Algo que siempre diferenció a la telenovela argentina de la tradicional latinoamericana es el elemento costumbrista, que le pone el sello argentino a cualquier producción local. Aquí el protagonista es un taxista de mediana edad, que en su vida diaria y su entorno se aprecian elementos y conductas propias de la sociedad local. Al ver Taxxi, es casi inevitable hacer comparaciones con Rolando Rivas, taxista; la famosa telenovela emitida por Canal 13 en 1972, que conjugaba los elementos clásicos de una telenovela con el típico costumbrismo argentino.



La elección del casting también es un acierto. Dos actores maduros pero experimentados en el género permiten que la esencia de “telenovela” esté en el aire continuamente. Gabriel Corrado (que también es productor) vuelve como protagonista, luego de su exitoso paso en Malparida, en donde interpretó a un villano. Acá vuelve a ser el galán que remite a las producciones con Andrea del Boca en la década del 90. Catherine Fulop que en los últimos años hizo apariciones secundarias en otras tiras y fue conductora de realities, vuelve a un rol principal. Sí vale recordar que fue una de las grandes estrellas de la telenovela venezolana de fines de los 80 y 90.

Rocío Igarzábal y Nicolás Riera, ambos surgidos de las huestes de Cris Morena, ya habían experimentado el éxito en el género, en el 2012 con Dulce amor. Acá vuelven no para enamorarse entre ellos, sino de los protagonistas mayores.

Por último, la elección de Jorge Marrale como villano es también efectiva. Marrale tiene una larga carrera como actor dramático, pero muy popular como el personaje malo de este tipo de historias.

Taxxi se estrenó en el mes octubre, ganando cómodamente su franja. El público de las tardes en la televisión abierta, claramente estaba esperando una producción de este género.

"Cuestión de peso" y "Los unos y los otros", ¿programas de servicio o únicamente reality shows?

Cuestión de peso es el formato que emite Canal 13 en el horario vespertino, y Los unos y los otros el que América ofrece en el mismo horario. ¿Qué tienen en común estos dos programas? Que ambos exponen distintos aspectos de la privacidad de las personas y que ambos tienen rating.

Por: Estefanía Brid 
Estos programas tienen al parecer un objetivo altruista: el de ayudar a los demás. En el caso del reality de El Trece, colaborar con sus participantes a que logren una salud que perdieron. Y, en el caso del talk show, resolver ciertas situaciones de la vida personal de los participantes, que se plantean emisión tras emisión.

Pero la contrariedad de estos dos programas es que en algunas ocasiones traspasan el límite del buen gusto y del objetivo altruista. Tanto Cuestión de peso, en mayor medida, como Los unos y los otros, usan la publicitación de lo privado, muchas veces de manera extralimitada, para cumplir con el único aparente objetivo de un programa de televisión: el rating.

Aunque se encuentran dentro de lo que se denomina “programación de servicio”, para Cuestión de peso y Los Unos y los otros el fin justifica los medios. Y los medios van desde la exposición de la vida privada más íntima, hasta la morbosidad en su máxima expresión. Si bien el fin último es una buena causa, las formas buscan un golpe efectista ligado a la emoción, a la impresión e incluso al rechazo.


Son programas instalados ya en la televisión actual, con varias temporadas emitidas y con dos conductoras “todo terreno”, que se manejan entre la dulzura y el reto a los participantes. Tanto Claribel Medina como Andrea Politti son imagen representativa de estos formatos.

Cuando vemos este tipo de programas nos vienen a la mente varias preguntas. ¿Es necesario el golpe bajo? ¿Qué credibilidad tienen? ¿Realmente tienen un objetivo de servicio? Abundan las contradicciones, pero el rating no varía. El voyeurismo vende, y cuanto más morboso es, vende más.


Pero es necesario además, comenzar otro tipo de planteo. Estos programas no son considerados reality shows de la talla de Gran Hermano o El Bar, entre otros que han pasado y se han destacado por las peleas mediáticas.

Cuestión de peso y Los Unos y los otros se dicen llamar programas de servicio, es decir, productos televisivos que tienen como fin ayudar a las personas que participan. Si creemos en que estos productos son genuinos y no “guionados”, pero al verlos recordamos más el efecto morboso, televisivo, antes que en el objetivo mismo que es ayudar al que lo necesita….llegó el momento de un replanteo. La credibilidad será otra discusión…

jueves, 25 de octubre de 2012

Los secretos del éxito de "Dulce Amor" (Telefé)

¿Cómo una simple telenovela pensada para la tardes de Telefé pasó a ser uno de los programas más vistos del prime time argentino (23 horas) y apoyándose, además, en una de las formas más puras del género de la telenovela? 

Por: Alfredo Solari

Es indudable que la televisión argentina, al igual que la del resto del mundo, no es la misma que la de las últimas décadas. El tiempo pasa y con él se presentan los cambios, las evoluciones, las mutaciones, y hasta los retrocesos. Nunca nada queda igual. Nunca nada vuelve a ser lo de antes. Cualquiera diría que allí radica el éxito. En el cambio, en la sumatoria de elementos y en que la repetición por sí misma sería la clave del estancamiento y el fracaso.

Pero siempre hay excepciones. Excepciones de esas casi impensadas. Una de ellas tal vez sea Dulce Amor. 

Esta novela estrenada el 23 de enero de 2012 está escrita por Quique Estevanez, Marcelo Nacci y Laura Barneix. Dirigida por Mauro Scandolari y Hugo Alejandro Moser, irrumpió rápidamente, no sólo en las casas de los argentinos, sino también en los primeros puestos de las planillas de raiting. Con sorpresa para muchos, no solo compitió par a par con el ciclón de Showmatch, sino que en varias oportunidades superó los números de este imbatible de los últimos años.

La pregunta es: ¿Cómo una simple telenovela pensada para la tardes de Telefé pasó a ser uno de los programas más vistos del prime time argentino (23 horas) y apoyándose, además, en una de las formas más puras del género de la telenovela? 

El argumento versa sobre la vida de las hermanas Bandi, dueñas de una fábrica de golosinas muy famosa. Ellas enfrentan uno de sus peores momentos. Victoria (Carina Zampini) está al frente de la empresa y es novia de Lorenzo (Segundo Cernadas), el hombre que no hace otra cosa que trabajar para que se caiga el imperio. Sin embargo, las vueltas de la vida hacen que Marcos (Sebastián Estevanez), un ex corredor de autos, se convierta en el chofer de esta mujer sin alegría. La llegada de este hombre a la familia cambiará el destino de las Bandi, en todos los niveles posibles, incluida Elena (María Valenzuela) madre de las hermanas.

Julián (Juan Darthés) es amigo del alma de Marcos; juntos dedican cada hora libre a preparar el auto de carreras que corre Marcos. Cuando el cierre imprevisto del taller en el que trabajan los deja en la calle, Julián sigue los pasos de Marcos y se convierte en chofer de la hermana de Victoria, Natacha (Calu Rivero) , una hermosa mujer quince años más joven, que lo volverá loco y generará varios problemas en su matrimonio con Gaby (Laura Novoa).

Los ingredientes son los convencionales del género y todos están presentes.

El melodrama es la característica principal de toda telenovela. Este es la exageración burda y tosca de los aspectos sentimentales y patéticos de los personajes, que a su vez están fuertemente divididos entre los moralmente buenos y los malos. Ya en los inicios de este formato esta división a sus vez generaba otra asociación, hoy ya establecida como obvia: los malos son los “ricos”, y los buenos los “pobres”. Estas simplificaciones de la realidad son prácticamente presencia obligada en toda novela que se precie de serlo, siempre y cuando estemos refiriéndonos al modelo clásico.

El secreto es otro de los grandes ingredientes. ¿Qué ocultan los personajes? ¿O mejor dicho que no ocultan? Ese secreto es el elemento generador de la acción. Conocerlo hace que los personajes actúen, que Victoria quiera conocer la verdad que ocultó durante años Elena, su madre. Y esa verdad tiene que ver con su padre, con su origen, con la búsqueda de la identidad. Esto último es el otro gran condimento de esta y de todas las telenovelas. Es esa búsqueda la que hará que conozca a Marcos y seguramente el acercarse a la verdad genera las confusiones propias que impedirán que ese gran amor no logre concretarse nunca…, por lo menos no hasta el último capítulo.

Estas no son novedades. La repetición temática y de recursos narrativos es lo que hace que gran parte del público minimice el género. Pero también es lo que logra capturar a los fieles y numerosos seguidores que lo consumen, en parte, por el placer de la repetición estética y temática propia de estos programas, que no hacen otra cosa que recuperar y actualizar las pasiones universales de los cuentos de las princesas ancestrales.

Si todo esto no es una novedad ¿Cuál es la novedad en este caso? Justamente esa: que la “no” novedad sea el éxito.

Desde mediados de la década del noventa, la telenovela comenzó a sufrir cambios radicales, tanto en sus temáticas como en su estructura narrativa. La llegada de la neotelevisión trajo consigo la hibridación de todos los géneros televisivos e hizo lo propio con este. Ya no alcanzaba con el público femenino de la tarde. Había que ir por más. Conseguir y atrapar a otras audiencias y así poder recuperar más rápidamente y efectivamente los altos costos de producción que implicaba producir un ciclo de estas características.

Los primeros ejemplos los brindó el clan del Boca con Celeste, Antonella, Celeste siempre Celeste, Perla negra y otros muchos éxitos, todos producidos por Raúl Lecuona en Sonotex. Al melodrama puro se le comenzó, tímidamente, a incorporar pasos de comedia. Siempre relacionados a personajes secundarios. Poco a poco fue creciendo hasta que la comedia se presenta ya incorporada a la estructura narrativa de esta nueva ficción hibridizada. La actualidad también se trasformó en eje temático de distintos ciclos. El Sida, la donación de órganos y hasta los desaparecidos se incluyeron dentro de los conflictos de las nuevas telenovelas.

La segunda, y muy importante, etapa de cambio e hibridación se plasmó con las producciones de Pol-Ka. Tal vez aquí el camino fue inverso, pero con la llegada a un mismo destino. A las comedias costumbristas de esta productora se les fue incorporando el melodrama y lo sentimental creando así un sello propio y un nuevo género, al que pocos podrían describir como telenovelas, pero que contienen grandes características de éstas. Gasoleros, Son Amores, Valientes y muchas otras son ejemplos de estos cruces que fueron la continuidad de esta contaminación genérica.

Los géneros cambian, y los públicos se adaptan a estos cambios. No solamente se adaptan, sino que comienzan a demandarlos. A las historias amorosas se les sumó el suspenso, el policial, la comedia en todas sus formas, y hasta el terror, aunque este último intento quedó trunco (Lobo, Canal 13, 2012). Ya no sólo las amas de casa consumen la telenovela. Los adolescentes y los hombres son fieles seguidores de estos ciclos, muchos más de aquellos ubicados en el prime time de la grilla de programación.

Dulce Amor recuperó los valores propios de la casi olvidada telenovela clásica. Volvemos entonces a la pregunta inicial. ¿Cómo se transformó en un éxito? ¿Es su calidad artística y de realización el secreto? Seguramente no.

Su fidelidad por recuperar las características de las primeras telenovelas se presenta hasta en sus vicios. No son los rubros técnicos por los que se destaca. La escenografía es básica. No hay un planteo novedoso ni en lo estético/estilístico ni en lo dramático. Es decir, en la relación de los espacios con el drama, la acción, el conflicto. Está viciado de lugares comunes e inverosímiles. Un ejemplo de esto es la casa de Isabel (Georgina Barbarossa), la madre de Marcos. Se plantea como la típica vieja casa de barrio, con características propias de un conventillo sui generis. La pulcritud manifiesta el artificio, estética que podía perdonarse hace 20 años con las paredes realizadas con bastidores de madera, típicas de la televisión de los ochenta, pero que en pleno 2012 genera un distanciamiento con lo esperable.

La iluminación tampoco tiene un desarrollo ni estético, ni realista. Simplemente quita oscuridad a la imagen.

Los textos se tornan lentos y repetitivos. Es verdad que esta es una de las características de los guiones de este género. Se presentan de este modo para dilatar el avance de la acción y así sostener el conflicto principal y los derivados de éste, hasta el final del ciclo. La falta de conclusividad define, en parte, a estos programas, pero en este caso el recurso se agota en sí mismo y no encuentra formas artísticamente valiosas para disfrazar la repetición.

Por momentos parecería haber errores de casting. No se puede negar el talento de gran parte de los actores convocados para este ciclo. Pero algunos de ellos parecen no ser la mejor opción para encarnar algunos de sus personajes. O tal vez la falla, si es que la hubiere, está en la dirección. Entre las figuras destacadas de este elenco se pueden nombrar a María Valenzuela, Arturo Bonin, Jorge Sassi, Georgina Barbarossa, Laura Novoa y hasta la talentosa, pero dejada de lado, Graciela Pal. El personaje de Valenzuela, Elena, a priori parecería ser la clásica villana de las tiras. Pero este personaje se ve desdibujado ya que su roll no encuentra lugar dentro del drama. Es sólo la excusa del secreto que encierra la búsqueda de la identidad de Victoria. Sassi compone un tierno mayordomo fiel y devoto a la familia, pero sus amaneramientos rondan lo grotesco. Georgina Babarossa vuelve a mostrarse como la excelente comediante que es, pero su personaje no encuentra un lugar dentro del juego de los conflictos, además de presentarse como una ama de casa de barrio que de barrio sólo tiene el vestuario. Su imagen remite mas a una madre de clase media alta, personaje que encaro con excelencia artística en Ciega a citas, que a la cebadora de mates del barrio de la fábrica de golosinas.

Es normal y esperable en las telenovelas que los personajes secundarios y de reparto estén encarnados por grandes y talentosos artistas. No así los protagónicos que suelen dejarse en manos de las figuras del momento, muy convocantes, pero por lo general en crecimiento y desarrollo artístico, muchas veces aun no alcanzado.

Carina Zampini, a quien nadie puede negarle sus capacidades actorales, se sale del tipo aristocrático que pretende representar. Es de reconocer el desempeño de Darthes en su interpretación conservadora, pero efectiva y creíble de su personaje.

De esta manera excelentes actores no terminan de desarrollar la verosimilitud de sus personajes y la trama adopta ciertas caracterizas kirchs que no convencen desde lo artístico.

Hombres, mujeres, adolescentes y niños se exponen todas las noches a este nuevo fenómeno digno de análisis. Es un programa en el que confluye el fanatismo de los ciclos que se transforman en objeto de culto y la aceptación de las grandes masas que lo convierte en uno de los programas de más alto raiting del prime time argentino.

Como contara la vieja frase: para los fracasos sobran las explicaciones, los éxitos siempre son un misterio.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Índice de Calidad Televisiva: resultados del año 2011

A través del monitoreo y la observación sistemática de los programas de la televisión argentina, el equipo de investigación del Observatorio de la TV (Universidad Austral, Argentina) analiza sus temas, sus valores, la adecuación a la realidad social de los grupos representados y el respeto por la diversidad que reflejan. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.


A continuación, publicamos los resultados del Índice de Calidad Televisiva correspondientes al año 2011. Para más información sobre los resultados de nuestras investigaciones, hacé click aquí.






jueves, 21 de julio de 2011

Índice de Calidad Televisiva: cuando el rating y la buena TV van juntos

En el marco de los Premios Fund TV 2011, el Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral otorgó a Telefé el Premio a la Calidad Televisiva 2010. Dicho canal obtuvo el máximo puntaje en el índice cualitativo que bimestralmente realiza un equipo de investigación en la Facultad de Comunicación de dicha casa de estudios.
La Dra. Gabriela Fabbro, directora del Observatorio de la Televisión, especifica las variables analizadas en el Índice de Calidad Televisiva, la relación entre la calidad y el rating y el importante rol del televidente frente a los contenidos emitidos por los responsables de los canales.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Índice de Calidad Televisiva: resultados del año 2010

A través del monitoreo y la observación sistemática de los programas de la televisión argentina, el equipo de investigación del Observatorio de la TV (Universidad Austral, Argentina) analiza sus temas, sus valores, la adecuación a la realidad social de los grupos representados y el respeto por la diversidad que reflejan. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.


A continuación, publicamos los resultados del Índice de Calidad Televisiva correspondientes al año 2010. Para más información sobre los resultados de nuestras investigaciones, hacé click aquí.







domingo, 20 de diciembre de 2009

Índice de Calidad Televisiva: resultados del año 2009

A través del monitoreo y la observación sistemática de los programas de la televisión argentina, el equipo de investigación del Observatorio de la TV (Universidad Austral, Argentina) analiza sus temas, sus valores, la adecuación a la realidad social de los grupos representados y el respeto por la diversidad que reflejan. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.


A continuación, publicamos los resultados del Índice de Calidad Televisiva correspondientes al año 2009. Para más información sobre los resultados de nuestras investigaciones, hacé click aquí.






martes, 30 de diciembre de 2008

Índice de Calidad Televisiva: resultados del año 2006 al 2008

A través del monitoreo y la observación sistemática de los programas de la televisión argentina, el equipo de investigación del Observatorio de la TV (Universidad Austral, Argentina) analiza sus temas, sus valores, la adecuación a la realidad social de los grupos representados y el respeto por la diversidad que reflejan. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.


A continuación, publicamos algunos resultados del Índice de Calidad Televisiva, correspondientes a la programación emitida en TV abierta argentina entre 2006 y 2008. Para más información sobre los resultados de nuestras investigaciones, hacé click aquí.